Se detecta un aumento en la mortalidad por infarto de miocardio


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Tras la primera ola de la pandemia por COVID-19, comienzan a ofrecerse los primeros resultados de como esta patología ha afectado a la atención sanitaria del resto de pacientes. A este respecto, a finales de marzo, se detectó una reducción del 40 por ciento en el tratamiento del infarto durante la primera semana de la pandemia. Ahora, un trabajo llevado a cabo por la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), revisa estos datos. Las conclusiones son que la mortalidad por infarto de miocardio prácticamente se ha duplicado durante la pandemia.

El aumento en la mortalidad por infarto de miocardio también se relaciona con la detección de un aumento en el tiempo de isquemia. Es decir, el tiempo que transcurre desde que el paciente inicia los síntomas hasta la primera asistencia médica. Este ha pasado de 200 minutos a 233.

En cuanto a la forma de tratamiento de los infartos no se registran diferencias. Más del 94 por ciento de los pacientes fueron tratados con angioplastia primaria, tratamiento de elección del infarto.

Análisis de la mortalidad por infarto de miocardio

Para llegar a estas conclusiones en este nuevo registro han participado 75 hospitales españoles. Los mismos compararon los procedimientos, los resultados hospitalarios y las características de los pacientes. Para ello, se dividió a los pacientes en dos grupos, según se les hubiera tratado antes o después de la pandemia. En el primer grupo de pacientes se incluyó a aquellos tratados desde el 1 de abril al 30 de abril de 2019. En el segundo a los que fueron atendidos entre el 16 de marzo y el 14 de abril de 2020.

Los nuevos datos siguen confirmando una disminución del número de pacientes con sospecha de infarto Aunque de forma más moderada respecto a los resultados objetivados en el inicio del registro, en las primeras semanas de la pandemia. Sobre estos datos se pronunciaba Oriol Rodríguez Leor, primer firmante del estudio.  “Inicialmente  observamos una reducción del 40 por ciento. Posteriormente y con datos que se ampliaron a más semanas de pandemia, se situó en un 28 por ciento menos de pacientes con síntomas compatibles con infarto que no fueron asistidos”.

El registro también ha analizado datos relevantes respecto a la combinación de infección por SARS-CoV-2 e infarto. En especial para saber si este aumento de la mortalidad por infarto de miocardio podría relacionarse con esta cuestión.  “Solo el 6,2 por ciento de los pacientes atendidos con infarto presentaban infección confirmada por el nuevo coronavirus”, apunta Rodríguez Leor.