Una de cada cinco personas recibe diagnóstico de trastorno psiquiátrico pos-COVID-19

  • Stéphanie Lavaud

  • Noticias Médicas de Medscape
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Mientras investigaba la asociación entre la infección por COVID-19 y las enfermedades mentales, un equipo de Oxford, sustentado en una gran base de datos estadounidense, mostró que una de cada cinco personas (18,1%) con resultado positivo en la prueba de COVID-19 es diagnosticada con un trastorno psiquiátrico, como ansiedad o depresión, dentro de los siguientes 3 meses.[1]

Además, para 5,8% de las personas con este diagnóstico este sería un primer diagnóstico. Los investigadores también encontraron que a la inversa, tener una patología psiquiátrica antes de la infección estaría asociado con mayor incidencia de infección por COVID-19.

Los resultados, que muestran vínculos estrechos entre el coronavirus y la salud mental, fueron publicados en Lancet Psychiatry.

"A la gente le ha preocupado que los sobrevivientes de COVID-19 tengan mayor riesgo de enfermedades psiquiátricas y los resultados del estudio a gran escala que realizamos muestran que tienen razón", señaló el profesor de psiquiatría en la University of Oxford, en Oxford, Reino Unido, Paul Harrison, autor principal del estudio.[2]

Los servicios de salud "deben estar preparados para brindar atención, especialmente sabiendo que nuestros resultados probablemente subestimen el número actual de casos", agregó.

62.354 pacientes de una base de datos

Para realizar los análisis los investigadores se basaron en datos anónimos presentes en los archivos médicos computarizados de la red analítica estadounidense TriNetX. Utilizaron los de 69’800.000 pacientes de 54 organizaciones de salud en Estados Unidos.

De estos pacientes, 62.354 fueron diagnosticados con COVID-19 entre el 20 de enero y el 1 de agosto de 2020. Para evaluar el riesgo de trastornos mentales posteriores a la COVID-19, los investigadores crearon una puntuación de propensión al comparar a estos pacientes con quienes han sido diagnosticados con otras patologías. También midieron la incidencia y los hazard ratio (HR) de los trastornos psiquiátricos, la demencia y el insomnio, durante el periodo de 14 días a 3 meses después del diagnóstico de COVID-19.

Se duplica el riesgo de nueva patología psiquiátrica

En los pacientes que no tenían antecedentes psiquiátricos, 5,8% (IC 95%: 5,2 a 6,4) fue diagnosticado entre 14 y 90 días después del diagnóstico de COVID-19, en comparación con 2,5% a 3,4% de los pacientes con un problema de salud distinto de COVID-19 (ver tabla), señalaron los autores.

Tabla. Patologías seguidas de un primer diagnóstico psiquiátrico en los siguientes 14 a 90 días

Patología  Presentación (%)
COVID-19  5,8%
Influenza 2,8%
Otra infección respiratoria 3,4%
Infección cutánea 3,3%
Litiasis biliar     3,2%
Litiasis urinaria  2,5%
Fractura     2,5%

 

El mayor riesgo fue para ansiedad, con probabilidad de 4,7%. La probabilidad de ser diagnosticado con un trastorno del estado de ánimo por primera vez dentro de los 3 meses posteriores al diagnóstico de COVID-19 fue de 2%. La depresión es el diagnóstico más común entre los primeros diagnósticos de trastornos del estado de ánimo (1,7%).

Riesgo de demencia después de los 65 años

La probabilidad de un primer diagnóstico de insomnio fue de 1,9%, pero 60% de esos diagnósticos de insomnio no se acompañó de un diagnóstico concomitante de ansiedad.

Las probabilidades de ser diagnosticado con un trastorno psicótico dentro de los 3 meses posteriores a la infección por COVID-19 (0,1%) eran bajas, a diferencia de otros estudios en la literatura, informaron los autores.

La probabilidad de ser diagnosticado con demencia después de tener COVID-19 aumentó en comparación con otras afecciones. Entre los pacientes mayores de 65 años este riesgo fue de 1,6% (IC 95%: 1,2 a 2,1), con hazard ratio entre 1,89 y 3,18. Tenga en cuenta que este estudio apoya los hallazgos de otro estudio que muestra que los pacientes de edad avanzada que contrajeron COVID-19 tenían riesgo de 2 a 3 veces mayor de ser diagnosticados con demencia por primera vez.[3]

Este mayor riesgo podría incluir casos de delirio o deterioro cognitivo temporal debido a eventos cerebrales reversibles que se habrían diagnosticado erróneamente, señalaron los autores.

