Sanidad pide pensar en la sostenibilidad del SNS antes de introducir nuevas terapias personalizadas complejas


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La subdirectora general adjunta de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, María Luisa García-Vaquero, ha señalado la necesidad de pensar en la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) antes de introducir nuevas terapias personalizadas complejas, para que no supongan un deterioro de su calidad por su alto impacto presupuestario.

Así se ha referido en concreto a dos fármacos huérfanos, que aún no tienen una definición de precio ni financiación: el tisagenlecleucel (Kymriah) y axicabtagene ciloleucel (Yescarta), que pertenecen a una nueva generación de inmunoterapias personalizadas contra el cáncer basadas en la recopilación y modificación de las propias células inmunitarias de los pacientes para tratar su enfermedad.

Tisagenlecleucel está indicado para el tratamiento de pacientes pediátricos y adultos jóvenes (hasta 25 años de edad) con leucemia linfoblástica aguda (LLA) de células B refractaria o en recaída segunda o posterior, y en pacientes adultos con linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) recurrente o refractario después de dos o más líneas de terapia sistémica.

Por su parte, axicabtagene ciloleucel  está indicado para el tratamiento de pacientes adultos con DLBCL recurrente o refractario y linfoma mediastínico primario de células B grandes (PMBCL), después de dos o más líneas de terapia sistémica.

En su intervención en la primera jornada del encuentro “Perfilando una estrategia nacional de medicina personalizada en el SNS”, en la última semana de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), García-Vaquero ha reivindicado que los fármacos que se introduzcan en el SNS deben ser acertados y sin poner en riesgo el acceso a otros medicamentos.

Tal y como ha manifestado, el SNS se tiene que preparar y está trabajando poder garantizar el éxito de tratamientos de este tipo, en colaboración con todos los actores y mirando por el beneficio de los pacientes.

En su opinión, todos los agentes del sector sanitario han de trabajar de forma coordinada con este único objetivo de la salud de los pacientes, lo que ve fundamental para garantizar que estos tengan un acceso rápido a las nuevas terapias.

De esta forma, ha explicado que son tratamientos "muy disruptivos y prometedores", sobre los que hay una gran demanda social, lo que significa que la Administración tiene una presión importante en su toma de decisiones. El motivo es, ha proseguido, que toda la sociedad espera que el SNS sea capaz de dar respuesta a la demanda social existente.

Del mismo modo, ha puesto de relieve la incertidumbre que supone que medicamentos como los dos mencionados sean huérfanos, es decir, que vayan dirigidos a un número pequeño de pacientes.

Pero ha insistido en que, a pesar de que la Administración debe ser ágil en la toma de decisiones y tener en cuenta la sostenibilidad del SNS, que, tal y como ha recordado, en España tiene una gestión descentralizada con las comunidades autónomas como los verdaderos gestores de la prestación farmacéutica y de la red de hospitales.

En este sentido, ha advertido de que este tipo de fármacos no se puede administrar en cualquier hospital, sino que los elegidos para administrarlos tendrán que trabajar de forma muy estrecha con las empresas titulares de estos medicamentos, incluyendo un entrenamiento de los profesionales sanitarios y procesos específicos para cada fármaco.