Se espera una primavera leve para los alérgicos al polen


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La primavera va a afectar levemente a las personas alérgicas al polen en la mayor parte de España, según ha informado la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

En España 8 millones de ciudadanos son alérgicos, de los cuales el 80% tienen alergia a las gramíneas, una familia de plantas que son la principal causa de la aparición de las alergias primaverales, el 60% al olivo, el 50% a las plantas arizónicas y el 40% al plátano de sombra.

Atendiendo al número de gramíneas recogido, SEAIC clasifica la primavera como muy leve, menos de 2.000 granos por metro cúbico (granos(m3); leve, entre 2.000 y 4.000 granos/m3; moderada, entre 4.000 y 6.000 granos/m3; e intensa, más de 6.000 granos/m3.

En este sentido, analizando la situación por regiones en las Islas Canarias la primavera va a ser muy leve para los alérgicos, con niveles oscilando entre los 100 granos por metro cúbico (granos/m3) de Las Palmas y los 300 granos/m3 de Santa Cruz de Tenerife.

La intensidad será leve en la Cornisa Cantábrica, oscilando entre los 1.750 granos/m3 en Bilbao y 2.725 granos/m3 en San Sebastián o los 2.450 en Vitoria. También será leve en el Litoral Mediterráneo, con niveles que van desde los 1.000 granos/m3 en Cartagena (Murcia) a los 1.500 de Murcia, pasando por los 1.300 granos/m3 que se registrarán en Alicante, Barcelona, Gerona y Tarragona.

En el Centro Peninsular la primavera también será leve para los alérgicos, si bien los niveles variarán entre los 1.500 granos/m3 y los 4.000 de Salamanca, mientras que en otras ciudades en la zona centro, como en Zaragoza o Toledo se esperan 1.700 granos/m3, en Zamora y Madrid 2.000, en Ciudad Real 3.000 y en Ávila 3.800.

Por el contrario, los alérgicos al polen que vivan en Extremadura y Andalucía van a ser los más afectados esta primavera. Y es que, los niveles oscilarán entre los 6.056 granos/m3 en Cáceres y los 6.996 en Badajoz, mientras que en Andalucía variará de muy leve en Almería, con 635 granos/m3 a moderada en Sevilla, con 4.656 granos/m3.

"Este año la previsión de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha dibuja una primavera leve, que oscilará entre los 1.521 granos por metro cúbico de aire en Burgos y los 4.077 granos en Salamanca", ha declarado el presidente del Comité de Alergología de la SEAIC, Ángel Moral, para informar de que en el centro peninsular los pólenes más frecuentes son los de gramíneas y olivo, situándose en Madrid el porcentaje de polínicos alérgicos al plátano de sobre por encima del 40%.

La incidencia tan leve de la alergia al polen de las gramíneas en esta primavera se debe a la escasez de lluvias durante el invierno, lo que, no obstante, ha hecho que en los meses de enero a marzo de haya multiplicado entre 5 y 10 veces los niveles de polen a las cupresáceas (entre las que se encuentran los cipreses y las arizónicas) con respecto a 2018, y por ende el número de personas afectadas, en algunas zonas como Cuenca, Toledo, Ávila, Burgos, Segovia, Palencia, Cáceres y Badajoz.

"Los pacientes alérgicos a cupresáceas presentan síntomas con niveles superiores a 135 granos por metro cúbico al día y este invierno, ciudades como Talavera de la Reina ha recogido 6.153 granos/m3 y Guadalajara 4.992 granos/m3. Toledo y Madrid han batido récord de niveles acumulados en los últimos 25 años", ha añadido Moral.

Asimismo, prosigue, este año también se ha adelantado la floración del plátano de sombra y, en el caso de que no haya lluvias en los próximos días, pueden registrarse niveles muy elevados como ha ocurrido con las cupresáceas.

En este punto, este especialista ha avisado de que en los últimos diez años se ha duplicado el porcentaje de alérgicos a los pólenes más alergénicos.

Concretamente, las gramíneas han pasado del 35% al 74%; la arizónica del 9 al 23%; el plátano de sombra y la salsola del 7 al 14%; y el olivo del 30 al 52%.

La causa de estos incrementos se puede explicar por el efecto de la contaminación y el cambio climático. Y es que, tal y como ha argumentado Moral, la emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diesel altera la estructura del polen haciendo que este genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles,

Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas, en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación. Por este motivo, en las ciudades se producen más casos de alergia a pesar de que la concentración de pólenes sea menor que en el campo.

"Los altos niveles de contaminación de las ciudades favorecen el fenómeno de inversión térmica que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos", ha comentado el experto, para destacar que el cambio climático también está alterando los ciclos de polinización de las plantas, adelantando el inicio y retrasando el final de su periodo de floración, con lo que se amplía la duración del periodo de polinización y, por tanto, se aumenta la exposición de la población a los pólenes.

Ante todo esto, el alergólogo ha destacado la importancia de conocer los síntomas de la alergia para acudir a un especialista a tratarse. Así, ha recordado que los principales signos, que se diferencian de un catarro o gripe, son los estornudos, mocos no amarillentos ni verdosos, y ausencia de fiebre y malestar general.

Además, y tras aconsejar el uso de purificadores de aire, mascarillas, vacunación antialérgica, el doctor ha recomendado evitar estar en la calle, practicar deporte y ventilar entre las 12.00 y las 16.00 horas, así como usar gafas de sol. "Hay que acudir al alergólogo, el especialista en diagnosticar las enfermedades alérgicas, para instaurar un tratamiento integral basado en la inmunoterapia, que es lo único que puede revertir completamente la enfermedad", concluye el presidente de la SEAIC, Antonio Valero.