Resurgen beneficios del aceite de pescado, pero ¿están fundamentados?


  • Bhavana Choudhari
  • Noticias Médicas de Medscape
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Damian McNamara

8 de abril de 2020

El consumo habitual de aceite de pescado se vincula a menos riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedad cardiovascular, lo mismo que eventos de enfermedad cardiovascular, incluidos ictus e infarto de miocardio, señalan los resultados de un estudio observacional a gran escala.[1] Sin embargo, por lo menos un experto se muestra escéptico de que los resultados sean reales.

Los investigadores observaron que el aporte suplementario habitual de aceite de pescado se asociaba a disminución de 13% del riesgo de mortalidad por todas las causas, reducción de 16% de mortalidad por enfermedad cardiovascular, y disminución de 7% del riesgo de eventos de enfermedad cardiovascular en la población general.

Aunque tomar suplementos de aceite de pescado puede ocasionar efectos secundarios leves, como halitosis, pirosis, náusea, y malestar digestivo, en vista de su precio y comodidad, tomar diariamente uno de venta libre es una forma económica y rápida para los pacientes que deseen asegurarse de obtener suficiente omega-3, manifestó a Medscape Noticias Médicas el investigador principal, profesor Chen Mao, del Department of Epidemiology, School of Public Health, Southern Medical University, en Guangdong, China.

El estudio fue publicado el 4 de marzo en la versión digital de BMJ.

Estudio en contexto real

Según se reportó previamente en Medscape Noticias Médicas, en el reciente estudio VITAL ( Vitamin D and Omega-3 Trial, Estudio de vitamina D y omega-3) se vincularon los suplementos de ácidos grasos omega-3 con disminución significativa del riesgo de infarto de miocardio, pero no se demostró relación entre consumo de aceite de pescado y disminución del riesgo de eventos de enfermedad cardiovascular.

Otra investigación previa, que incluye un metanálisis de 13 estudios aleatorizados controlados, respalda un vínculo entre la ingesta de ácido graso omega-3, incluida la ingesta de aceite de pescado, y la prevención de enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, los investigadores actuales señalan que dichos estudios se realizaron en "circunstancias ideales y controladas".

Para analizar los efectos potenciales de los suplementos de aceite de pescado en un contexto real, el profesor Mao y su equipo llevaron a cabo un estudio prospectivo de cohortes, basado en la población, que incluyó 427.678 adultos que se reclutaron en el estudio UK Biobank entre 2006 y 2010.

Los investigadores compararon los desenlaces en 31% de los participantes en el estudio que informaron ingesta alimentaria habitual de suplementos de aceite de pescado, con los desenlaces para los individuos que refirieron no utilizarlos. Se basaron en certificados de defunción y registros hospitalarios para el seguimiento de los resultados hasta 2018.

Un total de 12.928 personas falleció por cualquier causa durante el periodo de estudio; 3.282 muertes por enfermedad cardiovascular; 1.423 por infarto de miocardio, y 664 por ictus.

Hubo 18.297 casos de eventos cardiovasculares, incluidos 7,754 infartos de miocardio, y 4.009 ictus.

La ingesta de aceite de pescado se asoció en grado significativo con disminución del riesgo de mortalidad por todas las causas (p p 

Los hazard ratio ajustados vinculados al consumo de aceite de pescado fueron de 0,87 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,83 - 0,90) para la mortalidad por todas las causas; 0,84 (IC 95%: 0,78 - 0,91) para la mortalidad por enfermedad cardiovascular, y 0,80 (IC 95%: 0,70 a 0,91) para la mortalidad por infarto de miocardio en un análisis multivariable.

Los hazard ratio ajustados para eventos adversos fueron de 0,93 (IC 95%: 0,90 - 0,96) para enfermedad cardiovascular; 0,92 (IC 95%, 0,88 - 0,96) para infarto de miocardio, y 0,90 (IC 95%: 0,84 - 0,97) para ictus.

En cambio, los investigadores no encontraron asociación significativa entre el consumo de aceite de pescado y la mortalidad por ictus (HR: 0,87; IC 95%: 0,73 - 1,04; p = 0,14).

Diferencias de género

Es interesante que la asociación entre el consumo de aceite de pescado y menor mortalidad por todas las causas fue más fuerte entre hombres que entre mujeres (HR: 0,81 frente a 0,95), y entre fumadores activos que entre no fumadores (HR: 0,77 frente a 0,90).

"A simple vista, nuestros resultados parecen contradecir los del estudio VITAL, el cual no demostró que el aceite de pescado redujera los eventos cardiovasculares mayores o los nuevos diagnósticos de cáncer en hombres y mujeres sin cáncer y enfermedad cardiovascular al inicio", destacó el profesor Mao.

