Sociedades científicas advierten de la injustificada discriminación que sufre la obesidad como enfermedad


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La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) han denunciado, con motivo del Día de la Lucha contra la Obesidad, la "injustificada discriminación" que sufre esta enfermedad tanto por parte de los pacientes como de los profesionales sanitarios y de la administración sanitaria.

"La obesidad está envuelta en una serie de prejuicios y estigmas que hacen que no se vea como lo que realmente es, una de las enfermedades crónicas más importantes de España y del mundo y que causa otras muchas patologías como la diabetes tipo 2, hipertensión, trastornos del sueño e, incluso, algunos tipos de cáncer", declara la coordinadora del Grupo de Obesidad de la SEEN, Nuria Vilarrasa.

La obesidad, tal como ha recordado la secretaria de la SEEDO, Susana Monereo, afecta a todos los órganos y, aunque en los últimos años parece que su prevalencia de ha ralentizado, todavía "no se ha parado" y solo en España afecta al 21% de la población, especialmente a los mayores de 55 o 60 años (40%) y a los niños y adolescentes (15%).

Sin embargo, a pesar de que su incidencia es similar a la de otras enfermedades como la diabetes, ni la población ni los profesionales sanitarios ni las autoridades la tienen en cuenta, lo que explica en parte que se tarde hasta 6 años de media en consultar por un exceso, si bien a esto se añade que hasta un 81% de los pacientes, según datos del estudio Action-IO, crean que la pérdida de peso es su responsabilidad.

"Parte de la ciudadanía la considera un problema meramente estético porque, quizás, no está bien informada acerca de que otros problemas secundarios que padece derivan de esta enfermedad", apunta la presidenta de la SEEN, Irene Bretón.

Pero no solo los pacientes son responsables de que la obesidad no sea tratada como se merece, sino que también existe, según Vilarrasa, una mala praxis de los sanitarios ya que no hacen ni el seguimiento ni el diagnóstico que hacen a cualquier otra enfermedad. "Hay estrategias de tratamiento que han demostrado científicamente que funcionan pero para eso se necesita equipos multidisciplinares y a nivel de asistencia la realidad es que ni hay dietistas, ni profesionales de actividad física ni psicólogos especializados", destaca.

Además, los tres medicamentos que actualmente se comercializan en España para la obesidad, y que tienen un coste medio de unos 300 euros mensuales, no están financiados, a pesar de que sus principios activos sí se financian para otras enfermedades. "En la diabetes, con una prevalencia similar, los fármacos sí están financiados y son también caros, si bien en la obesidad no lo están, a pesar de que es la principal causa de aparición de la diabetes", añade Monereo.

Desde atención primaria también se percibe la discriminación que sufre la obesidad, tal como comenta Blanca Dahl, miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de Semergen, quien explica que, a pesar de que la educación para la salud que se realiza en muchos centros de salud y colegios, los pacientes con obesidad no acuden a las revisiones porque no se encuentran limitados en su vida diaria.

Por todo ello, y bajo el lema “Stop discriminación, la obesidad también es una enfermedad”, las sociedades científicas han solicitado a mejorar la información y formación a toda la sociedad sobre esta patología y, además, a educar desde los colegios en hábitos de vida saludable con el objetivo de evitar que los niños se conviertan en adultos obesos.

"La educación desde la infancia en los hábitos de vida saludables es muy importante, del mismo modo que la concienciación de que es una enfermedad en la población general. También es necesario dar a los pacientes con obesidad la oportunidad de controlar su enfermedad con fármacos al igual que en otras enfermedades crónicas", concluye Monereo.