Solo el 2% de los pacientes con dolor crónico llegan a una de las 183 Unidades del Dolor que hay en España


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El 18% de la población española vive con dolor crónico y solo el 2% de estos han podido acceder a una Unidad del Dolor en el último año, unas unidades de las que solo el 18% están preparadas para tratar todos los tipos de dolor existente, solo el 36% pueden ofrecer una valoración psicológica esencial en el tratamiento de los pacientes que sufren dolor, y solo el 26%, técnicas neuroquirúrgicas.

Centrándonos en Atención Primaria, considerada la puerta de entrada al sistema sanitario, se calcula que el 7% de la población con dolor crónico complejo, es decir, más de tres millones de personas, llega hasta las consultas de Primaria, pero solo el 12,8% son derivados a una Unidad del Dolor. Una derivación que se considera muy baja.

Estas son algunas de las cifras que se desprenden del ‘Estudio sobre las Unidades del Dolor en España: actualización de sus recursos y actividades’, realizado por la Sociedad Española del Dolor (SED), en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, y presentado este jueves en el Teatro Real de Madrid con motivo de la celebración del Día Mundial del Dolor.

De estos datos se deduce que, “además de que el dolor está, en general, mal tratado en nuestro país, la mayoría de las 183 Unidades del Dolor (UDOC) que tenemos no cuentan con los medios necesarios para abordar todos los tipos de dolor”, ha destacado el doctor Víctor Mayoral, secretario de la SED y quien ha presentado los resultados del informe.

En este sentido, solo 4 de cada 10 Unidades del Dolor cuentan con una unidad de dolor agudo, 9 de cada 10 siguen las recomendaciones y consejos propuestos por el Ministerio de Sanidad para el tratamiento del dolor, si bien la mitad lo hacen de forma parcial. Y solo el 18% de estas unidades se consideran de nivel alto.

En España, el 55% de las UDOC son de tipo 1, muchas de ellas integradas por una única persona que atiende a los pacientes, y que es habitual que su jornada laboral sea compartida con sus labores en otros servicios, lo que a juicio de Mayoral se debería cambiar y darle más tiempo y responsabilidad a estos profesionales para que den una mayor cobertura en estas unidades, además de incorporar a otras especialidades.

Acceso subóptimo y desigualitario

Solo el 18% son Unidades que pueden ofrecer todos los tratamientos para el dolor. “Hay pacientes que solo necesitan una unidad de tipo 1, pero sabiendo que el 7% de la población tiene dolor complejo, sin duda tenemos por delante un área de mejora importante”, asegura el especialista.

Además, esto se traduce en que las Unidades del Dolor de nivel 3, es decir, las que cuentan con la equipación necesaria en medios técnicos y personales para tratar todos los tipos de dolor, reciben a un 30% de los pacientes que no les corresponde (es decir, no proviene de su área de influencia) por lo que la calidad asistencial se puede resentir.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las unidades del dolor se clasifican en tres grupos: las de nivel 1 que tienen lo básico para atender a los pacientes; las de tipo 2 que cuentan con mejores dotaciones y algunas cuentan con psicólogo, pero no todas; y las de tipo 3 son las que en su cartera de servicios deben poder tratar todo tipo de dolor y que incluyen entre el personal sanitario a psicólogos y psiquiatras y más de dos especialidades.

“A tenor de los datos del informe el acceso a estas UDOC es subóptimo y no hay una capacidad real para prestar una atención experta e integrada a los pacientes, ya que las UDOC son insuficientes y están muy mal distribuidas territorialmente por lo que el acceso es muy desigualitario. Por lo que aconsejamos una mejor distribución territorial y un aumento de las unidades del dolor y una mayor dedicación de los profesionales que ya están en esas UDOC”, ha subrayado el secretario de la SED.

Hasta 800 días de espera

Otro de los aspectos que pone sobre la mesa el informe son los tiempos de espera que deben soportar los pacientes que sí son derivados a una Unidad del Dolor. En este sentido, los pacientes oncológicos con dolor la media se sitúa en 12 días, para los pacientes preferentes está en 28 días y para los no preferentes en 116 días.

Pero, aunque estas son las medias de lo que tarda un paciente desde que es derivado a una UDOC hasta que es atendido, lo cierto es que un paciente oncológico puede llegar a tardar en ser atendido hasta 45 días; uno preferente, 180 días; y uno no preferente, hasta 800 días, unos tiempos que desde la SED califican de barbaridad.

Aspectos técnicos y organizativos

En el informe de la SED presentado también se ha abordado las actividades que realizan las Unidades del Dolor en nuestro país. Según el estudio, estas realizan una media de 894 visitas, de las que 573 son técnicas diagnósticas y 767 técnicas intervencionistas; además de 2.475 revisiones.

De las 183 UDOC que hay en España, el 55% son de nivel 1 y en muchos casos cubiertas únicamente por un anestesiólogo que comparte su jornada con otras actividades de su propia especialidad. Esto supone una gran dependencia de los anestesiólogos, profesionales que, además, cuentan con una gran experiencia en el tratamiento del dolor (una media de 19 años). Por lo tanto, “debemos aprovechar mejor ese capital humano con un conocimiento enorme en el abordaje del dolor”, recalca el doctor Mayoral. El 18% de alto nivel que cuentan con más de dos especialistas.

En este contexto, la mayoría de las UDOC dependen del Servicio de Anestesiología, solo el 24% dependen de dirección general, como sería aconsejable, tal como destaca el informe.

El informe de la SED refleja que, preguntados los profesionales sobre sus dotaciones de personal, 6 de cada 10 centros considera que el personal es insuficiente. Otro dato interesante en cuanto a los profesionales que componen las UDOC es la ausencia de diplomados en Enfermería, un 15% no tiene, un dato que el doctor Mayoral considera que es “un aspecto sorprendente y fácilmente mejorable”.

En cuanto a distribución se suelen concentrar en las grandes ciudades: Alicante, Barcelona y Madrid, la mayoría están en hospitales públicos (82%), solo el 17% son privadas; y tan solo el 20% de las UDOC tiene algún tipo de acreditación en cuanto a procesos de calidad.