Un nuevo método de administración de antibióticos podría reducir la carga del tratamiento de la tuberculosis (Sci Transl Med)


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La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más mortíferas del mundo. Un tercio de la población mundial está infectada y más de un millón de personas mueren a causa de la enfermedad cada año. Una razón por la que la tuberculosis es tan generalizada es que el tratamiento requiere antibióticos diarios durante seis meses, lo cual es difícil para la mitad de los pacientes, especialmente en áreas rurales con acceso limitado a instalaciones médicas.

Para ayudar a superar esta traba, un equipo de investigadores dirigido por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos), ha ideado una nueva forma de administrar antibióticos, que esperan que facilite la curación de más pacientes y reduzca los costos de atención médica.

Usando este nuevo método, se inserta un alambre enrollado cargado con antibióticos en el estómago del paciente a través de una sonda nasogástrica. Una vez en el estómago, el dispositivo libera antibióticos lentamente durante un mes, eliminando la necesidad de que los pacientes tomen píldoras todos los días.

"Tener un sistema que permita asegurarnos de que el paciente reciba el curso de tratamiento completo podría ser realmente transformador", afirma el autor Giovanni Traverso. "Cuando se evalúa una situación de tuberculosis, donde hay que tomar múltiples gramos de antibióticos todos los días, durante muchos meses, necesitamos otra solución", añade.

Las conclusiones se publican en Science Translational Medicine, con Malvika Verma como autora principal.

Durante varios años, los autores han estado trabajando en una variedad de píldoras y cápsulas que pueden permanecer en el estómago y liberar lentamente los medicamentos después de ingerirlas. Creen que este tipo de administración de fármacos podría mejorar el tratamiento de muchas enfermedades crónicas que requieren dosis diarias de medicamentos.

Una de sus cápsulas se ha mostrado prometedora para suministrar pequeñas cantidades de medicamentos para tratar el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la malaria. Después de administrarse, el recubrimiento externo de la cápsula se disuelve, permitiendo que se expandan seis brazos, lo que ayuda al dispositivo a alojarse en el estómago. Este dispositivo puede transportar aproximadamente 300 miligramos de medicamentos, por ejemplo, suficiente para una semana de tratamiento contra el VIH. Sin embargo, está muy lejos de la carga útil necesaria para tratar la tuberculosis, que requiere alrededor de 3 gramos de antibióticos diarios.

"Tuvimos que desarrollar un sistema completamente nuevo que pudiera permitir una liberación automática de estos medicamentos en el transcurso de aproximadamente un mes -dice Verma-. Este nuevo sistema puede contener mucho más medicamento y puede liberarlo por un período de tiempo más largo".

El nuevo dispositivo es un cable delgado y elástico hecho de nitinol, una aleación de níquel y titanio que puede cambiar su forma según la temperatura. Los investigadores pueden colocar hasta 600 "píldoras" de varios antibióticos a lo largo del cable, y los medicamentos están empaquetados en polímeros cuya composición se puede ajustar para controlar la velocidad de liberación del fármaco una vez que el dispositivo ingresa al estómago.

El cable se envía al estómago del paciente a través de un tubo insertado por la nariz, que se usa habitualmente en los hospitales para administrar medicamentos y nutrientes. Como parte de su estudio, los científicos entrevistaron a 300 pacientes con tuberculosis en India, y la mayoría dijo que este tipo de suministro sería aceptable para el tratamiento a largo plazo.

"En muchos casos, esto fue preferido por los pacientes, que podían acudir a un entorno de atención médica cada dos semanas o cada cuatro semanas en lugar de tener que ser atendidos por un proveedor de atención médica todos los días", explica Traverso.

Una vez que el cable alcanza las temperaturas más altas del estómago, forma una bobina que evita que pase más a través del sistema digestivo. En pruebas en cerdos, los autores encontraron que su prototipo de dispositivo podría liberar varios antibióticos diferentes a una velocidad constante durante 28 días. Una vez que se entregan todos los fármacos, el dispositivo se recupera a través de la sonda nasogástrica mediante un imán que puede atraer la bobina.

El equipo incluyó a un economista, David Collins, que analizó el impacto económico potencial de este tipo de tratamiento. Encontró que, si se implementa en India, los costos del tratamiento podrían reducirse en aproximadamente 8.000 dólares por paciente.

Otra enfermedad en la que este enfoque podría ser útil es la hepatitis C, que requiere tratamiento con medicamentos antivirales durante 2 a 6 meses. Muchas otras patologías infecciosas también requieren dosis de medicamentos que son demasiado grandes para que quepan en uno de los dispositivos que se ingieren más pequeños que el desarrollado por estos investigadores.