18,1% de riesgo de trastornos psiquiátricos después de tener COVID-19

En última instancia, los autores también encontraron que la tasa de diagnóstico para todos los trastornos psiquiátricos (incluidas las recurrencias) fue más alta después de diagnóstico de COVID-19 que para cualquier otra afección. Estimaron que la tasa de patologías psiquiátricas después de una infección por COVID-19 era de 18,1% (IC 95%: 17,6 a 18,6), es decir, significativamente más que con las patologías de control (HR: 1,24 a 1,49; todas p

Para los autores, el alto riesgo de secuelas psiquiátricas después de COVID-19 no puede explicarse fácilmente con base en las diferencias en términos de la gravedad de la enfermedad. Debido a que aun cuando los pacientes que requirieron hospitalización tenían más riesgo que quienes no fueron hospitalizados (HR: 1,40; IC 95%: 1,06 a 1,85; p = 0,019), no obstante, entre los que no fueron hospitalizados las secuelas psiquiátricas se mantuvieron más altas de manera estadísticamente significativa en los pacientes que contrajeron COVID-19, en comparación con otras patologías.

Relación bidireccional

En el resto de su análisis los investigadores evaluaron si por el contrario, tener antecedentes de un trastorno psiquiátrico estaba asociado con riesgo más o menos alto de infección por COVID-19, lo que llevaría a establecer, si fuera el caso, relación bidireccional entre patología mental e infección viral. En efecto, demostraron que las personas que habían recibido un diagnóstico psiquiátrico en el año anterior tenían 65% más probabilidades de ser diagnosticadas con COVID-19 (RR: 1,65; IC 95%: 1,59 a 1,71; p

El odds ratio (OR) fue mayor en los pacientes mayores (OR: 1,25; IC 95%: 1,14 a 1,38; p

"No anticipamos que los antecedentes psiquiátricos serían un factor de riesgo independiente para COVID-19. Este resultado parece sólido, observado en todos los estratos de edad y en ambos sexos, y es sustancial", destacaron.

"Este resultado fue inesperado y necesita ser explorado más a fondo", confirmó Max Taquet, primer autor del artículo, puntualizando que "tener una patología psiquiátrica debe agregarse a la lista de factores de riesgo para COVID-19".[2]

Vacuna: ¿debería darse prioridad a los pacientes con enfermedades mentales?

Esta es la tesis defendida por psiquiatras belgas en World Psychiatry.[4] Argumentando que los estudios han demostrado que los pacientes con patología psiquiátrica grave tienen mayor riesgo de morbilidad y mortalidad por COVID-19, presentaron argumentos a favor de priorizar a estos pacientes para acceder a una posible vacuna. El profesor Marc De Hert y sus colaboradores se basan en varios estudios recientes.

Por ejemplo, un estudio de casos y controles de 61 millones de estadounidenses mostró que quienes habían sido diagnosticados recientemente con un trastorno mental tenían alto riesgo de infección por COVID-19, más cuando eran diagnosticados con depresión y esquizofrenia.[5] En otro estudio, tener diagnóstico de enfermedad psiquiátrica antes de la hospitalización por COVID-19 se asoció con riesgo de muerte mayor de manera estadísticamente significativa. Estos datos, sumados al hecho de que los pacientes psiquiátricos a menudo sufren de difíciles condiciones socioeconómicas y estigmatización, llevan a los autores, con base en principios éticos, a considerar como "primordial" que las personas con patologías psiquiátricas deben ser priorizadas para el acceso a la vacuna.

Los autores van más allá, considerando que en esta crisis de salud es su responsabilidad defender las necesidades de sus pacientes ante las instituciones gubernamentales y de salud pública, posición adoptada recientemente por la World Psychiatric Association.[6]

 

El estudio fue financiado por National Institute for Health Research. El profesor Harrison ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Uno de los autores del estudio es empleado de TriNetX.

Este artículo fue originalmente publicado en Medscape y adaptado por Medscape en Español, parte de la Red Profesional de Medscape.