Un adelanto del 2030: la realidad de la atención sanitaria digitalizada


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Pedro Martínez Busto. Presales & Category Manager de Aruba. Hewlett-Packard Enterprise

En la actualidad, las instituciones médicas se encuentran bajo una presión enorme para ofrecer más servicios mientras mantienen un equilibrio entre seguridad, rendimiento y control financiero. Con el envejecimiento de la población, el aumento de los costes y la mayor demanda de atención, algo debe cambiar para impulsar un mayor rendimiento.

Si bien esta es una perspectiva desalentadora, muchos avances ya están en marcha para dar los primeros pasos hacia la realización de la salud digital en la realidad. Tomemos como ejemplo el Plymouth Hospitals NHS Trust, donde el ‘Wi-Fi es como la electricidad’ y la red inalámbrica del hospital está facilitando el trabajo desde toda una gama de dispositivos, desde computadoras portátiles y ordenadores de control de infecciones hasta etiquetas de radio que rastrean carros de pacientes en el departamento de emergencias. La red que se utiliza aquí es una plataforma para la innovación. Aplicaciones como archivos electrónicos de casos de pacientes, etiquetas inalámbricas de monitorización de temperatura para refrigeradores de sangre y un servicio de escritorio virtual ya están mejorando las operaciones.

Mirada al futuro, del presente al 2030

Sin embargo, hay mucho más cambio en marcha. De hecho, dentro de diez años su chequeo médico podría implicar una mayor interacción con sensores, cámaras y dispositivos de escaneo robótico, para ayudar a escalar y satisfacer la creciente demanda a raíz de la escasez de personal y los presupuestos de la asistencia médica. Especialmente cuando las organizaciones sanitarias reconstruyen los servicios en torno al Internet of Things (IoT) y a la IA.

Como resultado, podemos esperar ver un cambio en el papel del hospital automatizado. Lejos de la institución que conocemos hoy, el futuro presentará un lugar donde los check-ins cuentan con tecnología de imágenes que pueden evaluar su frecuencia cardíaca, temperatura y frecuencia respiratoria desde el momento en que ingresa. Donde los sensores realizan una prueba de presión arterial y un electrocardiograma (ECG) en 10 segundos, y un triage automático o incluso diagnóstico, en ese mismo momento. Con este diagnóstico más rápido, no habrá que esperar resultados o una cita de seguimiento para compartirlos con su médico.

Además, las personas que trabajan y visitan el hospital tendrán muchos más medios a su disposición. El personal médico tendrá más tiempo para concentrarse en los pacientes en lugar de en la administración, tendrán mejores repositorios de datos digitales y, por lo tanto, mucha más información para la toma de decisiones. Mejor aún, podrán acceder a todos los registros digitales de pacientes en sus dispositivos móviles. Los pacientes mismos ni siquiera necesitarán ingresar al hospital para el diagnóstico. Con las herramientas basadas en aplicaciones y wearables, podremos monitorizar la salud e incluso llevar a cabo nuestros propios escaneos. A su vez, es probable que nos volvamos mucho más abiertos a que la IA tenga un papel más importante en el diagnóstico y el tratamiento. Siempre que los servicios se diseñen e implementen alrededor de los pacientes, y se solicite permiso, por supuesto.

Equilibrar el riesgo con la experiencia

Todo este cambio suena bien sobre el papel, pero con los avances tecnológicos ya en marcha y mucho más por venir, ¿cómo lograrán los hospitales el equilibrio correcto entre riesgo y experiencia? La propia investigación de Aruba revela que casi dos tercios (64 por ciento) de las organizaciones de atención médica han comenzado a conectar monitores de pacientes a su red, y el 41 por ciento están conectando dispositivos de imágenes o de rayos X. Tales medidas son los componentes básicos de una estrategia de Internet de las cosas (IoT), con potencialmente millones de dispositivos médicos, portátiles y móviles interconectados que comparten información actualizada. Sin embargo, la explosión y el intercambio de datos del paciente también pueden suponer un riesgo significativo si se manejan mal. Por ejemplo, el 89 por ciento de las organizaciones de atención médica que han adoptado una estrategia de IoT han experimentado una violación de datos relacionada con el IoT.

Y con la afluencia de dispositivos que aparecerán en la próxima década será fundamental que las organizaciones mantengan la visibilidad de los dispositivos que se conectan a la red y comparten datos médicos, de modo que puedan aplicarse estrictas normas de seguridad. Actualmente, la mayoría de las empresas han construido su red utilizando una serie de soluciones tecnológicas de múltiples proveedores, pero a menudo carecen de cohesión entre estas soluciones dispares. Este enfoque carece de visibilidad, crea costes crecientes y supone un proceso ineficiente. Por no mencionar las posibles lagunas por incumplimiento de seguridad y datos de usuario comprometidos.

Para proporcionar una vista única de la red, las organizaciones deben volver a pensar y priorizar una arquitectura de estándares abiertos. De esta forma, pueden lograr una visión holística de los entornos de múltiples proveedores y garantizar que los datos se contextualicen de manera efectiva, se hagan seguros y se analicen. Esperamos que el cambio impulsado por el desarrollo de la tecnología aliente a las compañías de salud a asociarse con proveedores que puedan ayudarlos a gestionar este desafío y a desplegar nuevas tecnologías para mejorar las ya existentes.

Si la pregunta a la que se enfrentan los proveedores de atención médica del mundo es inequívoca: ¿Cómo pueden entregarse los servicios necesarios de manera más eficiente, menos costosa y más efectiva?, también es claro que muchas de las respuestas se basan en la adopción de tecnología que puede marcar la diferencia en seguridad, experiencias y resultados por igual.