Relación entre la covid-19 e ictus isquémicos

  • Carlos Sierra

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Uno de los efectos secundarios más graves provocados por la covid-19 son los daños pulmonares. Desde que empezó la pandemia provocada por el SARS-CoV-2, se ha observado un gran incremento de tromboembolismos pulmonares en los pacientes infectados, lo cuales pueden provocar complicaciones muy severas, incluso la muerte. Por ello, investigadores de todo el mundo se han planteado la pregunta si el SARS-CoV-2 puede provocar también trombos en el cerebro, es decir, ictus isquémicos, siendo los resultados, hasta día de hoy, poco concluyentes.

Dentro de esta línea de investigación se enmarca el trabajo realizado por los profesionales de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Vall d’Hebrón, liderados por el Dr. Manuel Requena, publicado en la revista Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases (1). Concretamente estudiaron el riesgo que supone la covid-19 para la aparición de ictus isquémico en los 2.050 pacientes con covid-19 que ingresaron en el hospital Vall d’Hebrón desde el 2 de marzo al 30 de abril de este año.

Dicho estudio mostró que los pacientes con daño pulmonar grave a causa de la covid-19 tienen un mayor riesgo de ictus, lo que no sucede en pacientes de coronavirus sin daño pulmonar grave, que tienen el mismo riesgo que el resto de la población.

Baja incidencia de la covid-19 en los ictus isquémicos

En los dos meses que duró el estudio se observó que solo 21 de los 2.050 pacientes (un 1,02%) sufrieron un ictus isquémico mientras estaban hospitalizados por causa de la covid-19. “Esto nos indica que, por fortuna, el ictus isquémico no es una complicación frecuente asociada a la covid-19, su incidencia es baja” declaró a Univadis España el Dr. Requena.

Este resultado concuerda con lo observado en un estudio realizado en Wuhan (China) con 214 pacientes ingresados por la covid-19. De ellos, solo 6 (un 2,8%) sufrieron un ictus isquémico, tal y cómo recogen los doctores Hugh S Markus y Michael Brainin, investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de la Universidad de Krems (Austria) respectivamente, en su estudio (2) Covid-19 and stroke - A global World Stroke Organization perspective publicado en la revista International Journal of Stroke.

Estos 21 afectados por ictus isquémico en el hospital Vall d’Hebrón se incluyeron dentro de tres categorías: personas asintomáticas para covid-19, personas con síntomas de covid-19 previos al ictus y personas que desarrollaron sintomatología de covid-19 posteriormente al ictus, durante su estancia en el hospital. “La pregunta que nos realizamos fue si había una relación causa-efecto entre la covid-19 y el ictus y la respuesta fue que podría haberla, pero no en todos los casos. De los 21 afectados, en 12 (un 57,14%) de ellos no se puede establecer una relación causal entre la covid-19 y el ictus porque se encontraron en ellos alguno de los factores de riesgo más habituales para el ictus en la población general, como tabaquismo, niveles altos de colesterol, presión arterial elevada, etc. En los 9 restantes, 6 (un 28,57%) no presentaban ninguno de los factores de riesgo asociados habitualmente al ictus, por lo cual podría suponer que el ictus isquémico estuvo relacionado con la covid-19, mientras que el resto de los pacientes (3) fallecieron antes de poder establecer el origen del ictus” explicó a Univadis España el Dr. M. Requena.

Una vez realizada esta clasificación, los investigadores del hospital Vall d’Hebrón se centraron en estudiar los seis pacientes sin factores de riesgo previo. “En estos seis pacientes cuyo ictus relacionamos con la covid-19, existía un daño pulmonar grave que requería ventilación mecánica. Por tanto, el estudio demuestra que, en los pacientes con covid-19, el riesgo de sufrir un ictus solo aumenta si sufren daño pulmonar grave”, razonó el Dr. Manuel Requena.

Conclusiones y siguientes pasos

Este hallazgo concuerda con el resultado de estudios previos que relacionan este tipo de daño en los pulmones, así como la infección por diversas bacterias y virus, con la aparición de síntomas neurológicos y en particular con el ictus. De esta forma, el virus SARS-CoV-2 seguiría el mismo comportamiento que otros virus. “La mayoría de los pacientes con covid-19 no presentan un daño pulmonar grave. Y en estos casos hemos comprobado que el riesgo de ictus no aumenta”, enfatizó el Dr. Requena.

Conclusión similar a la del Dr. J.M. Trejo Gabriel y Galán, investigador ajeno al estudio, perteneciente al Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Burgos y autor de la revisión bibliográfica(3) Ictus como complicación y como factor pronóstico de COVID-19, recientemente publicado en la revista Neurología “A pesar de que los antecedentes de ictus aumentan 3 veces el riesgo de fallecer por covid-19, en este momento el ictus no parece una de las complicaciones principales de la covid-19”, declaró.

Por otro lado, este estudio demuestra que los pacientes con covid-19 que sufren un ictus provocado por la obstrucción de grandes vasos sanguíneos y son tratados mediante trombectomia, el tratamiento de referencia, tienen un peor pronóstico y una mayor mortalidad que aquellos que no tienen infección. “La peor evolución clínica de estos pacientes podría deberse al daño pulmonar asociado a la covid-19, que provocaría que llegara menos oxígeno al cerebro y que, por lo tanto, el tratamiento contra el ictus no fuera tan eficaz”, comentó el Dr. M. Requena.

Pero estas conclusiones son muy preliminares, este estudio fue retrospectivo y unicéntrico, además de contar con un número reducido de sujetos de interés, tal y como reconoció para Univadis España el Dr. Manuel Requena. “Somos conscientes de que nos queda mucho trabajo por delante para poder relacionar daño pulmonar grave provocado por la covid-19 con una mayor posibilidad de sufrir un ictus isquémico. Lo primero es estudiar un número mayor de pacientes, por lo que estamos empezando un nuevo estudio en colaboración con otros hospitales de toda España. Esto presenta un gran reto metodológico, ya que cada hospital tiene maneras diferentes de trabajar, pero es la mejor manera para poder llegar a conclusiones fiables”.

Marc Ribó declaró haber recibido pagos por parte de Philips por su papel de Co-Investigador Principal del estudio WE TRUST, además de tener un acuerdo como consultor con Medtronic, Stryker, Cerenovus, CV Aid, Methinks, Anaconda Biomed y Apta Targets. El resto de autores declararon no tener conflictos de interés.