Una combinación de un antibiótico y un probiótico logra erradicar dos cepas de bacterias resistentes a los fármacos (Adv Mater)


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Una combinación de antibióticos y probióticos podría erradicar dos cepas de bacterias resistentes a los medicamentos que a menudo infectan las heridas, según han evidenciado investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos).

Para lograr este hallazgo, publicado en Advanced Materials, los científicos encapsularon las bacterias probióticas en una capa protectora de alginato, material biocompatible que evita que los antibióticos maten a los probióticos.

El cuerpo humano contiene miles de millones de células bacterianas, muchas de las cuales son beneficiosas. En algunos casos, estas bacterias ayudan a defenderse de la infección mediante la secreción de péptidos antimicrobianos y otros compuestos que matan cepas patógenas de bacterias. Otros superan las cepas dañinas al absorber nutrientes y otros recursos críticos.

Anteriormente, los científicos han analizado la idea de aplicar probióticos a las heridas crónicas, y han tenido cierto éxito en los estudios de pacientes con quemaduras. Sin embargo, las cepas probióticas generalmente no pueden combatir todas las bacterias que se encontrarían en una herida infectada, por lo que, a juicio de los expertos, la combinación de estas cepas con los antibióticos tradicionales ayudaría a matar más bacterias patógenas, si bien también es probable que el antibiótico también mate a las bacterias probióticas.

En este sentido, el equipo de investigadores ideó una forma de solucionar este problema encapsulando las bacterias probióticas para que no se vieran afectadas por el antibiótico, para lo cual eligieron alginato porque ya se usa en apósitos para heridas crónicas, donde ayuda a absorber las secreciones y mantener la herida seca. Además, los investigadores también encontraron que el alginato es un componente de las biopelículas que forman grupos de bacterias para protegerse de los antibióticos.

"Analizamos los componentes moleculares de las biopelículas y descubrimos que para la infección por Pseudomonas, el alginato es muy importante por su resistencia a los antibióticos. Sin embargo, hasta ahora nadie ha usado esta capacidad para proteger las bacterias buenas de los antibióticos", han detallado los autores.

Para este estudio, optaron por encapsular un tipo de probiótico disponible comercialmente conocido como Bio-K +, que consiste en tres cepas de Lactobacillus, las cuales matan a Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM). Los investigadores entregaron los probióticos encapsulados junto con al antibiótico tobramicina, que eligieron entre otros probados porque mata a Pseudomonas aeruginosa, otra cepa que se encuentra comúnmente en las infecciones de la herida.

Así, los científicos observaron que cuando SARM y Pseudomonas aeruginosa, creadas en una placa de laboratorio, se expusieron a la combinación de Bio-K + encapsulado y tobramicina, todas las bacterias patógenas se eliminaron. "Fue un efecto bastante drástico. Se erradicó por completo las bacterias", aseguran.

Además, cuando probaron el mismo experimento con probióticos no encapsulados, los antibióticos mataron a los probióticos, lo que permitió que las bacterias SARM sobrevivieran. "Cuando solo usamos un componente, ya sea antibióticos o probióticos, no pudimos erradicar todos los patógenos. Eso es algo que puede ser muy importante en entornos clínicos donde tienes heridas con diferentes bacterias, y los antibióticos no son suficientes para matar a todas las bacterias", concluyen.