Un nuevo método de enfriamiento consigue triplicar el tiempo de conservación de un hígado donado para trasplante (Nat Biotechnol)


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Investigadores han desarrollado un nuevo método para sobreenfriar hígados de donantes humanos a temperaturas bajo cero centígrados sin congelar que puede triplicar el tiempo que un órgano donante permanece seguro y viable durante el transporte del donante al receptor.

Este desarrollo podría ampliar en gran medida la disponibilidad de hígados sanos para trasplantes, mejorar la utilización de órganos y reducir parte de la presión del tiempo sobre los equipos de adquisición y trasplante.

La técnica, que ha sido desarrollada por los investigadores Shannon N. Tessier, Korkut Uygun y Reiner J. de Vries, del Centro de Ingeniería en Medicina del Hospital General de Massachusetts y la Harvard Medical School (Estados Unidos), se describe en Nature Biotechnology.

Actualmente, un hígado humano donado se mantiene solo unas 9 horas fuera del cuerpo, almacenado en hielo en una solución conservante a temperaturas que oscilan entre 4 y 8 grados centígrados antes de que los tejidos se dañen irreparablemente y el órgano deba ser descartado.

A temperaturas más bajas el órgano sobreviviría más tiempo. Sin embargo, la congelación causa daños graves. Pero, tal como los investigadores demostraron previamente con hígados de ratas, es posible enfriarlos a -6 °C sin causar daño a los tejidos, prolongando así su tiempo de conservación de una cuestión de horas a una cuestión incluso de días.

"Con el sobreenfriamiento, a medida que aumenta el volumen, se vuelve exponencialmente más difícil evitar la formación de hielo a temperaturas bajo cero -explica De Vries-. Antes había muchos expertos que decían que esto es sorprendente en ratas pequeñas, pero no funcionaría en órganos humanos, y ahora lo hemos ampliado con éxito 200 veces de hígados de rata a humanos, usando una combinación de tecnologías".

Antes del sobreenfriamiento, los hígados son acondicionados para protegerlos del frío con un cóctel conservante que se administra a través de la perfusión de la máquina, otra técnica que ya está en uso para mejorar los órganos para el trasplante. La perfusión asegura que la solución conservante se distribuya uniformemente en todo el órgano.

Los hígados humanos se pueden transportar a -4 °C y en el lugar de trasplante, la perfusión de la máquina se usa nuevamente para calentar cuidadosamente los hígados y sacarlos de su estado de animación suspendida.

Usando esta técnica, los investigadores han podido extender el tiempo fuera del cuerpo a 27 horas. El tiempo extra que puede conseguir esta técnica podría marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un trasplante de hígado, asegura Tessier.

"Muchas veces, cuando un órgano está disponible, puede que no haya una buena coincidencia cerca, por lo que en términos de asignación, cuando agrega esa cantidad de tiempo adicional, eso significa que puede buscar una distancia más amplia, lo que significa que tiene una mejor oportunidad de no solo encontrar un buen candidato, sino un excelente candidato -añade-. Y eso significa que habría menos descarte de órganos, llegarían más órganos a los receptores y esos órganos se adaptarían mejor a los receptores, lo que significa que el órgano puede tener una vida más larga dentro del receptor".