Residir en la proximidad de ciertas áreas industriales podría aumentar el riesgo de padecer cáncer colorrectal

  • Cristina Gutiérrez Viloria

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Los  resultados de una nueva investigación revelan una asociación entre la proximidad residencial a instalaciones industriales y un exceso de riesgo de cáncer colorrectal. Según se indica en el estudio, el riesgo en industrias que emiten contaminantes a la atmósfera sería mayor que en las que se liberan al agua. El estudio epidemiológico fue llevado a cabo por Javier García Pérez y Marina Pollán, del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III en una colaboración nacional con investigadores de 11 provincias españolas, y fue publicado recientemente en la revista Environment International

De todos los casos de cáncer en el mundo, el colorrectal ocupa el tercer lugar de frecuencia en hombres y el segundo en mujeres. Su incidencia en España –y en países industrializados– ha experimentado un aumento gradual en las últimas décadas, posiblemente por la creciente prevalencia de factores de riesgo modificables conocidos: consumo de tabaco o exceso de alcohol, patrones de dieta poco saludables –alto consumo de carnes rojas y procesadas con bajo consumo de fibra–, obesidad o estilo de vida sedentario. Estos factores justificarían el 45-58 % de los casos de cáncer colorrectal, por lo que se necesitan –según los autores– más estudios epidemiológicos para recabar información sobre factores de riesgo que puedan dar explicación a la variación restante.

Algunos trabajos han determinado que las poblaciones cercanas a instalaciones industriales se hallan expuestas a un alto número de carcinógenos y de sustancias tóxicas, algunas potencialmente relacionadas con el cáncer colorrectal: bisfenilos policlorados (PCB), arsénico, partículas en suspensión de 2,5-10 µm de diámetro (PM10), contaminantes orgánicos persistentes (COPs) o fluidos para la metalurgia. En 2012, este grupo de investigadores publicó, en un estudio ecológico, la existencia de una  relación entre contaminación industrial y mortalidad por cáncer colorrectal en España. Se trataba de un modelo epidemiológico que solo admitíae medidas del efecto a nivel poblacional, por lo que en esta ocasión los autores han tratado de ir más allá y analizar, en el contexto de un estudio de múltiples casos y controles (MCC-Spain), la asociación existente entre el riesgo de cáncer colorrectal y la proximidad residencial a las industrias. La novedad de este nuevo estudio es un diseño que garantiza la disponibilidad de datos individuales de varios factores de riesgo de cáncer colorrectal, comparados estadísticamente con controles. Así, se trata del primer trabajo descrito en la literatura en que se analiza la relación entre proximidad a una fuente de contaminación industrial y cáncer colorrectal, partiendo de datos individuales.

Considerando los participantes que cumplían los criterios de inclusión establecidos, se incluyeron finalmente 557 casos de cáncer colorrectal y 2.948 controles sanos de 11 provincias españolas, emparejados por sexo, edad y comunidad autónoma de residencia. Para cada participante se calculó la distancia más corta entre su residencia y las instalaciones industriales –de un total de 134– situadas en el área de estudio. Mediante cinco análisis diferentes de regresión logística se estimó el exceso de riesgo (odds ratio, OR; 95% IC) de cáncer colorrectal, considerando distintas categorías de distancia (entre 1 y 3 km) a las instalaciones industriales –como indicador de la exposición real a la contaminación industrial–. Todos los modelos incluían factores emparejados (provincia de residencia, sexo y edad), y posibles factores de confusión (índice de masa corporal un año previo a la entrevista, antecedentes familiares de cáncer colorrectal, consumo de tabaco o alcohol, nivel educativo, nivel de actividad física o aspectos de la dieta).

Los datos de los participantes se obtuvieron en una entrevista, completando un cuestionario sobre antecedentes personales y familiares de cáncer colorrectal, aspectos sociodemográficos, actividad física, dieta y estilo de vida. En cuanto a la información industrial, se hizo uso de la información sobre instalaciones regidas por la Directiva de Prevención y Control Integrado de la Contaminación (IPPC)  y las instalaciones incluidas en el Registro Europeo de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (EPRTR). Estas se clasificaron en 22 grupos industriales, y en función del tipo y cantidad de contaminantes liberados al agua y a la atmósfera.

