¿Qué síntomas indican que hay una afectación neurológica por la COVID-19?

  • Carmen Espinosa

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BARCELONA, ESP.- La mayoría de pacientes con síntomas neurológicos de la COVID-19 tiene síntomas sistémicos y/o alteraciones analíticas. Algunos síntomas son inespecíficos como la cefalea, migraña o mialgias. “No obstante, durante el periodo de pandemia, todo paciente debe ser considerado como un potencial caso y la COVID-19 debe incluirse en el diagnóstico diferencial de prácticamente todos los síntomas neurológicos de nueva aparición. En caso de duda, se deberá realizar estudio mediante PCR y/o serología, según los casos. Finalmente, si el paciente comenta haber perdido súbitamente el olfato, incluso sin mucosidad y pocos o ningún síntoma de tipo gripal acompañantes, en un marco pandémico como el actual, la posibilidad de COVID-19 es alta”, indica el Dr. David Ezpeleta, neurólogo y secretario de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
 
Síntomas neurológicos de la COVID-19
 
La mayoría de los síntomas neurológicos precoces de la COVID-19, como anosmia, cefalea o mialgias son leves y transitorios. “Ocurren en la mitad de los pacientes y probablemente están relacionadas con la respuesta inmunitaria inicial, y por supuesto, la anosmia y ageusia, que afectaría al menos al 40% de los infectados y se produciría por un daño directo de determinadas estructuras del epitelio olfatorio por el virus. Las manifestaciones neurológicas más graves como encefalopatías, ictus, crisis epilépticas, etc. aparecen en fases más avanzadas de la enfermedad y en pacientes más graves”, explica a Univadis el Dr. David García Azorín, neurólogo y vocal de la SEN.
 
¿Hay algún síntoma o patrón que indica una afectación neurológica más severa? Como aseguran los dos especialistas, no existen síntomas específicos, hay que valorar la evolución clínica.
 
Anosmia, un síntoma clave
 

En el actual marco pandémico y debido a su asociación con la COVID-19, la Sociedad Española de Neurología recomendó que todo paciente con anosmia aguda aislada o acompañada de otra sintomatología, se considerase como posible caso de coronavirus, con el consiguiente aislamiento domiciliario y estudio. Ante este escenario, debería actuarse como en cualquier sospecha de caso, teniendo en cuenta que la anosmia es un síntoma precoz. “Es importante destacar que se han observado casos de anosmia aislada en los que la PCR fue positiva, pero posteriormente no se observó positividad en los tests serológicos, de modo que la negatividad de estos últimos no sería sinónimo de que el paciente no haya tenido la infección”, indica el Dr. García Azorín.
 
“Si un paciente está en ese 10%, cuyos síntomas no mejoran significativamente o desaparecen en 3-4 semanas, debe tener paciencia. En estos casos, incluso en aquellos que aún tardan más tiempo en recuperarse, el mensaje es claro: ya no tienen el virus y no ha afectado al cerebro. El epitelio olfatorio puede tardar en recuperarse tras el daño inicial. Se les debería realizar una valoración por ORL, para descartar otras causas de anosmia con exploración clínica y con indicación de “entrenamiento olfatorio” como única terapia”, añade el Dr. Ezpeleta.
 
Duración de los síntomas
 
Se sabe que algunos síntomas suelen resolverse en el transcurso de 1-3 semanas (90% de los casos de anosmia por COVID-19), mientras que otros síntomas pueden persistir, como algunas cefaleas, quejas cognitivas, sensación de cansancio, mareo y otros síntomas poco específicos. El principal mensaje es que existe un post-COVID neurológico con el que el neurólogo debe estar familiarizado para poder estudiarlo adecuadamente. 
 
“El dintel para considerar un cierto grado de cronificación podría considerarse en 6 semanas o, con mayor grado de consenso, en 3 meses. La persistencia de los síntomas y la existencia de secuelas no implica que la enfermedad siga estando activa”, destaca el Dr. García Azorín.
 
Respecto al seguimiento de los síntomas leves por parte del médico de atención primaria, los neurólogos opinan que está perfectamente capacitado para su valoración y seguimiento. En caso de persistencia, la derivación al neurólogo está justificada.
 
Tratamiento
 
En muchos síntomas neurológicos, el manejo es similar a cuando ocurren fuera de la COVID-19, debiendo vigilarse el uso de aquellos fármacos que puedan afectar a la función ventilatoria. El número de estudios sobre la eficacia de tratamientos específicos neurológicos es todavía testimonial, aunque están en marcha estudios aleatorizados y bien diseñados.
 
Manual COVID para el neurólogo general: una obra necesaria, oportuna y útil para otras especialidades clínicas
 
En los albores de la pandemia muchos neurólogos se planteaban si el virus podía ocasionar síntomas neurológicos. Estas sospechas se confirmaron con la llegada del virus a Europa. Con el colapso del sistema sanitario español, muchos neurólogos se sumaron a las filas de profesionales que se enfrentaron a la COVID-19, motivo por el que la Sociedad Española de Neurología (SEN) decidió hacer una revisión de toda la evidencia científica disponible y sintetizarla en el Manual COVID para el neurólogo general. 

“Todos los autores trabajaron en tiempo récord, sin descanso y con entusiasmo fuera de su horario laboral, y la obra se publicó el 20 de abril, cuando era más necesaria”, explica a Univadis el Dr. David Ezpeleta, uno de los neurólogos de la SEN que coordinó la obra. La Sociedad Española de Neurología asumió los costes de edición del manual desde el comienzo, permitiendo su distribución en formato PDF de forma universal, gratuita y sin restricciones. 
 
La obra es de gran ayuda para entender la enfermedad y conocer posibles manifestaciones neurológicas, además de ser útil para otras especialidades clínicas (medicina interna, infecciosas o atención primaria). El manual revisa el virus desde su epidemiología, forma de contagio y posibles factores de riesgo hasta su presentación clínica, tanto sistémica como neurológica. Hay capítulos dedicados al diagnóstico de laboratorio, incluyendo secciones específicas sobre el diagnóstico en pacientes con síntomas neurológicos. También se describe el manejo clínico según los protocolos clínicos vigentes en dicho momento, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad español y protocolos locales de algunos hospitales nacionales.
 
Además, “se hizo hincapié en los fármacos utilizados, ya que algunos debían emplearse con especial cautela en pacientes con determinadas enfermedades neurológicas. Por último, se enumeraron recomendaciones para la organización de los Servicios de Neurología durante la fase álgida de la pandemia”, añade el Dr. Ezpeleta.
 
Los editores comentan que fueron conscientes de que la obra quedaría desactualizada en el mismo momento de su publicación. “El caudal de nuevo conocimiento y publicaciones de calidad ha sido incesante, dejando abierta la puerta a una potencial segunda edición cuyo enfoque sería claramente diferente al de la primera”, concluye el Dr. García Azorín.