Sin embargo, las estimaciones puntuales de reducción de los eventos de enfermedad cardiovascular fueron similares para VITAL (HR: 0,92) y el presente estudio (HR: 0,93). Además, el intervalo de confianza (0,90 - 0,96) en el estudio del profesor Mao indica que los ácidos grasos omega-3 "tienen asociación significativa con los eventos de enfermedad cardiovascular, añadió.

Por otra parte, un metanálisis de 2019 demostró que el consumo de suplementos se vinculaba a menos riesgos de infarto de miocardio, cardiopatía isquémica total, muerte por cardiopatía isquémica o enfermedad cardiovascular, y enfermedad cardiovascular total, señaló el profesor Mao.

Los hallazgos se mantuvieron cuando los investigadores excluyeron REDUCE-IT, estudio que demostró beneficios de manera estadísticamente significativa de una formulación de prescripción de ácidos grasos omega-3 para pacientes con altos niveles de triglicéridos, añade.

"Por consiguiente, nuestros hallazgos son aceptables e indican que el consumo habitual de aceite de pescado conlleva un beneficio marginal para eventos de enfermedad cardiovascular en la población general", puntualiza el profesor Mao.

Las posibles limitaciones del estudio son falta de información sobre dosis, formulación y duración del consumo de aceite de pescado. Además, dado que el estudio fue observacional, "es difícil distinguir los efectos de un estilo de vida sano y el consumo habitual de suplementos de aceite de pescado", señalan los investigadores.

"Es posible que se requieran pruebas más definitivas en el futuro para que nuestros hallazgos sean claros y absolutos, y los estudios aleatorizados, al igual que los observacionales, desempeñan un papel", dijo el profesor Mao.

"Tal vez realicemos estudios para explorar cuál dosis es necesaria para lograr un efecto clínicamente significativo", agrega el profesor Mao, que junto a sus colaboradores quizá evalúe los suplementos de ácidos grasos omega-3 para la prevención primaria en pacientes con alto riesgo.

¿Escepticismo sano?

En su comentario sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Deepak Bhatt, maestro en salud pública, investigador principal del estudio REDUCE-IT, señala que "estudios aleatorizados relacionados de estos tipos de suplementos no han demostrado beneficio significativo".

"Por tanto, no creo que los resultados sean reales", agrega el Dr. Bhatt, director ejecutivo de los Programas Cardiovasculares de Intervención en el Brigham and Women's Hospital en Boston, Estados Unidos.

Además, los factores de confusión residual podrían haber afectado los resultados, pues individuos sanos a los que les preocupa su salud tienden a tomar suplementos y vitaminas y, por tanto, al parecer tienen mejores resultados en la salud que quienes no los toman, dijo. Por otra parte, las conductas sanas podrían haber contribuido a los beneficios observados.

"Asimismo, se dispone de datos que muestran que los suplementos de aceite de pescado varían de un lote a otro en cuanto a su contenido exacto de ácidos grasos omega-3 y que contienen también otros lípidos saturados", añade el Dr. Bhatt.

También en su comentario para Medscape Noticias Médicas, Eric Rimm, doctor en ciencias, dijo que los resultados son "fascinantes", y que el estudio complementa a los estudios publicados. Destaca que el estudio incluyó casi medio millón de participantes de la población general, lo cual contrasta con cohortes de estudios clínicos.

Los investigadores observaron algunos beneficios de los suplementos de omega-3, añade Rimm, profesor de epidemiología y nutrición, director del Programa de Epidemiología Cardiovascular en la Harvard T. H. Chan School of Public Health, y profesor de medicina en la Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos.

Sin embargo, no encontraron diferencia entre las personas que refirieron bajos niveles de consumo de pescado y las que reportaron altos niveles, "lo cual por lo general no sucede en otros estudios".

Aunque los investigadores hicieron el ajuste con respecto a múltiples factores, "la parte que me inquieta es que no analizaron cuánta carne roja o fibra consumían las personas en su dieta… así que no puedo afirmar que verdaderamente sean los suplementos de omega-3 los que confieran el beneficio", concluye.

El estudio fue respaldado por las Universidades de la Provincia de Guangdong y Colleges Pearl River Scholar Funded Scheme, la Universidad de Guangdong para la Construcción de Alto Nivel, el US National Institutes of Health/National Institute on Aging, y la Fundación Nacional para Ciencias Naturales de China. El profesor Mao y Rimm han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Bhatt fue el investigador principal de REDUCE-IT, y el Brigham and Women's Hospital recibió financiación para la investigación por parte de Amarin Corp.

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