Singapur es el primer sistema sanitario del mundo que utilizará pulseras cuantificadoras para un programa nacional de salud pública.


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Singapur es un isla-estado que concentra una población de 5,6 millones de personas, y es mundialmente conocido (y a veces caricaturizado) por las múltiples regulaciones que han tenido que promulgarse para poder ordenar la actividad social en el escaso espacio del que dispone. No es sólo aquello de las multas por tirar chicles al suelo, sino que por ejemplo acceder a la compra de un vehículo supone en primer lugar tener que acudir a una subasta pública de una licencia de uso, que están limitadas por ley. Eso hace que el precio final de un utilitario sea escandaloso, y así queda obligatoriamente limitado el parque móvil de la isla. 

Pero Singapur, que es el tercer país con un mayor PIB per cápita del mundo, se caracteriza también por haber regulado un sistema de protección social muy sólido, y por haberlo hecho desde hace décadas. El sistema de Seguridad Social inventó antes que Austria ese modelo llamado de “mochila”, según el cual un trabajador va conformando a lo largo de su vida una cuenta de haberes de la que puede disponer no sólo en el caso de necesitar una baja o llegar a la jubilación, sino en determinadas contingencias, y viaja con él allá donde vaya. En el campo sanitario, la isla-estado es probablemente el único país asiático que dispone de de un sistema de salud universal único, ampliamente considerado como uno de los mejores del mundo. Invariablemente, el país ocupa un lugar privilegiado en los rankings de mayor esperanza de vida. 

Pero Singapur se está enfrentando cada vez más a los problemas derivados del envejecimiento poblacional y los hábitos de vida del mundo desarrollado (alimentación, sedentarismo). Así, la población comienza a exhibir tasas crecientes de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 y cáncer. Por ello, las autoridades están lanzando nuevos programa de salud pública que, en algunos caso, se construyen con las herramientas propias de la era digital.

 

 

 

Dispositivos gratuitos para la población.

La última novedad ha sido un concurso público de carácter internacional por el que han seleccionado un dispositivo vestible (wearable) a modo de pulsera cuantificadora, al objeto de distribuirla entre la población y construir a través de sus capacidades tecnológicas un programa de mejora del ejercicio físico y de fomento del estado físico de los ciudadanos. Con ello pretenden mejorar el nivel global de salud y corregir el los efectos de los hábitos de vida más preponderantes en los últimos tiempos.  

El resultado del concurso es que Singapur se ha asociado con la empresa Fitbit para desarrollar una iniciativa de salud integrando dispositivos de esta marca en un gran programa nacional, de carácter público, y promovido por su propio sistema sanitario. Según esta iniciativa, todos los habitantes que lo deseen podrán recibir gratuitamente un rastreador de actividad física de Fitbit, empresa originaria de San Francisco, para facilitar la mejora de los hábitos diarios orientándolos hacia comportamientos más saludables.

Si bien los dispositivos en sí serán gratuitos para los usuarios, algunos servicios adicionales, como programas específicos de entrenamiento o software más avanzado, requerirán una tarifa mensual de suscripción de unos 10 dólares. Según han señalado las autoridades, el objetivo final es inscribir en el programa a cerca de un millón de singapurenses, uno de cada cinco habitantes, que ya pueden apuntarse en el mismo y se espera que comience a estar plenamente operativo en octubre.

El dispositivo seleccionado en primera instancia es el Fitbit Inspire HR, un formato de pulsera ligera que entre otras características es capaz de monitorizar la actividad física y las horas de sueño. Puede medir la frecuencia cardiaca, es sumergible y facilita el control del gasto calórico diario. En España tiene un precio de 99 euros. La plataforma de gestión que lo acompaña es una de las más completas del mercado, y permite llevar un control de muchas otras variables, como la dieta o el peso.

 

 

 

Los participantes de Live Healthy SG -que es así como se denomina el programa público que ahora se inicia- utilizarán estos dispositivos dentro de un programa público más amplio, que les proporcionará ayuda para promover la actividad saludable y que incluye pautas de entrenamiento personalizado, consejos sobre calidad del sueño, nutrición y bienestar emocional.

Dentro de los objetivos de medio plazo del programa, se pretende que los participantes se beneficien de mejoras progresivas en los planes de Fitbit para incorporar inteligencia artificial y aprendizaje automático en su plataforma, y con ello aumentar todavía más la oportunidad de fomentar la actividad física, la alimentación saludable o una mejor calidad del sueño. Los datos e información recopilada también servirán para diseñar nuevos programas de interés poblacional.

No se ha informado de hasta qué punto los usuarios de este programa van a compartir su información de actividad con el servicio de salud de Singapur, o si éste va a readaptar sus sistemas de información poblacional para poder emplear una parte de esa información en la labor asistencial o preventiva. Ésta es la primera gran integración de dispositivos portátiles de uso personal en un programa nacional de salud pública, en cualquier país del mundo.