Un estudio internacional investiga frenar la progresión de la enfermedad de Parkinson con inmunoterapia


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La Clínica Universidad de Navarra se ha incorporado al primer ensayo multicéntrico a escala mundial que une inmunoterapia y Parkinson con el objetivo de conseguir una evolución más lenta de esta enfermedad. El desarrollo de la inmunoterapia abre la posibilidad de ralentizar su progresión y que los pacientes no desarrollen los síntomas que aparecen en los estados avanzados.

Además de la inmunoterapia, continúan los estudios para encontrar tratamientos sintomáticos más eficaces, destaca la Clínica Universidad de Navarra en un comunicado.

En concreto, el ensayo al que se ha incorporado la clínica aborda el tratamiento con "inmunoterapia pasiva", administrando anticuerpos por vía intravenosa a los pacientes. Previamente, los anticuerpos son preparados en el laboratorio. "No es que se inyecte una sustancia para que uno mismo fabrique los anticuerpos, no se trata de una inmunización activa", ha explicado Rosario Luquin, especialista del Departamento de Neurología.

Dirigido a pacientes en una fase incipiente de la enfermedad, con un diagnóstico menor a dos años y que no hayan recibido un excesivo tratamiento farmacológico, este ensayo contempla reclutar a unos 300 pacientes en todo el mundo, de los cuales ocho ya se están tratando en el citado centro.

Los investigadores buscan combatir la alfa-sinucleína. Se cree que la acumulación de esta proteína en el cerebro es una señal del desarrollo de Parkinson. "En los cerebros que tienen Parkinson se observa que esta proteína se va acumulando en agregaciones insolubles, siendo un marcador típico. Se piensa que estos agregados que aparecen, y que puede estar dentro de las células, hacen que el funcionamiento de la neurona sea defectuoso y terminen muriéndose", subraya la especialista.

Por lo tanto, según ha explicado, "si el anticuerpo se muestra eficaz conseguiría evitar la acumulación de la alfa-sinucleína y, como consecuencia, la progresión del Parkinson". Su detención no permitiría una curación, pero sí mantener la enfermedad en una fase menos incapacitante. El ensayo, que se encuentra en fase 2B, consiste en una inyección de este anticuerpo cada 4 semanas durante un total de 52. Un tratamiento que, con resultados positivos, podría comercializarse en el futuro y el paciente continuaría con la misma periodicidad de la terapia de forma permanente.