Solo el 32% de los pacientes con enfermedades inmunomediadas ha recibido información de su médico sobre biosimilares


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Únicamente el 32% de las personas que sufren enfermedades inmunomediadas (IMID) afirman haber recibido información sobre medicamentos biosimilares por parte de su médico, según concluye el Barómetro Nacional sobre la relación de las personas con enfermedades inflamatorias inmunomediadas y sus tratamientos farmacológicos en España, elaborado por la Asociación de Personas con Enfermedades Inmunomediadas (UNiMiD).

En este sentido, el 27% de los pacientes ha oído o entiende qué son los tratamientos biosimilares, y han oído acerca de su existencia "principalmente por las redes sociales, así como por la asociación de pacientes correspondiente y la prensa", según el informe, en más de 3.300 pacientes.

La investigación también ha revelado que el 35% de los pacientes con enfermedades inmunomediadas, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica o la colitis ulcerosa, se tratan con medicamentos biológicos, ya sen originales o biosimilares. El porcentaje de pacientes con tratamiento biológico alcanza el 47% cuando el paciente padece más de una de estas enfermedades.

Asimismo, el 82% de los pacientes en terapia biológica desearía haber empezado antes con el tratamiento. "Los tratamientos biológicos son los más compartidos entre las distintas enfermedades IMID, aunque habitualmente no son utilizados como primera línea terapéutica. Esto significa que hasta llegar a ellos los pacientes han tenido que pasar antes por el dolor y sufrimiento, físico y psicológico, de ver fracasar otras opciones", ha explicado el presidente de UNiMiD, Julio Roldán.

"Esta problemática hace comprensible la preocupación de los pacientes ante un cambio de tratamiento de original a biosimilar cuando están estables", ha agregado.

Según el estudio, los aspectos que más preocupan a los pacientes son que el fármaco no sea eficaz, que vuelvan a tener brotes y que tenga efectos secundarios. En resumen, "dejar de tener la enfermedad controlada y perder su calidad de vida".

Por otra parte, los pacientes encuestados aceptarían un cambio en su tratamiento actual siempre y cuando no les esté funcionando el tratamiento actual, si su médico se lo recomienda o si existe evidencia científica robusta para ese cambio y en tanto se les informe de ello y esté de acuerdo con el cambio.

Por el contrario, motivos como que el farmacéutico proponga el cambio, que el medicamento cueste menos, o por imposiciones normativas fueron descartados.