Un procedimiento de estimulación nerviosa podría ser una nueva opción de tratamiento para el ictus isquémico cortical agudo (Lancet)


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Una nueva terapia de estimulación nerviosa para aumentar el flujo sanguíneo podría ayudar a los pacientes con el tipo más frecuente de ictus hasta 24 horas después de su inicio, según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos).

El estudio, con 1.000 personas en 73 centros médicos de 18 países, muestra que la técnica, llamada estimulación de grupos de células nerviosas activas, redujo el grado de discapacidad de los pacientes tres meses después de haber sufrido un ictus isquémico cortical agudo.

"Creemos que esto representa el advenimiento de un tratamiento completamente nuevo para los pacientes que han experimentado un ictus isquémico agudo", explica Jeffrey Saver, coinvestigador principal del trabajo, publicado en The Lancet.

Este nuevo enfoque aplica estimulación eléctrica a las células nerviosas detrás de la nariz, aumentando el flujo sanguíneo en el cerebro al dilatar las arterias no dañadas y evitar el bloqueo para tratar la región amenazada del cerebro.

En estudios anteriores para entender el mecanismo por el cual funcionaría el tratamiento, los científicos encontraron que la estimulación del grupo de células nerviosas no solo aumenta el flujo sanguíneo, sino que también preserva la barrera hematoencefálica, previniendo la inflamación cerebral. También mejoró la capacidad de las neuronas para compensar las lesiones y formar nuevas conexiones.

En un subconjunto de 520 personas que tenían déficits mayores y lesiones confirmadas en la corteza cerebral, el 40% de los que no recibieron la estimulación tuvieron resultados favorables, frente al 50% de los que sí recibieron la estimulación. Aunque esos resultados no alcanzaron significación estadística, cuando los datos se combinan con hallazgos similares de un ensayo anterior, las estadísticas acumulativas indican que el tratamiento es efectivo cuando se administra de ocho a 24 horas después del inicio de un accidente cerebrovascular isquémico agudo cortical.

El tratamiento utiliza un pequeño electrodo neuroestimulador que se implanta temporalmente a través del paladar. Durante el estudio, el electrodo estimuló activamente el grupo de células nerviosas cuatro horas al día durante cinco días consecutivos. El ensayo ha demostrado que este nuevo tratamiento puede ser seguro y efectivo para las personas que no son candidatas a recibir anticoagulantes.