Un informe culpa a los líderes políticos de la obesidad, desnutrición y cambio climático en el mundo (Lancet)


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Un informe llevado a cabo por la Comisión de Obesidad de The Lancet culpa a los líderes políticos de todo el mundo de las altas tasas de obesidad, desnutrición y cambio climático, las mayores amenazas para la población.

Dirigidos desde la Universidad George Washington (Estados Unidos), la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) y la Federación Mundial de Obesidad, la Comisión es el resultado de un proyecto de tres años liderado por 26 expertos de 14 países.

En el trabajo, los autores urgen a crear un fondo de un millón de dólares, así como estrategias que mejoren la política alimentaria y productiva de los países para mejorar la salud de sus poblaciones, el medio ambiente y el bienestar económico. Todo ello, con el objetivo de limitar la "influencia" de las autoridades políticas sobre la industria alimentaria y viceversa.

A su juicio, el establecimiento de una Convención Marco sobre Sistemas Alimentarios, similar a las convenciones mundiales para el control del tabaco y el cambio climático, restringiría la influencia de la industria alimentaria en la formulación de políticas y movilizaría la acción nacional para lograr sistemas alimentarios saludables, equitativos y sostenibles.

"Aunque los alimentos difieren claramente del tabaco porque son necesarios para sustentar la vida humana, los alimentos y las bebidas no saludables no lo son. Una convención marco sobre sistemas alimentarios ayudaría a empoderar a las naciones contra intereses comerciales creados, redirigir los vastos subsidios que actualmente benefician a las industrias no saludables y proporcionar una transparencia total", han aseverado los expertos.

En este punto, los responsables del informe han destacado la necesidad de que todas las partes sean "transparentes y responsables" cuando tratan con la industria o trabajan para promover sus intereses, por lo que han subrayado la importancia de que no haya ventajas o incentivos fiscales para producir alimentos y bebidas que dañen la salud humana y ambiental.

Y es que, tal y como han recordado, las políticas que se han dado a la obesidad, desnutrición y cambio climático han sido "inaceptablemente lentas" debido a la reticencia de los responsables políticos a la hora de implementar políticas efectivas. "La desnutrición está disminuyendo muy lentamente para alcanzar los objetivos globales, ningún país ha revertido su epidemia de obesidad y las respuestas de políticas integrales a la amenaza del cambio climático apenas han comenzado", han avisado.

Asimismo, los expertos han comentado que las subvenciones gubernamentales destinadas a las industrias de la carne de vacuno, productos lácteos y otros alimentos deben ser transferidas a una agricultura "sostenible y saludable", así como los 5.000 millones de dólares de los combustibles fósiles, redirigidos a las energías renovables y al transporte sostenible.

"Los tres peligros globales están relacionados con la producción en masa de alimentos procesados y pobres en nutrientes, que no sólo causan obesidad y desnutrición, sino también las principales emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático", concluye la citada comisión.