SEC 2021 —¿Cómo mejorar la atención cardiovascular en la mujer?

  • Carmen Espinosa

  • Maria Baena
  • Cobertura de Congreso
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En el marco del Congreso de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) de la Salud Cardiovascular 2021 se trató sobre los diferentes aspectos que hay que mejorar en la atención de la mujer.

La Dra. Antonia Sambola Ayala, cardióloga del Hospital Universitario Vall d’Hebron en Barcelona, dedicó su presentación a “¿Cómo mejorar la atención de la mujer con shock cardiogénico?” y explicó las diferencias entre hombres y mujeres tanto a nivel fisiológico como en relación con los mecanismos de disfunción miocárdica o de compensación en el remodelado ventricular.

Existen importantes diferencias entre hombres y mujeres en la superficie corporal, como indicó la especialista “en las mujeres hay mayor porcentaje de grasa, riñones más pequeños, mayor número de comorbilidades, mayor riesgo de sufrir arritmias ventriculares en forma de torsades de pointes inducidas por fármacos, metabolismo más lento y un peso diferente”, pero también en cuanto a orígenes étnicos o de países.

La especialista habló de un estudio del que ha formado parte, donde se muestra que la incidencia de shock cardiogénico en el contexto de infarto agudo de miocardio es superior en la mujer durante todo el periodo estudiado (un 7,9 % comparada con un 5,1 % en los hombres). Estas diferencias no disminuyeron a lo largo de los 13 años que duró el estudio.

Una de las causas de este aumento de incidencia es debido, en opinión de la especialista “posiblemente a un peor perfil de riesgo cardiovascular, a la presencia de más comorbilidades, al retraso en el tiempo de reperfusión, a la presencia de síntomas más variables y a la probabilidad más baja de recibir revascularización a tiempo y soporte circulatorio mecánico”.  

Respecto al retraso en el tiempo de repercusión, ¿qué factores pueden influir en estas diferencias de sexo? Por un lado, una menor concienciación de las mujeres y por otro lado por la identificación errónea de los síntomas tanto por las mujeres como por los profesionales. La Dra. Sambola además señaló “el rol del género que está muy ligado al trabajo doméstico y de cuidados en nuestra cultura y valores y, en consecuencia, muy relacionado con las desigualdades en la salud como muestra un documento publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2007”.

A pesar de los tópicos, hombres y mujeres parecen tener los mismos síntomas, “más del 80 % de las mujeres tienen dolor torácico”. Es importante evitar confundir a las mujeres y ayudarles a identificar bien los síntomas.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es que la mujer está poco representada en los ensayos clínicos en general. La Dra. Sambola puso como ejemplo los ensayos clínicos de las principales moléculas utilizadas en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, en los que la mujer está representada  solo en un 23 % de media. Un dato muy relevante “si tenemos en cuenta que las mujeres suelen tener más reacciones adversas que los hombres” con algunos fármacos.

¿Qué podemos hacer para reducir las disparidades en el tratamiento del shock cardiogénico en las mujeres? 

En primer lugar, poner en marcha campañas poblacionales para enseñar a las mujeres a identificar los síntomas por los que tienen que consultar si tienen un dolor torácico, que se puede situar en el epigástrico, precordio, cuello o en el brazo izquierdo y puede acompañarse de síntomas vegetativos. Puede haber síntomas adicionales, pero son más infrecuentes.

Recomendó seguir las guías de la Sociedad Europea de Cardiología y utilizar los sistemas de atención al infarto y al shock y enviar a los pacientes a centros especializados. 

La idea es transferir a la paciente precozmente a las unidades de hemodinámica para revascularización y utilizar el abordaje radial como primera opción y siempre que sea posible admitir a los pacientes en unidades de cuidados intensivos cardiológicos.

Como conclusión, la Dra. Sambola recordó que el shock cardiogénico es la primera causa de muerte en el contexto de un infarto agudo de miocardio.

