Una de cada cinco personas en riesgo de COVID-19 grave a consecuencia de trastornos subyacentes


  • Bhavana Choudhari
  • Noticias Médicas de Medscape
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Becky McCall

24 de junio de 2020

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Aproximadamente 1 de cada 5 personas en el mundo (1.700 millones) tiene un trastorno de la salud subyacente que la vuelve más propensa a COVID-19 grave, de acuerdo con los resultados de un estudio de modelización global.[1] Los investigadores también determinaron umbrales de riesgo basados en la edad.

Conocer qué grupos son más vulnerables podría aportar información a las autoridades sanitarias y ayudarlas a priorizar dónde implementar medidas para proteger a las personas vulnerables, y reducir la presión ejercida en los sistemas de salud, señalaron los autores en el ensayo publicado en la edición del 15 de junio de The Lancet Global Health.

Modelización del riesgo

Utilizando datos de 188 países, el equipo de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, dirigido por el Dr. Andrew Clark, Ph. D., construyó modelos para determinar los grupos con más riesgo, y analizó el número de personas con un trastorno subyacente según grupo de edad, género y país.

En el análisis se calcula que 349 millones de personas en el mundo tienen alto riesgo de COVID-19 grave que requeriría hospitalización. El Dr. Clark y sus colaboradores observaron que hay una amplia variación en el riesgo, que fluctúa desde menos de 1% de las personas menores de 20 años hasta cerca de 20% de las de 70 años o más (25% en hombres mayores de 70).

"Nuestras estimaciones son inciertas, y se enfocan en trastornos subyacentes más que en otros factores de riesgo, como grupo étnico, carencias socioeconómicas, y obesidad, pero representan un punto de partida para considerar el número de individuos que podría necesitar protegerse o vacunarse a medida que la pandemia global sigue su curso", escribieron los autores.

Añadieron que si bien el análisis proporciona cifras de personas que podrían beneficiarse de la protección a causa de los trastornos subyacentes, en la práctica, dado el escaso diagnóstico de trastornos crónicos en ámbitos de bajos ingresos, "los umbrales basados en la edad podrían desempeñar un papel clave". Sin embargo, añadieron que la elección del umbral de edad debe sopesarse muy bien, tomando en cuenta la proporción de la población en edad de trabajar afectada y las consecuencias adversas para la salud mental que podrían asociarse con largos periodos de aislamiento.

Relajación de los confinamientos

El trabajo es muy importante, dados los debates de los gobiernos nacionales en todo el mundo en torno a cómo suspender el confinamiento, tomando en cuenta la protección de miembros de la sociedad que son más vulnerables a la infección por COVID-19 grave, y a la vez también suspender las medidas de cuarentena para poner en movimiento las economías una vez más.

En esencia, los grupos en máximo riesgo, es decir, que tienen al menos un trastorno de la salud subyacente relevante para COVID-19, incluyen personas de países con envejecimiento de la población, países africanos con alta prevalencia de virus de inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida, y pequeñas naciones insulares con alta prevalencia de diabetes.

El Dr. Clark y sus colaboradores toman en cuenta el hecho de que no todos los individuos con trastornos subyacentes presentarían síntomas graves si se infectaran por el virus de la COVID-19, y estiman que solo 4% de la población del mundo requeriría hospitalización, lo que señala un grado de aumento de riesgo que es moderado para muchas personas con un trastorno de la salud subyacente.

"Las estimaciones del número de individuos con más riesgo fueron más sensibles a la prevalencia de nefropatías crónicas, diabetes, enfermedades cardiovasculares, y enfermedades respiratorias crónicas", señalaron.

Los datos de prevalencia de la enfermedad se obtuvieron del estudio GBD (Global Burden of Diseases, Injuries and Risk Factors, Carga global de enfermedades, lesiones y factores de riesgo) de 2017, estimaciones de las Naciones Unidas de la población para 2020, y la lista de trastornos de la salud subyacentes relevantes para COVID-19, según lo definen las guías actuales.

El estudio proporciona estimaciones globales, regionales y nacionales del número de personas con trastornos de la salud subyacentes, pero los autores advirtieron que el trabajo se centró en trastornos crónicos subyacentes y no contempló otros posibles factores de riesgo para COVID-19 que todavía no se incluyen en todas las guías, tales como grupo étnico y privación socioeconómica. También supusieron que en todos los grupos de edad menores de 65 años, cerca del doble del número de hombres que de mujeres requeriría hospitalización.

Grupos de riesgo según país, región y edad

Naturalmente, cuanto más joven sea la población de un país o región, menor será la proporción con uno o más trastornos de la salud subyacentes. En África, por ejemplo, esta proporción es de cerca de 16% (283 millones de personas de entre 1.300 millones), mientras que en Europa es de 31% (231 millones de entre 747 millones). Sin embargo, el Dr. Clark señaló que aun cuando la proporción de personas con al menos un trastorno de la salud subyacente es más baja en África, la probabilidad de mortalidad en casos graves es mayor que en muchas otras partes del mundo.

Fiji y Mauricio, y otras naciones insulares pequeñas, cuentan con algunas de las proporciones más altas de personas con un trastorno subyacente. En África, países con la máxima prevalencia de virus de inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida, como Esuatini (antes Suazilandia) y Lesoto, tienen mayor proporción de personas con un trastorno subyacente que países con una prevalencia más baja, como Níger.

Desde una perspectiva global, la proporción de personas que tienen por lo menos un trastorno de la salud subyacente que las ubica en mayor riesgo de un desenlace de COVID-19 desfavorable muestra amplia variación según edad. Menos de 5% de las personas menores de 20 años tiene un trastorno de la salud subyacente, mientras que esta cifra asciende a más de 66% en los mayores de 70 años. En el análisis se estima que 23% de las personas en edad de trabajar tienen al menos un trastorno subyacente.

Los doctores Clark y Eggo han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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