Savonix, la app que quiere generalizar el acceso a pruebas neurocognitivas.


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En muchas ocasiones, la idea de una mejora tecnológica puede llegar de la mano de una experiencia personal, una vivencia que cuestione el modo tradicional de hacer las cosas. Consiste en convertir lo que a uno le ocurre en el motor de algún tipo de transformación. Este es el caso de la doctora Mylea Charvat, neuropsicóloga, que cuando vivía en una pequeña ciudad de apenas 1.500 habitantes en Kansas contempló el proceso por el que su abuela desarrollaba una enfermedad de Alzheimer.

Lo que Mylea se planteó es si, a falta de un mayor conocimiento etiopatogénico de la enfermedad, es posible detectarla en fases más precoces, y con ello intentar acompasar su indefectible progresión con una mejora en el manejo del paciente desde etapas más tempranas.

La Organización Mundial de la Salud estima que actualmente hay en el mundo más de 47 millones de personas con demencias, y que para 2030 esta cifra subirá hasta los 75 millones , triplicándose en 2050. La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia, y se caracteriza porque el deterioro neuronal que conlleva conduce a una sintomatología de alto impacto en el entorno familiar del paciente. Hay, entre otras, cambios de personalidad, defectos en el razonamiento lógico, desorientación y falta progresiva de memoria.

Charvat lanzó en 2014 Savonix, una startup especializada en realizar evaluaciones cognitivas tomando como base tecnologías y procesos digitales. Junto a un equipo de neurocientíficos y expertos en videojuegos pretenden sustituir con sus nuevas técnicas la clásicas pruebas neurocognitivas que se hacen mediante test convencionales, en ocasiones usando lápiz y papel.

Pero además, la aplicación Savonix Mobile pretende mejorar el acceso de millones de personas a exámenes de salud cerebral que ofrezcan el potencial de reducir el impacto de la demencia y otras discapacidades cognitivas. Aunque no existe un tratamiento para el Alzheimer, se admite la utilidad de conocer la enfermedad en sus fases más precoces y , en todo caso, poder medir su evolución en el tiempo. Cuando se produzcan los deseados avances en la parte terapéutica se podrán emplear este tipo de análisis para propiciar accesos más convenientes a las terapias.

 

 

 

Qué es Savonix Mobile.

Dice Mylea Charvat como neuropsicóloga, que si su abuela viviera y quisiera hacerse unas pruebas tradicionales, tardaría  nueve meses en conseguir una cita y probablemente no pudiera pagar los costes de los test. En efecto, la batería estándar de pruebas utilizadas para evaluar el deterioro cognitivo de los pacientes es costosa y, en la mayoría de los casos, no está disponible debido a la falta de expertos cualificados. Actualmente hay alrededor de 900 neuropsicólogos titulados en Estados Unidos. Contrasta esta cifra con las de otras especialidades (como la cardiología, con más de 23.000 profesionales). Este número limitado de neuropsicólogos es una de las principales razones por las que se cobran tan caros los exámenes cognitivos en aquel país. A los pacientes (o sus compañías de seguro) se les puede pedir más de 6.000 dólares por una prueba, un precio que está muy lejos del alcance de la mayoría de la población y que en cambio contrasta con el creciente número de afectados por este tipo de enfermedades.

La aplicación Savonix Mobile pretende mitigar estas dificultades sanitarias en el acceso a los tests. Se trata de la primera aplicación para móvil, clínicamente validada, orientada a cuantificar el deterioro cognitivo. La herramienta se ha desarrollado con base en las guías y procedimientos clínicos existentes, pero está diseñada para reemplazar por completo un examen costoso, que a menudo requiere mucho tiempo y que involucra a un clínico que trabaja con sistemas a veces más rudimentarios de registro de respuestas.

Savonix Mobile realiza pruebas relacionadas con varias dimensiones cognitivas, incluida la memoria verbal instantánea, la concentración, el control de impulsos, la memoria espacial o la identificación de emociones. Después de realizar una prueba, ofrece resultados personalizados y recomendaciones para ayudar a mejorar las áreas que pueden fallar, y los datos de la aplicación pueden servir a los médicos a predecir el tipo de comportamiento que podría afectar a sus planes de tratamiento.

Técnicamente, la adaptación de los modelos previos -los del lápiz y el papel- a la funcionalidad de un teléfono móvil o una tablet no fue sencilla. Hubo de tenerse en cuenta las variaciones de los tamaños de las pantallas, los tipos de dispositivos o el tiempo de respuesta promedio de los gestos de los usuarios, especialmente cuando se les pide hacer maniobras de interacción con el terminal. A diferencia de otras pruebas digitales que hay en el mercado, Savonix utiliza modelos en 3D para imitar con mayor precisión las condiciones de las pruebas tradicionales, y hace preguntas que requieren que una persona ejecute una serie de funciones psicomotoras como tocar, arrastrar, dibujar o soltar ciertos objetos.

 

 

 

No sólo demencias.

Además de en el área estricta de las demencias, Savonix Mobile se ha adaptado también para una cierta variedad de situaciones clínicas, como la oncología, donde se pueden evaluar los problemas neurológicos que en ocasiones acontecen después del tratamiento con quimioterapia, un campo no siempre bien evaluado.

Desde el lanzamiento de la compañía, el equipo de Savonix ha recibido solicitudes para probar la aplicación en muchos otros ámbitos clínicos. Por ejemplo, en pacientes que experimentan un deterioro cognitivo leve como resultado de enfermedades como la diabetes o trastornos como el hipotiroidismo. A través de una serie de preguntas sencillas, de respuesta binaria, la aplicación puede guiar a los médicos a través de un árbol de decisiones para ayudarles a descartar determinadas causas médicas de carácter general. La tecnología condensa lo que normalmente llevaría horas de investigación y es capaz de recopilar un montón de datos combinados en pocos minutos de interacción con un dispositivo.

Además, se pretende utilizar la herramienta para realizar estudios de carácter poblacional, como la evaluación epidemiológica de los problemas cognitivos. Ello permitiría mejorar la clasificación preclínica de los factores de riesgo de las demencias, incluida la enfermedad de Alzheimer.