Existen disparidades de sexo en el manejo y los resultados de estos pacientes con shock cardiogénico, más frecuente en las mujeres, y que las que no reciben tratamiento adecuado si sobreviven lo hacen con peores secuelas.

La especialista finalizó su presentación animando a todos los cardiólogos a que mejoren estas disparidades.

Diferencias de género en el manejo de los pacientes con infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST

“Se ha detectado un incremento de la mortalidad de las mujeres jóvenes con síndrome coronario agudo. Y esto es algo que tenemos que abordar y eliminar”. Así de contundente empezó la Dra. Pilar Jiménez Quevedo, cardióloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid su exposición titulada “Diferencias de género en el manejo de los pacientes con infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST”.

Entre las posibles causas del aumento de tasa de mortalidad por síndrome coronario agudo en mujeres jóvenes (<55 años), la Dra. Jiménez enumeró “las diferencias en el manejo, la presentación de los síntomas, los factores de riesgo y la anatomía coronaria, tal como reflejan algunos resultados clínicos”.

Sobre las diferencias en el manejo, la Dra. Jiménez se refirió a un estudio chino, con una muestra de 80.000 pacientes en el que observaron que las mujeres con síndrome coronario agudo que ingresan en los hospitales son mayores que los hombres y tienen más comorbilidades, “pero es increíble cómo las mujeres tienen menos probabilidad de recibir un tratamiento tan básico como es la doble antiagregación o la heparina durante la hospitalización y las terapias de reperfusión en el infarto agudo con elevación del segmento ST”. También tienen menos probabilidad de recibir hipolipemiantes, la recomendación de dejar de fumar o ser remitidas a las unidades de rehabilitación cardiaca. Todo ello tiene como consecuencia el aumento de la mortalidad de las mujeres frente a los hombres con síndrome coronario agudo”. 

Los mismos resultados fueron encontrados en un registro francés en el que se comprobó que las hospitalizaciones de las mujeres jóvenes se han incrementado y la probabilidad relativa de recibir los tratamientos básicos es menor en las mujeres; y en otro estudio de la Dra. Sambola que observó que las mujeres reciben un manejo más conservador. 

“Hay una brecha en el conocimiento. Estamos infrarrepresentadas en los estudios clínicos, pero también en la ciencia básica en la preclínica y en la celular. Básicamente porque se piensa que incluir más porcentaje de animales o células femeninas puede aumentar la variabilidad y esto aumenta los costes porque obliga a aumentar el tamaño muestral. Esto supone que hay un gran desconocimiento de la enfermedad cardiovascular en el 50 % de la población mundial”. 

En cuanto a las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres, la especialista repasó el papel de los estrógenos en la protección cardiovascular, pero también su efecto de formación trombótica y sus cambios durante los ciclos menstruales, así como los síntomas y las diferencias en la anatomía coronaria y en el tipo de placas (erosión).

También hay diferencias en los factores de riesgo cardiovasculares entre hombres y mujeres, tanto en los clásicos (hipertensión arterial, tabaco, diabetes mellitus, obesidad e insuficiencia renal, más frecuentes en mujeres con síndrome coronario agudo que en hombres) como en los específicos (síndrome de ovario poliquístico o menopausia prematura) u otros más prevalentes en la mujer como las enfermedades autoinmunes (lupus o artritis reumatoide) que les hacen más vulnerables a sufrir una cardiopatía isquémica.

La Dra. Jiménez también hizo referencia un estudio sobre el infarto agudo de miocardio sin lesiones coronaria obstructiva que ha mostrado que el uso de una tomografía de coherencia óptica coronaria seguida de una resonancia magnética aumenta en un 84 % el diagnóstico del origen de este infarto: siendo 2/3 de origen isquémico, un 14 % una endocarditis, un 3,4 % un síndrome de Takotsubo y un 2,6 % de causa no isquémica.

“Parece claro que hay que hacer un esfuerzo para disminuir la mortalidad de las mujeres jóvenes con síndrome coronario agudo. Es intolerable que haya diferencias en el tratamiento de las mujeres con síndrome coronario agudo con respecto a los hombres y es totalmente necesario incrementar la investigación específica tanto clínica como básica en las mujeres”, concluyó la Dra. Jiménez.

