SEOM 2022 - Alteraciones de la función sexual en pacientes oncológicos con larga supervivencia

  • Esther Samper
  • Cobertura de Congreso
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Más de 280.000 personas recibirán un diagnóstico de cáncer en España a lo largo de 2022.[1] La aparición de un tumor y su posterior tratamiento afectan de forma clara al paciente a nivel biológico, psicológico y social. Aunque los múltiples efectos sobre la salud que padecen los pacientes oncológicos son, en general, bien conocidos, el pudor y los tabús limitan el conocimiento sobre las consecuencias en la esfera de la salud sexual. La información sobre el grado de afectación en este ámbito íntimo es aún más limitada en los pacientes oncológicos con una larga supervivencia.

En los últimos años, la población de largos supervivientes del cáncer se ha incrementado de forma significativa en Europa gracias a los avances en los diagnósticos y tratamientos. Más del 50 % de los adultos diagnosticados con cáncer viven más de 5 años en dicho continente. Este colectivo y sus familias pueden sufrir efectos negativos en su salud a largo plazo. Conocer en profundidad dichos efectos y mejorar la calidad de vida de estos pacientes son los principales objetivos del proyecto de Seguimiento mediante inteligencia artificial de los largos supervivientes del cáncer (más conocido como proyecto CLARIFY, por sus siglas en inglés).

Esta iniciativa de investigación europea identificará los factores de riesgo que empeoran la salud de dichos pacientes tras terminar el tratamiento oncológico. En CLARIFY se recogen datos de supervivientes de cáncer de mama, pulmón y linfoma de hospitales en España y se analiza dicha información con tecnologías de inteligencia artificial y big data. Estos datos se integrarán con información biomédica de acceso público y con el uso de dispositivos "llevables" (wearables).

En el reciente congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Vanessa Ospina Serrano, especialista en Medicina Interna y Oncología Clínica en el Instituto de Cáncer Carlos Ardila Lülle (Colombia), ha presentado resultados preliminares del primer análisis del proyecto CLARIFY sobre las alteraciones de la función sexual en los pacientes oncológicos largos supervivientes, como representante del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda.

La Dra. Ospina explica que la afectación de la función sexual "es un tema frecuente que pocas veces preguntamos porque no estamos muy familiarizados, pero que está presente y que cada vez ha tomado más importancia porque lo estamos identificando más". [2] [...] “Generalmente no indagamos de forma exhaustiva durante la consulta en el tema, ni lo interrogamos por múltiples causas: creencias sociales, religiosas, tabúes… El paciente mismo no encuentra el momento. En realidad, hay muchas causas por las cuales no se pregunta ni se cuestiona esa situación, pero vemos que en realidad es importante".

La prevalencia de las alteraciones de la función sexual varía mucho según el tipo de neoplasia.[3] En ese sentido, se ha notificado en cáncer de mama alteraciones en un 16-63 %, en cáncer de próstata del 6 al 96 %, en cáncer ginecológico del 13 al 91 %, en neoplasia hematológica de 16-78 % y cáncer colorrectal en el 12-79 % de los casos.

Las alteraciones de la función sexual dependen en gran medida de los tipos de tratamientos recibidos, tanto si son sistémicos (quimioterapia) como si son locales. En el caso de las cirugías oncológicas, estas pueden ser mutilantes o deformantes lo que puede tener consecuencias sobre la sexualidad. Por esta razón, Ospina comenta que con los "tratamientos locales a nivel de la pelvis como el cáncer de próstata y cáncer ginecológico, vamos a ver aún más alteraciones".

Los datos presentados en SEOM se centran en el tipo y la frecuencia de la alteración de la función sexual de los pacientes largos supervivientes que participan en el proyecto CLARIFY.  Dicho estudio es observacional descriptivo, con una cohorte retrospectiva y una parte prospectiva de seguimiento de 3 años. Incluyó a pacientes con cáncer de mama, pulmón y linfoma del Hospital Universitario Puerta del Hierro. Se recogieron variables demográficas, clínicas y mediciones de la función sexual, desde octubre de 2020 hasta mayo de 2022. Para ello, se emplearon dos cuestionarios de evaluación de la función sexual validados. Dichos cuestionarios se entregaron a los pacientes en forma física o electrónica y lo gestionaban ellos mismos, de tal forma que lo recibían en persona y lo entregaban posteriormente de forma anónima.

383 pacientes participaron en el estudio, con una edad promedio de 56,5 años. La mayoría estaban casados(72%), un 14 % estaban separados y divorciados. En cuanto al nivel educativo, la mayoría eran universitarios, 52,7%, un 32 % tenía estudios intermedios y un 13 % básicos. El tipo de tumor más frecuente fue el cáncer de mama con un 68 %, seguido del cáncer de pulmón, 26 %, y el linfoma, 5 %. El porcentaje de respuesta del cuestionario fue, en general, elevado (teniendo en cuenta que era bastante exhaustivo), con el porcentaje más alto de respuesta por parte de los hombres con linfoma (86  %) y el porcentaje más bajo de las mujeres con mama metastásico (40 %).

Entre los resultados más destacados, se detectó una alta frecuencia de alteración de la función sexual en los pacientes supervivientes: desde un 15 a un 36 % en mujeres con cáncer de mama, un 15 % para cáncer de pulmón y un 10 % en casos de linfoma. También se vieron resultados muy variables según el sexo y el tipo de neoplasia en el grado de satisfacción sexual y la frecuencia de la actividad sexual.

En cuanto a la frecuencia de actividad sexual, se observó una gran diferencia entre hombres y mujeres. Mientras el 69 % de los hombres habían tenido actividad sexual en las últimas 4 semanas, solo el 31 % de las mujeres informaba de ello. En general, las mujeres, especialmente aquellas con cáncer de mama, mostraban una mayor tendencia a tener alteraciones de la función sexual, un hallazgo que coincide con otros estudios al respecto. Dado el carácter preliminar de los resultados, se consideran un punto de partida para análisis en un futuro próximo.

La Dra. Ospina finaliza con las siguientes conclusiones: "En esta población de pacientes largos supervivientes de cáncer se evidenció alta frecuencia de alteraciones de la función sexual relacionada con el tipo de neoplasia e influenciada por el género, la edad y el estadio tumoral. Estos hallazgos permiten plantear hipótesis para generar estudios e intervenciones específicos en estos pacientes".

La información aportada por el proyecto CLARIFY señala la importancia de educar sobre las alteraciones de la función sexual y promover la evaluación activa de su presencia por parte de los especialistas. También debería plantearse el acompañamiento por grupos de apoyo específicos multidisciplinarios durante el seguimiento clínico para mejorar la calidad de vida de esta creciente población oncológica.