Sony (también) entra en la telesalud.


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El interés de las grandes empresas tecnológicas por el campo de la salud es algo que se ha hecho muy patente en los últimos años. Hasta el punto de que si hoy quisiéramos definir qué es exactamente una empresa sanitaria, tendríamos un serio problema para poderlo concretar en sus propios términos. 

Hace años, se podían poner como ejemplos de empresas del sector sanitario las empresas farmacéuticas, las que desarrollan y producen dispositivos médicos, o los conglomerados industriales que proveen equipos de diagnóstico por imagen. Los límites actuales ya no son tan nítidos. Samsung puede considerarse una empresa en el campo de la salud porque hace medicamentos biosimilares y en sus móviles hay aplicaciones para el cuidado de la salud. Amazon vende medicinas, acaba de montar una red asistencial (Amazon Care) y se sabe que pretende adentrarse en otras áreas de este negocio. La matriz de Google, Alphabet, tiene una división de salud llamada Verily, y Apple dispone de un área entera dedicada a promover servicios en este campo que pueda acoplar a sus dispositivos. Hace unos años se publicó el dato de que el 65% de las empresas del índice Fortune 500 (las que más facturan del mundo) tenían alguna relación con la salud.

Una cosa distinta es encontrar en este nuevo magma de intenciones propuestas que sean claras en relación con la mejora de los servicios sanitarios, la innovación y el progreso en los resultados en salud de las personas y poblaciones. Pero lo que es indudable es que el negocio de la sanidad es uno de los más interesantes del momento actual, un campo en el que sigue habiendo muchas nuevas oportunidades, o al menos así se percibe por quienes deciden entrar en él.

De las empresas tecnológicas más referenciales, faltaba al menos una para unirse a este club de las compañías que se adentran en el campo de la salud. Se trata de Sony, una empresa que muchos conocieron a través de productos tan absolutamente innovadores como el Walkman (que hace poco cumplió 40 años) o los televisores de fondo oscuro Trinitron. Japonesa, durante muchos años dominó la electrónica de consumo de alta gama, pero también tuvo una errática singladura en el campo de la telefonía móvil, primero en solitario, después con la sueca Ericsson, y finalmente adaptando, con escaso éxito incluso en su Japón natal, dispositivos con sistema operativo Android. En su momento fue una empresa que inspiró a la misma Apple. Hoy sus productos han dejado de tener ese atractivo novedoso que antes le permitió marcar la pauta tecnológica mundial. 

 

 

 

 

Una solución versátil.

La noticia hoy es que Sony acaba de presentar una nueva plataforma de salud móvil llamada mSafety, y lo ha hecho en el Congreso de Salud Conectada en Boston. La plataforma que propone cuenta con un reloj inteligente personalizable con sensores integrados y que se mantiene conectado a un servicio cloud. Es una base de trabajo orientada a otras empresas del campo de la salud móvil que busquen una plataforma sobre la cual puedan construir soluciones para monitorizar de pacientes. En principio, Sony no venderá sus propios servicios directamente a los consumidores finales, sino que los proyectará hacia otras empresas que deseen emplear su plataforma y sus recursos técnicos para elaborar sus propios productos.

Una de las cuestiones que dicen haber trabajado más es la seguridad. Ellos ofrecen unos estándares de comunicación avanzados para que sus socios sean los encargados de idear la manera de proveer atención sanitaria mediante esos recursos. 

La plataforma tiene dos componentes principales. Por una parte está un reloj inteligente que dispone de sensores capaces de medir la frecuencia cardíaca, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (un dato importante y que no está disponible en otros dispositivos) y los parámetros relacionados con el sueño. Además tiene habilitado un canal Bluetooth que le permite conectar dispositivos externos. Junto al dispositivo personal está el llamado “backend” en la nube, orientado a monitorear a los pacientes, enviarles mensajes o actualizar el software del sistema. El reloj y la nube funcionan como una unidad, y todos los datos están encriptados, en ambas direcciones.

La diferencia de este modelo de Sony con el Apple Watch o con un dispositivo Fitbit estriba en que mientras estos se dirigen directamente al consumidor, los japoneses han preferido constituirse en proveedores de una infraestructura sobre la que terceros puedan crear y ofrecer sus servicios. El hecho de que no sea planteado como un negocio de mera venta de dispositivos hace pensar que el nivel de las soluciones que pueden generarse a través de la plataforma será más corporativo y profesional. 

 

 

 

Modelo inspirado en el IoT (Internet de las cosas).

Desde Sony afirman que tras hablar con empresas y usuarios fue muy comúnmente expuesto el problema de la duración de las baterías, y también el hecho de que para una utilización de carácter asistencial siempre se dependía de un dispositivo secundario, como un teléfono móvil, que realmente complicaba la utilidad de estos sistemas.

Lo que mSafety promete en su reloj es mejorar mucho la duración de la batería, que creen que aguantará más de siete días. Para ello lo que han hecho es utilizar un canal de radio reservado al llamado Internet de las cosas (IoT) que es de baja potencia (LTE Cat M1), y fue diseñado específicamente para suplir necesidades de datos de bajo volumen. Además, mSafety se comunica directamente con la red móvil, incluso si el usuario no dispone de un teléfono.

Como valor añadido, han trabajado mucho en la facilidad de uso del sistema, pensando que la mayoría de los usuarios finales serán personas mayores. Para ello han simplificado al máximo los requerimientos de configuración del dispositivo. El reloj de pulsera se puede configurar para que se conecte a sensores externos, como un monitor continuo de glucosa indicado en pacientes con diabetes.

Sony planea un lanzamiento definitivo de esta plataforma durante el año 2020. Actualmente buscan socios dispuestos a crear sobre ella nuevas opciones asistenciales que sirvan para complementar las soluciones actualmente existentes. Es una oportunidad para añadir creatividad a la tecnología. Ellos ponen los recursos técnicos.