Los resultados del estudio revelaron una asociación entre el riesgo de cáncer colorrectal y la proximidad a las instalaciones industriales. En función de la vía de emisión, las industrias que emitían contaminantes a la atmósfera mostraron en general un mayor exceso de riesgo que las instalaciones que los liberaban al agua. Por sector industrial, se detectó un exceso de riesgo (OR; 95%IC) cerca (≤3 km) de la producción de metales (2,66; 1,77–4,00), tratamiento de superficies de metales (1,48; 1,08–2,02), cristal y fibras minerales (2,06; 1,39–3,07), industria química orgánica (4,80; 3,20–7,20) e inorgánica (6,74; 4,38–10,36), sector alimentación/bebidas (3,34; 2,38–4,68) y tratamiento de superficies con disolventes orgánicos (6,16; 4,06–9,36). En función de los contaminantes, los principales excesos de riesgo se encontraron cerca (≤3 km) de las industrias que liberaban nonilfenol (9,19; 5,91–14,28), antimonio (5,30; 3,45–8,15), naftaleno (3,11; 2,16–4,49), compuestos organoestánnicos (2,64; 1,76–3.98), manganeso (2,53; 1,63–3,93), diclorometano (2,52; 1,74–3,66) y vanadio (2,49; 1,59–3,91). 

Si bien las conclusiones muestran una asociación entre residir cerca de ciertas industrias y un incremento de casos de cáncer colorrectal, los autores del estudio, Javier García Pérez y Marina Pollán, incidieron-en unas declaraciones a Univadis España- en la “necesidad de ser cautos a la hora de interpretar que esas industrias sean las responsables de la aparición de estos tumores”. Según afirmaron, “la carcinogénesis es un proceso complejo y la  medida de exposición utilizada – distancia de los domicilios de los participantes del estudio a las industrias – es ‘aproximada’ y podría no reflejar de forma adecuada la exposición ‘real’”. Por otro lado, añadieron que “se asumieron radios circulares en torno a las instalaciones industriales para comparar si existe una mayor proporción de casos de cáncer frente a personas sanas en estas zonas industriales; sin embargo, la contaminación industrial no necesariamente se dispersa de manera circular, ya que depende de factores relacionados con el terreno y el clima, como accidentes geográficos o vientos predominantes”. Por último, declararon que “no se pudieron incluir datos sobre ocupaciones y exposiciones laborales a agentes tóxicos que pudieran estar relacionados con el cáncer colorrectal, al no disponer de dichos datos de manera individual”.

Ante la perspectiva de futuros avances en la investigación, los autores señalaron que “si bien es cierto que este trabajo pone de manifiesto un exceso de riesgo en el entorno de ciertas instalaciones industriales, y que algunos de los resultados obtenidos son coherentes con estudios realizados en el laboratorio, se necesitan trabajos adicionales que afinen la medida de exposición a la contaminación industrial a la hora de extraer conclusiones: por ejemplo, usando marcadores biológicos de exposición a la contaminación, como concentración de metales en uñas o en sangre de los individuos que pudiesen indicar una posible exposición prolongada a contaminantes industriales; o usando modelos de dispersión de los contaminantes emitidos por aquellas instalaciones cuya proximidad residencial pudiera estar asociada a un incremento en el riesgo de sufrir cáncer colorrectal”. En base a estas premisas, los autores afirman que “la principal conclusión del estudio sería la necesidad de aportar información adicional a partir de estudios de laboratorio y de cohortes poblacionales en las que sea posible medir directamente esta exposición”.

En definitiva –añadieron–, “este estudio supone un primer paso en un área de gran interés y difícil de abordar en estudios epidemiológicos”. 

El presente trabajo está integrado en el proyecto MCC-Spain, en el que participan investigadores de 12 provincias españolas para el estudio de cinco tipos de cáncer (colorrectal, gástrico, de mama, próstata y leucemias). 

La investigación fue financiada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el Consorcio de Investigación Biomédica en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Fondo de investigación Sanitaria (FIS), el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), así como por diversos fondos europeos y procedentes de cada comunidad autónoma participante.

Los autores declararon no tener ningún conflicto de interés personal o económico.