SEN 2020: todo sobre la anosmia provocada por la Covid-19

  • José Gómez

  • Cobertura de Congreso
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De entre los distintos síntomas que han sido asociados con la Covid-19, la anosmia es sin duda uno de los más peculiares junto con la ageusia. Durante toda la pandemia, miles de pacientes han evidenciado una pérdida parcial o total del olfato fruto de la infección vírica producida por el coronavirus SARS-CoV-2. Este síntoma, que puede manifestarse de forma aislada o en conjunto, ha sido uno de los principales indicativos utilizados por los sanitarios para saber si los pacientes que acudían al hospital podían estar infectados o no. Sin embargo, lo cierto es que la comunidad científica todavía no sabe con exactitud por qué se produce.

La anosmia fue precisamente uno de los principales temas abordados durante el seminario ‘El arte y las mariposas: gusto, olfato y cerebro’, que tuvo lugar el pasado viernes 27 de noviembre en el seno de la LXXII Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN). De hecho, fue precisamente la SEN una de las primeras sociedades en alertar sobre la pérdida de olfato, incluso sin mucosidad, como posible síntoma precoz de infección por Covid-19. “El 17 de marzo algunos compañeros empezaron a comentar que habían perdido el olfato y lo importante que era buscar el confinamiento si se tenía este síntoma”, recordó el neurólogo Jesús Porta-Etessam, del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid.

Según explicó el también vicepresidente de la SEN, los facultativos se dieron cuenta de que la anosmia podía ser un síntoma de la Covid-19 a través de tres vías principales de comunicación. “Twitter fue un elemento fundamental en el que vimos que la gente manifestaba haber padecido este síntoma. Después, los sanitarios que la sufrieron; y por último, una encuesta poblacional que realizamos sobre la sintomatología”, subrayó el experto. “Pensamos entonces que ésta debía ser un arma diagnóstica ya que la sensibilidad a la hora de detectar a un posible paciente infectado llegaba a ser más rápida que los test que se hacían por aquel entonces”. 

Desde aquel 17 de marzo han sido numerosos los estudios científicos que han abordado este síntoma para tratar de desentrañar los distintos porqués que se esconden detrás de él. Uno de los primeros trabajos publicados por investigadores españoles a través del cual se empezó a conocer más este síntoma fue publicado en la revista European Journal of Neurology a mediados de mayo. En él se evidencia que la tasa de anosmia es mucho más alta (alrededor de un 40%) en los pacientes que sufren Covid-19 que en los que tienen gripe. Además, la obstrucción nasal era realmente baja en los primeros.

Según explicó el neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, es probable que la anosmia y la cefalea sean “el precio que hay que pagar para que no se bloquee la producción de interferones y el paciente tenga un mejor pronóstico”. De hecho, así lo han insinuado algunos estudios observacionales, en los que se ha visto que la mayoría de pacientes con anosmia y ageusia se recuperó en tres semanas, siendo siete días la mediana del tiempo estimado. 

Hay distintas hipótesis sobre por qué el coronavirus Sars-CoV-2 afecta neurológicamente de esta forma a nuestro organismo. En principio, la anosmia se produce porque el virus infecta un tipo de células que se encuentran en la cavidad nasal, que se conocen como células de soporte (células gliales), y no tanto por la infección de las neuronas sensitivas, aunque “se ha planteado que ambas vías puedan estar relacionadas”. Así, según un trabajo publicado por neurobiólogos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, tanto el gen ACE2 como el de TMPRSS2 son expresados por células que se encuentran en el epitelio olfativo, por lo que es probable que el bulbo olfatorio no se vea afectado. “Aunque otros virus lo suelen hacer, esta vía es poco habitual en la Covid-19”, subrayó Porta-Etessam.

El neurólogo recordó que “las evidencias actuales” más claras hablan de la afectación del epitelio olfativo. Sin embargo, en la literatura médica también se han publicado casos en los que se piensa que lo que ocurre es una obstrucción del bulbo e incluso una afectación del lóbulo frontal. “Esto no justifica una invasión directa, sino que se está hablando de que, debido a un mecanismo inflamatorio, se produce una afectación que al poco tiempo desaparece. Es un fenómeno adyacente”, advirtió el experto. 

Por último, el médico quiso recordar que los casos de anosmia permanente han sido escasos y que, a pesar de que algunos pacientes han tardado en recuperar el olfato más de un mes, lo más habitual es que no se tengan secuelas de este tipo. En cualquier caso, la comunidad científica sigue trabajando para desentrañar algunos de los interrogantes que rodean aún a uno de los síntomas más peculiares provocados por la Covid-19.