Una nueva técnica permite diferenciar el Parkinson y la atrofia multisistémica (Nature)


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Científicos del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han encontrado una manera de distinguir entre dos enfermedades neurodegenerativas progresivas: la enfermedad de Parkinson y la atrofia multisistémica, lo que permitirá enfocar mejor los tratamientos, según publican Nature.

Es difícil distinguir entre las dos enfermedades porque los primeros signos son similares: trastornos en el movimiento, temblores, movimientos incontrolables durante el sueño, problemas del habla, etc., pero ambas progresan de manera diferente y pueden requerir planes de tratamiento distintos.

El Parkinson conduce a temblores, rigidez y dificultad con el equilibrio y el movimiento, así como a una serie de síntomas no motores. La atrofia multisistémica conduce a un deterioro motor similar, y también a una disfunción más temprana y más severa del sistema nervioso autónomo, que controla acciones involuntarias como la presión arterial, la digestión y la micción. La atrofia multisistémica progresa más rápido y al principio a menudo se confunde con el Parkinson.

"Es importante que los médicos tengan una forma objetiva de diferenciar entre el Parkinson y la atrofia multisistémica para proporcionar a los pacientes la mejor atención. Actualmente, la única forma de diferenciarlos es esperar y ver cómo progresa la enfermedad, con la atrofia multisistémica avanzando mucho más rápido que el Parkinson", explica Claudio Soto, autor principal del artículo.

"Para cuando las personas muestran síntomas progresivos de atrofia multisistémica, una cantidad sustancial de células cerebrales ya están dañadas o muertas, y no se pueden recuperar -añade-. Ha sido difícil desarrollar un tratamiento para ambas enfermedades debido a las altas tasas de diagnóstico erróneo, así que necesitábamos encontrar una manera de distinguir entre los dos al inicio de los primeros síntomas".

Ambas enfermedades se caracterizan por depósitos de alfa-sinucleína en el sistema nervioso. Esta proteína puede corromperse y comenzar a cambiar de forma en un proceso llamado plegado incorrecto. Estas proteínas mal plegadas comenzarán a agruparse y envenenarán las células nerviosas sanas circundantes que son responsables del funcionamiento del cerebro, particularmente de las habilidades motoras.

"La formación de estos grupos mal plegados ocurrirá durante muchos años, incluso décadas, antes de que se cause suficiente daño para que una persona comience a mostrar signos de deterioro motor", explica Soto.

Utilizando la tecnología de amplificación cíclica de plegamiento de proteínas (PMCA) desarrollada por Soto, los investigadores se dirigieron a los agregados de alfa-sinucleína mal plegados como una forma de desarrollar un diagnóstico bioquímico sensible para el Parkinson. Pusieron una pequeña cantidad de las proteínas en cuestión del líquido cefalorraquídeo del paciente junto con proteínas normales y observaron si alteraban las proteínas normales.

La investigación muestra que el procedimiento puede discriminar con éxito entre Parkinson y atrofia multisistémica con una sensibilidad general del 95,4%, lo que podría permitir a los médicos mirar hacia el futuro para ver qué enfermedad necesitan abordar. El estudio también ayuda a comprender la base de estas enfermedades a nivel molecular.