Una terapia combinada puede mejorar el tratamiento de la mielofibrosis (Haematologica)


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Investigadores de la Unidad de Investigación Clínica de Tumores Hematológicos del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) concluyen que una terapia combinada con tres fármacos puede mejorar sustancialmente el tratamiento de la mielofibrosis.

En concreto, el estudio, liderado por Joaquín Martínez-López, coordinado por Miguel Gallardo y publicado en Haematologica, se basa en un proceso de selección farmacológica en el que células de pacientes de mielofibrosis se exponen a varios medicamentos, incluido uno de los recomendados contra la enfermedad, el ruxolitinib.

Los resultados muestran que el efecto beneficioso del fármaco aumenta cuando se combina con nilotinib, un tratamiento contra la leucemia mieloide crónica, y prednisona, un corticoide. Los científicos atribuyen la mejora observada a la combinación del efecto antifibrótico del nilotinib con la acción inmunomoduladora del ruxolitinib y la acción antiproliferativa de la prednisona en relación con el tumor.

La mielofibrosis afecta a las células madre de la médula ósea, que son responsables de producir todas las células sanguíneas. Se caracteriza por el exceso de producción de tejido conectivo, que conduce a la fibrosis, y que eventualmente reemplaza a las células madre en la médula ósea.

Esto, a su vez, obliga a las células sanguíneas a madurar fuera de la médula ósea, y las células inmaduras incluso pueden migrar a otros tejidos como el bazo o el hígado. La edad promedio de los pacientes en el momento del diagnóstico es de 65 años, aunque la mielofibrosis también puede darse en personas jóvenes. La supervivencia con tratamiento es de alrededor de cinco años.

El avance más importante contra la enfermedad sucedió en 2005 y fue el descubrimiento de la mutación genética JAK2 que, junto con el hallazgo de la mutación en CALR en 2013, explica el mecanismo molecular que causa la enfermedad en el 90% de los pacientes. Este descubrimiento hizo que empezara a usarse ruxolitinib, que inhibe la actividad de JAK2.

Sin embargo, mientras que este tratamiento es bastante efectivo para la politicitemia vera o la trombocitemia esencial, patologías que también involucran la mutación JAK2, no es tan eficaz en la mielofibrosis.

"Ruxolitinib es uno de los tratamientos recomendados contra la mielofibrosis, pero, aunque todavía es demasiado pronto para evaluar su efectividad en términos de supervivencia, se ha revelado efectivo sólo en una proporción de pacientes y, dentro de éstos, sólo con unos síntomas concretos", ha explicado Gallardo.

Los investigadores seleccionaron 17 compuestos cuyo mecanismo de acción o efectos terapéuticos podrían proporcionar tratamientos postenciales para la mielofibrosis. Realizaron pruebas ex vivo en muestras de pacientes con mielofibrosis y comenzaron a exponer las células a los compuestos individuales, de forma aislado y en múltiples combinaciones.

Después, midieron la efectividad de cada combinación y estudiaron las vías biológicas en las que actuaba cada compuesto. El ruxolitinib, el nilotinib y la prednisona aumentaban "su efecto una a la otra" y "aumentaba la efectividad" del efecto terapéutico del ruxolitinib, ha señalado Gallardo.

Los hallazgos han promovido la puesta en marcha de un ensayo clínico en fase I, con participación de ocho hospitales españoles, para estudiar si las mejoras observadas en cultivos celulares también se pueden trasladar a los pacientes.