Un wearable que ayuda a mantener la higiene postural en actividades sedentarias.


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Hay quien afirma que el sedentarismo es el nuevo tabaquismo, un factor de riesgo cada vez más relevante. Es habitual en determinadas profesiones, cada vez más presentes en nuestro modelo económico, que exigen pasar mucho tiempo sentado en una mesa de trabajo o frente a un ordenador. Cada vez se relaciona con un número mayor de problemas médicos, como el sobrepeso o la elevada tensión arterial.

Un componente del sedentarismo, no desdeñable, es el referido a la higiene postural, el mantenimiento de una adecuada posición compatible con la función ortopédica de sustento de la columna vertebral y que no cause tensión anatómica. El cúmulo de alteraciones debidas a una inadecuada posición sentada es amplio, desde la aparición de dolor de espalda, cefaleas o lumbalgias, hasta trastornos del sueño o sensación de cansancio e irritabilidad. Cuando esta situación se cronifica se pueden producir alteraciones más graves y permanentes, que afectan incluso a la deambulación.      

UpRight es un curioso aparato que ofrece la posibilidad de ayudar a mantener una postura adecuada para aquellos que deban pasar sus horas de trabajo sentados. Y lo hace de una forma peculiar y en la que se busca la implicación de su usuario. No es una faja ni un refuerzo lumbar para la silla del escritorio. Podríamos decir, en cambio, que es el primer wearable (dispositivo “vestible”) de su clase, y el que específicamente tiene como objeto permitirnos controlar y evaluar nuestro hábito postural.

 

 

Se trata de un aparato ligero, del tamaño de una esfera de reloj alargada, que se pega sobre la piel de la espalda, justo debajo de la nuca. Dispone de un sensor goniométrico electrónico que mide el grado de inclinación de la postura y genera un flujo de información continua a través de bluetooth. Así es como establece una medida permanente del ángulo en el que se sitúa nuestra espalda respecto a la gravedad, y permite un registro de la adecuación del hábito postural.  

El wearable en realidad se ha diseñado para ofrecer dos funciones. Una es la monitorización, registrada a través de una app que muestra en tiempo real si la postura es correcta (lo indica en color verde) o errónea (rojo), y contabiliza las estadísticas de uso. Con ellas elabora un índice que pondera si a lo largo de la jornada se ha mantenido una postura suficientemente buena.

La segunda utilidad es promover la realización de ejercicios activos para la espalda, consistentes en tandas de movimientos de inclinación que alivian tensiones y tonifican la musculatura. Estos ejercicios pueden programarse para ser realizados de manera regular, y la propia app se encargará de recordarnos la pauta adecuada para su realización. Se configuran como un programa de 15 días de duración, la final del cual se afirma que se encontrarán resultados.

El dispositivo UpRight exige una calibración la primera vez que se emplea, y debemos indicarle al sistema si lo hacemos mientras estamos sentados o cuando caminamos. Esta segunda posibilidad se orienta a corregir déficits posturales por encorvamiento en bipedestación. En ambos casos, una opción de la que disponemos es la de programar avisos mediante vibración si pasamos un número determinado de minutos con la espalda en un ángulo incorrecto. El sistema ofrece un margen de acomodación, unos grados de tolerancia en cuyos valores se considera la postura como correcta, que varían según se use para estar sentado o de pie.  

La aplicación del móvil elabora una estadística diaria, semanal y mensual que nos permitirá valorar los progresos conseguidos y, en general, si nuestra postura tiende a la incorrección. Ofrece las cifras de horas de uso, tiempo en el que nos hemos mantenido en posición correcta y los objetivos que hemos alcanzado, junto con un diagrama de las horas de uso. Todo ello facilita comprender mejor el periodo en el que nuestra postura ha sido la correcta y la constancia en ello. Como antes se dijo, ofrece también un índice porcentual de adecuación postural que puede usarse para establecer objetivos de mejora.

En su modo de ejercicios, ofrece una tabla de objetivos conseguidos y genera un incentivo para su utilización mediante medallas, a modo de recompensa motivacional.  

Como quiera que estar mirando constantemente la app en el móvil para saber si uno está en la postura aceptable no es muy cómodo, existen dos aplicaciones interesantes para facilitar la lectura de los datos del aparatito y los gráficos que genera. Una es para Apple Watch, de forma que se puede trasladar al reloj el icono de estado, rojo o verde, que nos monitoriza el ángulo de la espalda. El otro aplicativo está pensado para su uso en ordenadores, y es un pequeño widget que podemos hacer que se sitúe en nuestra pantalla y actúe como un pequeño termómetro o chivato de estado, un círculo que podemos mirar de reojo mientras trabajamos para verificar que la espalda está en su posición correcta.   

En las pruebas que hemos podido realizar, el aparato se ha mostrado muy preciso en la captación del ángulo de la espalda, la promoción de la corrección de los defectos que aparecen con las malas costumbres posturales, y aporta una información muy útil para calibrar si los hábitos son incorrectos.

La efectividad que tenga en términos reales dependerá básicamente de dos factores. Uno, que el usuario acepte llevar, aunque sea ocasionalmente, un dispositivo en la espalda, que no deja de ser un artificio, algo en cierto modo intrusivo y probablemente incómodo. Y en segundo lugar, que haya una cierta constancia en el uso del aparato, más allá de tomarlo como un novedoso juego o una curiosidad.

El dispositivo tiene un coste de menos de 100 dólares, y hay que adquirir de manera regular los adhesivos que lo adhieren a la espalda, aunque estos aguantan el uso de varios días. Su batería es recargable mediante una conexión USB.

El fabricante no ha realizado estudios clínicos que permitan evaluar la efectividad real de este dispositivo.