Sociedades científicas reclaman un seguimiento de la mujer tras el parto para controlar los factores de riesgo cardiovascular


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Las sociedades españolas de Cardiología (SEC), Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Ginecología y Obstetricia (SEGO), Endocrinología y Nutrición (SEEN), y Obesidad (SEEDO) han reclamado el establecimiento de seguimientos médicos a las mujeres tras el parto para controlar los factores de riesgo cardiovascular asociados al mismo.

Así lo señalaron durante la presentación del proyecto “Riesgo vascular a partir del 4º trimestre”, que busca concienciar y sensibilizar a la población y a los profesionales sanitarios sobre que las complicaciones durante la etapa gestacional pueden poner en riesgo la salud del corazón de la madre durante el resto de la vida.

"Tradicionalmente, no hay un protocolo de seguimiento de la mujer tras el parto, incluso aunque hayan tenido algún problema durante el embarazo", apuntó el coordinador del grupo de trabajo de Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular de SEMERGEN, Vicente Pallarés.

"Sabemos que durante el período de embarazo la mujer está muy controlada pero, tras el parto, todos los esfuerzos se destinan al bebé y, por todas las cuestiones inherentes que ya conocemos, las madres pasan a un segundo lugar en términos de cuidados para la salud", añadió.

Las revisiones, a juicio de Pallarés, han de ser "obligatorias durante el primer año tras el parto". En este contexto, se ha referido a la posibilidad de establecer los reconocimientos médicos que realizan las empresas como fundamentales para hacer cribados.

El número de mujeres embarazadas en riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares se ha incrementado en los últimos años en los países occidentales debido al aumento en la edad a la que se tiene el primer embarazo y la creciente prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, sedentarismo y tabaquismo.

Además, aunque la mujer no haya presentado previamente factores de riesgo cardiovascular, algunos de ellos pueden desarrollarse durante el embarazo y mantenerse una vez finalizado el mismo, lo que tiene repercusiones en la salud cardiovascular durante la vida adulta posterior.

En concreto, entre un 6 un 8% de las embarazadas padece trastornos hipertensivos, mientras que un 9,2% de ellas desarrolla diabetes gestacional. Estas patologías pueden conducir a un mal funcionamiento del endotelio, la piel que recubre por dentro el sistema vascular.

"El embarazo es una prueba de esfuerzo fisiológico, un test de resistencia, para cualquier mujer y desenmascara problemas vasculares si se tiene propensión", explicó la coordinadora del grupo de trabajo de Diabetes y Obesidad de la SEC, Almudena Castro, que instó "a poner el foco de atención en estas mujeres".

En cuanto a la salud cardiovascular, esta especialista resaltó que durante la gestación se produce una hipertrofia del corazón y que el número de latidos aumenta cinco veces. "Los problemas cardiovasculares siguen después del embarazo y hay que realizar un seguimiento, pero ellas se olvidan", añadió Castro.

Por su parte, "una de cada dos mujeres con diabetes gestacional podrá desarrollar una diabetes tipo dos en un plazo de entre cinco y diez años", comentó la presidenta de la SEEN, Irene Bretón. Aunque reconoció que el control de la diabetes en embarazadas en España es adecuado, incidió en la necesidad de las revisiones clínicas posparto, con análisis de sangre y de tensión.

"Después del parto es necesario continuar el seguimiento, mantener un estilo de vida saludable y controlar el peso, algo que no siempre se lleva a cabo", señaló la presidenta de la SEEN.

En esta misma línea se manifestó la secretaria del grupo de Diabetes y Embarazo de la SEGO, María Goya, quien aludió a la relación entre los factores de riesgo cardiovascular y los abortos.

"Las pacientes con pérdida gestacional precoz tienen un mayor riesgo cardiovascular tras el parto, especialmente aquellas que han tenido abortos recurrentes, es decir, tres o más", apuntó Goya.

Esta especialista aludió a un estudio que estudió a más de un millón de mujeres durante 35 años y del que se desprende que el parto pretérmino espontáneo "es un factor independiente de riesgo cardiovascular e incrementa la enfermedad isquémica el infarto y el ictus".

En este contexto, las sociedades participantes en el proyecto han señalado los puntos que consideran "clave" para reducir el riesgo cardiovascular de la mujer tras el embarazo.

Los expertos han propuesto la promoción de la figura de las matronas personalizadas y mantener la lactancia materna al menos durante seis meses. Además, han hecho referencia a un abordaje familiar de los hábitos de vida saludables, que incluyen seguir una dieta variada y equilibrada, la mediterránea, practicar ejercicio físico de intensidad moderada de forma regular y abandonar el hábito tabáquico.

Por otra parte, han propuesto planificar la anticoncepción posparto para retrasar un futuro embarazo hasta que se controle el peso y que se añada a este grupo poblacional como un grupo de riesgo en las diferentes guías de práctica clínica.

Además, Pallarés recordó que "el embarazo compete no sólo a la mujer. Compete a dos personas y su compañero o compañera tiene que preocuparse de su salud y animarle a hacerse estos controles".