¿Se va a legalizar la eutanasia?


  • Editorial Univadis
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Recientemente el Parlamento de Cataluña presentó la "Proposición de Ley de reforma de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, de despenalización de la eutanasia y la ayuda al suicidio". El objetivo de la Proposición de Ley es modificar el apartado 4 del Artículo 143 del Código Penal. Este artículo señala que "El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años" y se "impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona" (al que ayude al suicidio, lo que en otros países es denominado suicidio asistido). El artículo aumenta la pena de prisión de seis a diez años si la ayuda al suicidio se consuma, mientras que es más comprensivo cuando el que coopera con en un suicidio voluntario lo hace con alguien con graves padecimientos físicos: "en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados".

El Parlamento de Cataluña, tan en boga en el último año, esgrime en la Proposición de Ley que Cataluña ha sido pionera en la legislación sobre los derechos del paciente, poniendo como ejemplo sus iniciativas con el documento de voluntades anticipadas, el desarrollo de los cuidados paliativos, así como la Carta de derechos y deberes de la ciudadanía en relación con la salud. Cataluña también ha querido ser pionera respecto a la eutanasia y la ayuda al suicidio.

La argumentación utilizada por el Parlamento catalán va por tres caminos: la defensa de la libertad del ciudadano para elegir cómo desea morir, la presencia de cada vez mayor apertura legislativa a nivel internacional y el sentir de la sociedad española. Respecto a la apertura legislativa, en Estados Unidos el Estado de Oregón legalizó el suicidio médicamente asistido en 1997 (desde entonces lo han hecho además los Estados de Washington, Vermont, Montana y California). El suicidio asistido es también lícito es en Suiza. Respecto a la eutanasia, se permite en Holanda y Bélgica (países pioneros, en 2002), en Luxemburgo, Quebec y, desde 2016, en todo Canadá. En estos países también es legal el suicidio asistido. En Colombia hay una norma de 2015 que establece el derecho fundamental a morir con dignidad, pero esta norma no regula la eutanasia ni el suicidio asistido. Habla de muerte digna, un término tremendamente ambiguo, porque puede usarse tanto para defender como para atacar la eutanasia.

En un Editorial Univadis previo analizábamos las leyes sobre el final de la vida vigentes en España. Actualmente hay ocho Comunidades Autónomas con leyes sobre el final de la vida: Andalucía (la primera en hacerlo, en 2010), Aragón, Canarias, Navarra, Baleares, Galicia, País Vasco y Madrid, la última Comunidad en legislar al respecto, en marzo de 2017. En el análisis señalábamos cómo las leyes tienen una estructura y temática similar: información y comunicación, limitación del esfuerzo terapéutico y obstinación terapéutica, rechazo de los pacientes a las intervenciones médicas, cuidados paliativos (incluida la sedación paliativa), voluntad vital anticipada, el papel de los Comités de Ética para la Asistencia Sanitaria, los derechos de las personas incapaces para decidir o las obligaciones de los profesionales. Casi todas, con distintos matices, incluyen el concepto dignidad.  Sin embargo, ninguna permite la eutanasia ni el suicidio asistido. No se trata de una cuestión de dignidad, sino de dar mayor o menor prioridad a la libertad del ciudadano para decidir.

Otro argumento esgrimido es la opinión ciudadana en base a diferentes encuestas, especialmente a la realizada en 2015 por The Economisten quince de los países más desarrollados del mundo. En España se entrevistó a 2.112 adultos de edades comprendidas entre los 16 y los 65 años. Ante la pregunta “¿Cree que debería ser legal para un médico ayudar a un paciente de 18 años o más años a terminar con su vida, si es el deseo del paciente, siempre que el paciente tenga una enfermedad terminal (6 meses o menos de vida), buena salud mental y exprese un claro deseo de terminar con su vida?”, el 78% afirmaba que debería ser legal, el 12% respondió que no sabía, el 7% que no debería ser legal y el 4% prefería no responder. Tras Bélgica y Holanda, donde la eutanasia y el suicidio asistido son legales, Francia y España fueron los países más favorables a la legalización.

Según la propuesta del Parlamento de Cataluña, el artículo 143 del Código Penal modificado en su apartado 4 quedaría redactado así: "está exento de responsabilidad penal el que, por petición expresa, libre e inequívoca de una persona que padezca una enfermedad grave que lo conducirá necesariamente a la muerte, o una patología incurable que le provoca sufrimiento físico o psíquico grave y que se prevé que será permanente, cause con actos necesarios la muerte segura, pacífica y sin dolor de esta persona o coopere a ello, dentro del marco legal establecido".

La iniciativa del Parlamento Catalán no es la primera sobre esta cuestión tan polémica. En esta misma legislatura se ha rechazado una iniciativa de regulación de la eutanasia de Unidos Podemos (con la abstención del PSOE y Ciudadanos) y actualmente se está debatiendo una ley sobre el final de la vida propuesta por Ciudadanos, que esencialmente elevaría al ámbito nacional lo que ya se ha legislado en algunas Comunidades Autónomas. Por si fuera poco, hace escasos días el PSOE ha presentado una proposición de ley que va más allá de la despenalización, ya que pretende que la eutanasia sea un derecho en pacientes con enfermedad grave e incurable (con sufrimiento físico o psíquico insoportable) y en discapacitados graves crónicos.

¿Qué recorrido tendrá la propuesta catalana? Por ahora ha entrado en el Congreso a regañadientes, con los votos en contra del PP y la abstención de Ciudadanos. Por otro lado, tanto la propuesta catalana como la del PSOE ya han tenido contestación por una parte de la profesión médica. Algunos representantes de la Organización Médica Colegial han señalado que la eutanasia es ajena a la medicina, argumentando que la única respuesta que puede dar la medicina es a través de los cuidados paliativos. Dejando a un lado el debate sobre si la eutanasia y el suicido asistido son actos médicos, es importante llamar la atención sobre el actual debate parlamentario. Los profesionales tenemos mucho que decir y que decidir.