Una de cada cuatro personas mayores de 40 años desarrollará fibrilación auricular a lo largo de su vida


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Una de cada cuatro personas de más de 40 años padecen fibrilación auricular a lo largo de su vida, un dato que se incrementa de forma considerable en mayores de 65 años, afectando a ocho de cada diez, según el informe 'La carga de la fibrilación auricular: Entendiendo el impacto del nuevo milenio/Epidemia en Europa', elaborado por Biosense Webster, compañía de Johnson & Johnson Medical Devices.

Este estudio, presentado en el marco de la Semana Mundial de la Fibrilación Auricular, califica esta arritmia como "uno de los problemas de salud más importantes del mundo". Afecta principalmente a personas de mediana y avanzada edad, y es más frecuente en el género masculino (un 13% más en hombres que en las mujeres).

En la actualidad, 11 millones de personas en toda Europa la padecen, con más de 880.000 nuevos casos cada año. Para 2030, el informe prevé que la cantidad de personas con fibrilación auricular aumente hasta en un 70%. En 2050 se llegará al mayor aumento de pacientes con fibrilación auricular en Europa en comparación con otras regiones a nivel mundial.

"En el caso de España, la prevalencia de la fibrilación auricular también es elevada, ya que se estima que, de los casi 24 millones de personas que componen la población mayor de 40 años, un millón de personas tendría fibrilación auricular y, de ellos, alrededor de 100.000 casos estarían sin identificar. La incidencia y la prevalencia de la fibrilación auricular continuarán incrementándose de manera alarmante en los próximos años", advierte Julián Pérez-Villacastín, jefe de la Unidad de Arritmias del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Esta enfermedad se produce por latidos irregulares y rápidos que resultan de la contracción descoordinada de las dos cámaras superiores del corazón y puede tener diferentes niveles de gravedad, desde ocasional que dura menos de siete días, a persistente de hasta tres meses de duración, hasta llegar a la fibrilación auricular permanente.

De hecho, según datos del informe, se observa que entre un 15-30% de los pacientes con fibrilación auricular no experimentan síntomas mientras padecen esta patología, y uno de cada cuatro es diagnosticado de fibrilación auricular después de sufrir un ictus. Además, un 46% de los casos la fibrilación auricular causa mortalidad y se asocia a un mayor riesgo de discapacidad y mortalidad a largo plazo.

Según datos del estudio, esta patología aumenta significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular y de apnea obstructiva del sueño, entre otras enfermedades, incrementa hasta cinco veces el riesgo de insuficiencia cardiaca, dos veces la mortalidad cardiovascular y un 2,4 el riesgo de ictus. También causa una disminución de la memoria y la capacidad de pensamiento hasta en un 40% de los casos.

En este sentido, con el aumento de pacientes que sufren fibrilación auricular en Europa, estima que, para 2030, se incrementarán también las tasas de ictus entre 280.000 y 340.000 nuevos casos, hasta llegar a los casi cuatro millones de hospitalizaciones por esta patología y unos 100.000 millones de visitas al médico por estas causas. El informe también apunta que dos tercios de las visitas de los pacientes a los servicios de emergencias para evaluar los síntomas y obtener un diagnóstico acaban con su admisión en el hospital.

El informe recoge que esta enfermedad representa unos costes sanitarios altamente variables en los países europeos, de entre 660 y 3.300 millones de euros anuales dependiendo del país. Así, estos gastos pueden dividirse entre directos (costes ambulatorios, por hospitalización, visitas médicas, prescripciones, pruebas de laboratorio o cuidados a largo plazo de los pacientes) e indirectos (pérdidas de la productividad laboral o el apoyo dado por los cuidadores).

Los costes directos de la fibrilación auricular son similares en la mayoría de países europeos como Francia, Alemania, Reino Unido o Italia (alrededor del 2% de los gastos en hospitales), mientras que los indirectos son más variables dependiendo del país (Alemania registra los más altos).

En Europa, el coste de los ictus en pacientes con fibrilación auricular es de entre el 7 y el 60% más alto que en los pacientes hospitalizados sin esta enfermedad. De hecho, en 2015 se estimó que el accidente cerebrovascular costaba 45 mil millones de euros al año en la Unión Europea, de los cuales 20 corresponden a los costes directos, 16 a los cuidados indirectos, y 9 a las pérdidas de productividad.