Relación entre las concentraciones de vitamina D y la supervivencia al melanoma

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De acuerdo con una investigación presentada en el 31º Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, el déficit de vitamina D se asocia con una supervivencia global significativamente peor en los pacientes con melanoma.

La supervivencia global a los 5 años fue del 90 % cuando las concentraciones séricas de vitamina D superaban el umbral de 10 ng/ml, pero se redujo al 84 % cuando dichas concentraciones cayeron por debajo del umbral Cabe destacar que la brecha en la supervivencia global entre los valores por encima del umbral y por debajo de este pareció ampliarse a medida que transcurría el tiempo.

La investigación se suma a las pruebas existentes de que “las concentraciones de vitamina D pueden desempeñar una función importante e independiente en la supervivencia de los pacientes”, afirmó la investigadora del estudio, la Dra. Inés Gracia-Darder, del Hospital Universitario Son Espases (Mallorca, España). “La aplicación importante para la práctica clínica sería saber si el aporte suplementario de vitamina D influye en la supervivencia de los pacientes con melanoma”, afirmó la Dra. Gracia-Darder.

Asociación conocida, pero con escasez de datos

“No es un hallazgo nuevo”, pero los datos son limitados, especialmente en el melanoma, explicó la Dra. Julie De Smedt, de la KU Leuven (Bélgica), a la que se le pidió que comentara los resultados.

“Las concentraciones bajas de vitamina D se asocian con los parámetros anatomopatológicos del melanoma, como el espesor del tumor”, afirmó la Dra. De Smedt. “Por ello, suponemos que también afecta a la supervivencia al melanoma”, añadió.

Sin embargo, esa suposición no está respaldada por los datos presentados por la Dra. Gracia-Darder, ya que no hubo diferencias en la supervivencia al melanoma (en comparación con la supervivencia global) entre los dos grupos de pacientes estudiados.

Análisis retrospectivo de cohortes

Se estudiaron las concentraciones de vitamina D en 264 pacientes incluidos en el análisis retrospectivo de cohortes. Todos presentaban melanomas invasivos; la mediana del seguimiento fue de 6,7 años.

Para la inclusión, se debía medir la concentración de vitamina D de todos los pacientes después del diagnóstico de melanoma; los que presentaban una concentración sérica de 25-hidroxivitamina D3 inferior a 10 ng/ml se consideraron pacientes con déficit de vitamina D, mientras que se consideró que las concentraciones de 10 ng/ml y superiores indicaban insuficiencia o normalidad.

Según la Dra. De Smedt, una medición inferior a 10 ng/ml se considera déficit de vitamina D. “Sin embargo, hay diferencias entre países y también en la sociedad”, explicó y señaló que el límite utilizado en el laboratorio en el que trabaja es de 20 ng/ml. “Esto dificulta la comparación de los estudios”, señaló.

Asociación independiente con la supervivencia global

La variación estacional en las concentraciones de vitamina D se consideró un posible factor de confusión, pero la Dra. Gracia-Darder señaló que la distribución de las mediciones tomadas entre octubre y marzo y entre abril y septiembre fue similar.

En los análisis univariantes y multivariantes se estableció que el déficit de vitamina D se asociaba de forma independiente con la supervivencia global, con un hazard ratio de 2,34 y 2,45, respectivamente.

¿Es hora de recomendar el aporte suplementario de vitamina D?

Por lo tanto, ¿deberían revisarse de forma periódica las concentraciones de vitamina D de los pacientes con melanoma? ¿Y qué tal aconsejarles que tomen suplementos de vitamina D?

“En nuestro consultorio analizamos las concentraciones de vitamina D de nuestros pacientes”, explicó la Dra. Gracia-Darder. Se indica a los pacientes que limiten su exposición al sol debido a su cáncer de piel, por lo que es muy probable que acaben presentando déficit de vitamina D.

El estudio ViDMe es un ensayo multicéntrico, aleatorizado y con doble enmascaramiento en el que los pacientes reciben una dosis alta de suplemento de vitamina D o placebo por vía oral una vez al mes durante al menos 1 año. En el ensayo, que comenzó en diciembre de 2012, se ha incluido a unos 430 pacientes con un primer melanoma maligno cutáneo.

Se espera que los resultados muestren que el aporte suplementario produce un efecto protector sobre el riesgo de recidiva y que existe correlación entre las concentraciones de vitamina D en sangre y la inmunorreactividad del receptor de vitamina D del tumor.