Un nuevo parche cutáneo puede administrar sin dolor vacunas y fármacos contra el cáncer en un minuto


  • Noticias Médicas
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos) han desarrollado un parche cutáneo de acción rápida que administra medicamentos de manera eficiente para atacar las células de melanoma. El dispositivo, probado en ratones y muestras de piel humana, constituye un avance hacia el desarrollo de una vacuna para tratar el melanoma y tiene aplicaciones generalizadas para otras vacunas.

Los investigadores presentarán sus hallazgos en la Reunión y Exposición Nacional de Otoño 2019 de la American Chemical Society (ACS), que se celebra en San Diego.

"Nuestro parche tiene un recubrimiento químico único y un modo de acción que permite que se aplique y elimine de la piel en solo un minuto mientras se administra una dosis terapéutica de medicamentos -dice Yanpu He, quien ayudó a desarrollar el dispositivo-. Nuestros parches provocan una respuesta de anticuerpos robusta en ratones vivos y son prometedores para provocar una fuerte respuesta inmune en la piel humana".

Las cremas tópicas pueden aportar medicamentos a la piel, pero solo pueden penetrar a una pequeña profundidad a través de ella. Si bien las jeringas son un modo eficaz de administración de medicamentos, también pueden ser dolorosas. Las jeringas además pueden ser inconvenientes para los pacientes, lo que puede dar lugar a un rechazo por parte de los mismos.

Los parches de microagujas, preparados con un método de recubrimiento capa por capa (LbL), son una forma fácil y sin dolor de administrar el tratamiento. Con el proceso LbL, los investigadores cubren una superficie con moléculas de carga alterna positiva y negativa.

Para que se forme una película de fármaco robusta en la superficie del parche, cada capa adyacente debe ser fuertemente atraída entre sí y también a la microaguja. "Pero esta atracción hace que toda la película sea muy pegajosa -señala-. Los métodos anteriores, que han conservado esta naturaleza 'pegajosa', pueden llevar hasta 90 minutos hasta que una cantidad suficiente de medicamento salga del parche y entre en la piel".

Paula T. Hammond y su equipo idearon una forma de solventar este problema. Diseñaron un nuevo polímero sensible al pH con dos partes. "La primera parte contiene grupos amina que están cargados positivamente al pH al que hacemos las microagujas, pero que se vuelven neutrales al pH de la piel -explica-. La segunda parte contiene grupos de ácido carboxílico sin carga cuando se hacen las microagujas, pero que se cargan negativamente cuando el parche se aplica a la piel, por lo que hay un cambio general en la carga de positivo a negativo".

Si bien las capas adhesivas negativas-positivas-negativas aún se requieren para la construcción de la película LbL, el equipo, el parche cambia rápidamente a repeler capas negativas-negativas-negativas cuando se coloca sobre la piel. Después de que las microagujas perforan la piel e implantan la película del fármaco LbL debajo de la piel, el fármaco abandona el parche rápidamente.

El tratamiento con microagujas produjo nueve veces el nivel de anticuerpos en comparación con las inyecciones intramusculares y 160 veces el nivel de anticuerpos en comparación con las inyecciones subcutáneas. También vieron una activación inmune eficiente en muestras quirúrgicas de piel humana.

"Nuestra tecnología de parches podría usarse para administrar vacunas que pudiesen combatir diferentes enfermedades infecciosas -dice Hammond-. Pero estamos entusiasmados con la posibilidad de que el parche sea otra herramienta en el arsenal de oncólogos contra el cáncer, específicamente el melanoma".