Un análisis de sangre puede determinar el nivel de forma física de una persona (Cell)


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Un nuevo análisis de sangre puede determinar qué nivel de forma física tiene una persona, según un nuevo estudio realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) publicado en Cell.

La prueba podría complementar las pruebas de cinta de correr, una evaluación clínica más tradicional de la aptitud física, y proporcionar información mucho más matizada sobre la respuesta molecular del cuerpo al ejercicio.

"Todo el mundo sabe que el ejercicio es bueno para la salud, pero realmente no sabemos qué impulsa eso a nivel molecular -explica el investigador Michael Snyder-. Nuestro objetivo desde el principio fue realizar un análisis muy completo de lo que sucede en el cuerpo justo después de hacer ejercicio".

El equipo rastreó marcadores moleculares de una amplia gama de procesos biológicos, como el metabolismo, la inmunidad, el estrés oxidativo y la función cardiovascular. Cientos de miles de mediciones de 36 participantes proporcionaron una gran cantidad de fluctuaciones químicas que el organismo experimenta durante el ejercicio intenso.

Con los datos preliminares, el equipo ha creado una prueba de principio, para la cual han presentado una solicitud de patente.

El equipo de Snyder se propuso entender mejor los cambios moleculares que subyacen a los cambios en la aptitud física. El estándar de oro de las evaluaciones médicas de la aptitud física es una prueba de VO2 máximo, que mide el consumo máximo de oxígeno de una persona durante el ejercicio intenso y utiliza la puntuación como un sustituto de la aptitud aeróbica. Pero Snyder y su equipo querían más detalles, específicamente sobre las formas en que el ejercicio inicia el cambio a nivel molecular.

Realizaron pruebas de VO2 para 36 individuos en una cinta de correr. Los participantes, tanto hombres como mujeres, que tenían un índice de masa corporal (IMC) promedio de 29, y su rango de edad era de 40 a 75 años.

Antes de la prueba de la cinta de correr, los investigadores extrajeron una muestra de sangre de referencia. Luego, los participantes se pusieron una máscara para medir el oxígeno y corrieron con una ligera inclinación hasta alcanzar el consumo máximo de oxígeno, momento en el que se detuvieron y salieron de la cinta. Los investigadores tomaron muestras de sangre de los participantes 2 minutos, 15 minutos, 30 minutos y 60 minutos después de haber alcanzado sus picos.

"Todas estas mediciones nos permiten describir una coreografía de eventos moleculares que ocurren después del ejercicio físico -asegura Snyder-. Sabemos que el ejercicio causa una serie de respuestas fisiológicas, como inflamación, metabolismo y fluctuación hormonal, pero estas mediciones nos permitieron caracterizar esos cambios con detalles sin precedentes".

Resulta que en los primeros dos minutos después del ejercicio, el cuerpo experimenta una intensa actividad molecular. En la mayoría de los participantes, los marcadores moleculares de inflamación, cicatrización de tejidos y estrés oxidativo, un subproducto natural del metabolismo, aumentaron bruscamente poco después de saltar de la cinta de correr, cuando sus cuerpos comenzaron a recuperarse.

Los marcadores moleculares del metabolismo variaron, explica Snyder. A los 2 minutos, las muestras de sangre revelaron evidencia de que el cuerpo estaba metabolizando ciertos aminoácidos para obtener energía, pero cambió a metabolizar la glucosa alrededor de 15 minutos. "El cuerpo descompone el glucógeno como parte de su respuesta de recuperación de ejercicio, por eso vemos ese aumento un poco más tarde", relata.

Como parte del estudio, Snyder también comparó la respuesta molecular en individuos que eran resistentes a la insulina con la de individuos que podían procesar la glucosa normalmente. "La principal diferencia que vemos es que las personas resistentes a la insulina tienen una respuesta inmune amortiguada después del ejercicio", apunta.