Una acción del ARN circular ayuda a la recuperación del infarto de miocardio (Nat Commun)


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Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Temple (Estados Unidos) han comprobado por primera vez que el ADN circular, que es ADN no codificante, en realidad es funcional en contra de lo que se pensaba y desempeña una función de “esponja” que ayuda a la recuperación del infarto de miocardio, según publican en Nature Communications.

El modelo genético humano es como una cadena de código. Para seguirlo, el código o ADN se transcribe en cadenas más cortas de ARN. Si bien algunas de estas cadenas más cortas contienen instrucciones para producir proteínas, las unidades funcionales de las células, la mayoría del ARN, no participa en la producción de proteínas. Entre estos ARN no codificantes se encuentran los ARN circulares recientemente descubiertos, llamados así por su forma de anillo inusual, ya que la mayoría de los otros ARN son lineales.

Se pensaba que los ARN circulares, como otros ARN no codificantes, no eran funcionales, pero la evidencia reciente sugiere lo contrario. De hecho, los ARN circulares pueden actuar como esponjas para absorber o unir otras moléculas, incluidos microARN y proteínas. El nuevo trabajo respalda esta idea.

Los autores describen por primera vez un ARN circular que cumple un papel fundamental en la reparación de tejidos después del infarto, gracias a su capacidad de absorber moléculas dañinas.

"Descubrimos que un ARN circular conocido como circFndc3b, cuando se agrega terapéuticamente al corazón lesionado después de un infarto inducido quirúrgicamente en ratones, mejora la reparación y ayuda a restaurar la función cardíaca", explica el coautor Raj Kishore.

"Atribuimos estos efectos de circFndc3b a su capacidad de funcionar como una 'esponja', uniendo una proteína llamada FUS que media la muerte celular y reduce el crecimiento vascular, lo que dificulta la reparación del tejido cardíaco", añade.

El equipo centró su investigación en circFndc3b después de descubrir que este ARN circular particular disminuyó significativamente en el corazón en ratones que habían sufrido un ataque cardíaco. "Esta observación nos llevó a preguntarnos si el cambio en la expresión de circFndc3b significaba que era importante funcionalmente en el corazón", explica el investigador.

Para estudiar esta posibilidad, se inyectó un producto génico para inducir la sobreexpresión de circFndc3b en el corazón en ratones después de un infarto. El examen posterior mostró que en las ocho semanas posteriores a la inyección, los ratones tratados experimentaron ganancias en la función cardíaca y en la supervivencia en comparación con ratones no tratados.

También se observó evidencia dentro del tejido cardíaco de que se habían comenzado a formar nuevos vasos sanguíneos, lo que ayudó en gran medida al proceso de reparación del tejido.

Los hallazgos ofrecen una nueva visión de los ARN circulares y la importancia de su papel potencial como esponjas moleculares que limitan la actividad de las moléculas dañinas. "CircFndc3b absorbió específicamente una proteína de unión a ARN que suprime la formación de vasos sanguíneos -explica Kishore-. Al hacerlo, dio paso a nuevos vasos para crecer".

El equipo ahora está en el proceso de desarrollar un modelo animal grande para investigar más a fondo el potencial terapéutico de circFndc3b. También quieren comenzar a analizar muestras de plasma de pacientes justo después del ataque cardíaco para investigar si los ARN circulantes específicos podrían servir como biomarcadores para enfermedades o lesiones cardíacas y para tener una mejor idea de su importancia clínica.