Un análisis de sangre clave en el diagnóstico diferencial entre preeclampsia y COVID-19 grave en embarazadas

  • Carmen Espinosa

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La preeclampsia se caracteriza por hipertensión arterial y puede cursar con insuficiencia renal y hepática, siendo el parto inducido y la extracción de la placenta la única solución. Esta complicación afecta de un 2 a un 10 % de los embarazos[1] y es la principal causa de morbimortalidad materna y perinatal en el mundo.

Durante la pandemia los profesionales de las Unidades de Medicina Materna y Fetal de todo el mundo se enfrentaron a un problema diagnóstico real, diferenciar entre preeclampsia y la enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2. Algunos de los artículos científicos publicados hasta el momento[2,3describen semejanzas entre estas dos enfermedades e incluso hay autores que proponen que la COVID-19 causaría un aumento de la incidencia de preeclampsia. 

Había gestantes que presentaban manifestaciones clínicas que apuntaban a una preeclampsia y que tenían un resultado de PCR positivo para COVID-19. En estos casos, existían dudas sobre si se trataba de una preeclampsia con COVID-19 asintomático o bien de una COVID-19 sin preeclampsia, ya que las manifestaciones clínicas de ambas condiciones pueden ser similares.

Con el objetivo de diferenciar ambas enfermedades, un equipo de investigadoras liderado por la Dra. Marta Palomo, del Barcelona Endothelium Team (BET) del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, y la Dra. Fàtima Crispi, de BCNatal-IDIBAPS, decidieron llevar a cabo un estudio para averiguar hasta qué punto la preeclampsia y la COVID-19 grave compartían características biológicas.

Para ello estudiaron biomarcadores de daño endotelial, coagulación sanguínea, respuesta inmune innata y angiogénesis en mujeres embarazadas diagnosticadas de preeclampsia o de COVID-19 y las compararon con las de mujeres embarazadas sanas.

Los resultados del estudio, publicado en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology[4], podrían ayudar a resolver esta duda diagnóstica. “En nuestro estudio demostramos claramente que son dos enfermedades diferentes y mejoramos su comprensión fisiopatológica”, explicó a Univadis España la Dra. Marta Palomo.

El estudio además muestra la existencia de elementos compartidos entre ambas patologías, como la sobreactivación del sistema del complemento, parte importante del sistema inmunitario, siendo las alteraciones causadas por la COVID-19 menores que las de la preeclampsia.

Diagnóstico diferencial

“Nuestro estudio ofrece un panel de biomarcadores fáciles y rápidos de analizar en una muestra de sangre materna que pueden contribuir a realizar un diagnóstico diferencial entre preeclampsia y COVID-19”, indicó la investigadora. 

Las diferencias más relevantes entre la preeclampsia y la infección por SARS-CoV-2 son “las referentes a marcadores de daño endotelial (VCAM-1 y sTNFRI), coagulación sanguínea (antígeno de factor de Von Willebrand) y angiogénesis (sFlt-1, Ang2 i PIGF)”, resumió la Dra. Palomo.

Tanto la preeclampsia como la COVID-19 grave mostraron signos de daño endotelial, pero con un patrón diferencial. Mientras que las pacientes con preeclampsia presentaron un aumento muy significativo de VCAM-1 y sTNFRI, con heparán sulfato (HS) conservado, los casos graves de COVID-19 mostraron un aumento más leve de VCAM-1 y sTNFRI, con una alteración significativa de HS. Por otro lado, la preeclampsia se asoció con alteraciones notables en el antígeno y la funcionalidad del factor de Von Willebrand. Además, los embarazos con COVID-19 mostraron una correlación positiva entre el factor de Von Wilebrand  y la gravedad de la enfermedad. Por el contrario, en la preeclampsia, las investigadoras observaron una disminución llamativa en los niveles del factor de Von Willebrand. 

También se observó una profunda alteración del equilibrio angiogénico en la preeclampsia en comparación con los controles y los embarazos COVID-19 positivos, con niveles de sFlt-1 y Ang2 muy altos de, y de PlGF reducidos.

“Resolver esta duda diagnóstica es importante porque el tratamiento de las dos patologías es radicalmente diferente: en el caso de preeclampsia, el único tratamiento que existe hoy en día es la finalización del embarazo, mientras que en la COVID-19 se intenta que el parto no suceda hasta que la paciente se haya recuperado desde un punto de vista clínico”, comentó la investigadora.

Sin duda, este hallazgo no solo mejorará el diagnóstico diferencial entre estas dos patologías, sino que además abre oportunidades de tratamiento que podrían mejorar el daño endotelial subyacente observado tanto en la COVID-19 como la preeclampsia. “Conocer mejor los mecanismos específicos de este daño puede contribuir a generar nuevas dianas terapéuticas en una enfermedad, como es la preeclampsia, que actualmente no tiene tratamiento”, concluyó la Dra. Palomo.