Telemedicina en la atención de la mujer

La Dra. Gabriela Guzmán Martínez, cardióloga del Hospital de la Paz en Madrid, empezó su exposición definiendo la telemedicina y expuso las ventajas que puede aportar en la atención de la mujer.

Empezó su exposición diferenciando entre sexo y género y constató las diferencias que hay en medicina y salud entre ambos sexos, citando una clasificación de los factores de riesgo en tres grupos.

El primer grupo estaría formado por aquellos que afectan a ambos sexos y están bien establecidos (hipertensión, dislipemias, diabetes), pero “muchos de ellos afectan de una manera más agresiva a las mujeres como la diabetes o la hipertensión. “Es muy importante hacer un screening de los factores de riesgo ya establecidos en ambos sexos pero que son más nocivos en las mujeres”. 

Un segundo grupo está constituido por los factores de riesgo específicos del sexo femenino como la menopausia precoz, la diabetes gestacional o los trastornos de hipertensión durante el embarazo, el parto prematuro o el ovario poliquístico. “Todos ellos deberían constar en nuestro historial clínico porque son factores de riesgo”.

En el tercer grupo estarían los factores de riesgo ambientales relacionados con el género como son el riesgo psicosocial (ansiedad, depresión), la violencia de género, la baja clase económica, acceso limitado a la educación, etc.

La Dra. Guzmán además hizo especial mención al papel de cuidadora de la mujer tanto de la familia (hijos) como de los ancianos (padres o abuelos) o incluso las mascotas. “Este rol es el culpable de que la mujer no tenga tiempo para cuidarse a sí misma, nadie la cuida a ella. Y este aspecto hay que tenerlo en cuenta cuando atendemos a nuestras pacientes”. 

“Porque al final las pacientes estamos infraestudiadas, infradiagnosticadas e infratratadas en todas las especialidades de la cardiología”, añadió.

¿Y cómo puede ayudar la telecardiología?

“Nos va ayudar en la prevención, diagnóstico y tratamiento, así como en el seguimiento de nuestros pacientes”. La Dra. Guzmán habló del uso de la telemedicina en la fase prehospitalaria, donde se puede mejorar la atención de la mujer en el síndrome coronario agudo haciendo un electrocardiograma (ECG)  en menos de 10 minutos (aunque se crea que es una crisis de ansiedad) y enviarlo para que lo valore un cardiólogo y decida si requiere tratamiento; dando soporte a atención primaria, a la prevención primaria con wearables (el uso de un reloj inteligente que hace un análisis de su actividad física o mide su presión arterial puede recoger datos que ayuden a conocer mejor cómo se comporta su organismo) o la teleconsulta.

En la fase posthospitalaria, la telemedicina puede ayudar con programas de rehabilitación cardiaca mediante telemedicina para adoptar el mejor horario, en pacientes con insuficiencia cardiaca o la monitorización de dispositivos implantados o la teleconsulta.

La especialista explicó la experiencia positiva del programa virtual de rehabilitación cardiaca del Hospital Universitario de La Paz, cuya actividad entró en pleno rendimiento durante la pandemia, cuyo porcentaje de abandono ha mejorado desde 2019 a los que llevamos de año, tanto en hombres (del 7 al 4 %) como en mujeres (del 2 al 0 %).

Además, la telemedicina podría ayudar en la formación y educación del paciente y en la investigación gracias al Bigdata y los wearables que “nos van a ayudar a entender mejor la fisiopatología de las mujeres, pero ojo porque si los algoritmos de inteligencia artificial están diseñados por hombres o mujeres pueden influir, especialmente si arrastran algún sesgo de género”.

Para finalizar, la Dra. Guzmán hizo una especial mención a todas las mujeres sanitarias “que han sufrido diferente trato a lo largo de sus carreras” y a las cuales la telemedicina puede ayudar a avanzar tanto a través de la formación como de la conciliación familiar.