SEOM: SARS-CoV-2 y cáncer


  • Oncology guidelines update
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Punto clave

  • El cáncer, al igual que la patología cardiovascular, la diabetes, la nefropatía crónica, la hepatopatía crónica y la edad avanzada, debe ser considerado un factor de riesgo para la infección por el SARS-CoV-2, y para el potencial desarrollo de complicaciones. Por ello se recomienda que los Servicios de Oncología Médica valoren la implementación de medidas que reduzcan las visitas innecesarias de los pacientes con cáncer a los hospitales, y que establezcan circuitos que minimicen la potencial exposición durante este periodo de contención de expansión del SARS-CoV-2.

La inmunosupresión asociada a algunos tratamientos como la quimioterapia puede contribuir a una mayor susceptibilidad y riesgo de complicaciones graves. En el caso de la infección por el SARS-CoV-2, las complicaciones graves suelen ser de carácter respiratorio, pero también se han descrito fallos multiorgánicos, que, si se desarrollan, precisarán el uso de cuidados intensivos para su control. 

Por último, SEOM recuerda que tenemos la responsabilidad de contribuir a la protección, no solo de los pacientes con cáncer, sino del personal sanitario y de los propios hospitales también, para poder asegurar una provisión adecuada de la atención sanitaria en general y oncológica en particular. La contención y ralentización de la ola de contagio es un elemento fundamental para preservar los recursos materiales y humanos necesarios para atender a los pacientes.

Este modelo, que ya se efectúa en algunos centros fuera del ámbito de la crisis sanitaria actual, ha de hacerse con ciertas condiciones:

  • La autorización previa del paciente.
  • El registro de la consulta en la historia clínica.
  • La implementación de los circuitos necesarios para la citación de pruebas diagnósticas.
  • La prescripción sin que el paciente haya de acudir al centro hospitalario.

Asimismo, parece razonable valorar la limitación del número de acompañantes en salas de espera y consultas (uno por paciente) y evitar que acudan al hospital aquellos acompañantes que presenten fiebre, tos u otros síntomas de sospecha. En la sala de quimioterapia del hospital de día es razonable también limitar la presencia de acompañantes, con las excepciones que se consideren oportunas, a criterio de médicos y enfermeras.