Un tipo de célula cerebral puede desempeñar un papel importante en la osteoporosis de las mujeres (Nat Commun)


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Una investigación realizada por científicos de la Universidad de California, San Francisco, y la Universidad de California, Los Angeles (Estados Unidos), publicada en Nature Communications, ha mostrado que un tipo de células cerebrales situadas en la parte más profunda del cerebro puede jugar un papel importante en el control de la densidad ósea de las mujeres.

En concreto, en el trabajo, realizado en ratones, los investigadores han observado que bloqueo de un conjunto particular de señales de estas células hace que las hembras (pero no los machos) construyan huesos extraordinariamente fuertes y los mantengan en la vejez.

Este hallazgo, según los autores, aumenta la esperanza las esperanzas de nuevos enfoques para la prevención o tratamiento de la osteoporosis en mujeres mayores. "Podemos haber descubierto un camino completamente nuevo que podría usarse para mejorar la fortaleza ósea en mujeres con huesos frágiles", apuntan.

Los investigadores han intentado durante mucho tiempo comprender cómo la señalización de los estrógenos en el cerebro afecta al metabolismo de las mujeres en diferentes etapas de la vida, incluida la forma en la que las neuronas sensibles a los estrógenos en una región del cerebro, llamada hipotálamo, equilibran las demandas energéticas necesarias para la supervivencia o la reproducción.

Al principio, los autores de este estudio descubrieron que la eliminación genética de la proteína del receptor de estrógeno en las neuronas hipotalámicas hacía que los animales con mutaciones aumentaran un poco de peso y se volvieran menos activos. Para encontrar la fuente del peso adicional, utilizaron una técnica de laboratorio muy sensible que también podría revelar cambios en la densidad ósea, descubriendo que los ratones obesos tenían huesos más grandes y fuertes.

Posteriormente, realizaron una serie de experimentos centrados en unas células cerebrales sensibles al estrógeno que estaban ubicadas en una región del hipotálamo llamada núcleo arqueado, la cual parecía ser la responsable de estos aumentos dramáticos en la densidad ósea.

Los autores plantearon la hipótesis de que el estrógeno normalmente indica a estas neuronas que desvíen la energía del crecimiento óseo, por lo que consideraron que eliminando los receptores de estrógeno se podría revertir ese cambio. No obstante, la interferencia en la señalización de estrógenos arqueados en ratones machos no tuvo ningún efecto.

Otros experimentos demostraron que los animales mutantes mantuvieron su densidad ósea mejorada hasta la vejez. Los ratones hembras normales comenzaron a perder masa ósea significativa a las 20 semanas de edad, si bien mantuvieron la masa ósea elevada hasta el segundo año de vida, una edad bastante avanzada para los ratones.

Sorprendentemente, pudieron revertir la degeneración ósea existente en un modelo experimental de osteoporosis. En ratones hembras que ya habían perdido más del 70% de su densidad ósea debido a la disminución experimental de estrógeno la sangre, la eliminación de los receptores de estrógeno arqueados hizo que la densidad ósea se recuperara en un 50% en cuestión de semanas.

Estos resultados resaltan los papeles opuestos desempeñados por el estrógeno en la sangre, donde promueve la estabilidad ósea, y en el hipotálamo, donde parece restringir la formación ósea. "Suponemos que después de la pubertad, el sistema de estrógeno del cerebro femenino desvía activamente los recursos del crecimiento óseo hacia cosas como la reproducción, lo que podría contribuir a un mayor riesgo de debilitamiento de los huesos de las mujeres a medida que envejecemos", concluyen los investigadores.