Pruebas genéticas en la depresión

  • Ana Villajos
  • Noticias profesionales
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Un nuevo estudio del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos ha comprobado que las pruebas farmacogenómicas, aquellas que estudian cómo los genes afectan a la respuesta del organismo a los medicamentos, pueden ayudar a evitar la prescripción de medicamentos antidepresivos que pueden tener resultados indeseables.

También descubrieron que los pacientes que se sometieron a las pruebas genéticas tuvieron resultados más positivos, en comparación con los pacientes que recibieron la atención habitual, según publican en el ‘Journal of the American Medical Association’.

Pruebas farmacogenómicas
En los últimos años, las pruebas farmacogenómicas han recibido una mayor atención como herramienta para personalizar la selección de la medicación y se utilizan a menudo para tratar a pacientes con problemas de salud como el cáncer y las enfermedades cardíacas. Muchos miembros de la comunidad médica esperan que las pruebas también puedan ser útiles para tratar a las personas con trastorno depresivo grave.

En la actualidad, la mayoría de las pruebas farmacogenómicas se centran en una variante de los genes que codifican las enzimas CYP450 hepáticas, una vía que metaboliza los fármacos en el hígado. Oslin y su equipo utilizaron una batería comercial de genes centrada en el sistema CYP450. La batería analizó ocho genes, seis de los cuales comprueban variantes en las enzimas del hígado.

"Los genes que analizamos no están realmente relacionados con la depresión –explica Oslin–. Se relacionan con la forma en que una persona metaboliza los medicamentos una vez que están en el cuerpo. Algunos de estos genes harán que los medicamentos se metabolicen mucho más rápido de lo normal. Otros harán que los medicamentos se metabolicen mucho más lentamente de lo normal, lo que significa que se acabará teniendo mucha medicación en el cuerpo".

El estudio descubrió un marcado cambio en la prescripción de medicamentos con interacciones significativas entre fármacos y genes o con interacciones moderadas entre fármacos y genes. En general, el 59% de los pacientes del grupo que se sometió a las pruebas genéticas recibió una medicación sin interacción fármaco-genética prevista, en comparación con el 26% del grupo de control. Los investigadores definieron esa diferencia como "estadísticamente significativa y clínicamente significativa".

Oslin reconoce que el resultado le sorprendió "en cierto modo". "En esencia, se produjo un cambio importante a la hora de evitar los medicamentos que tenían una interacción fármaco-gen predicha", afirma.

"Es importante darse cuenta de que la prueba no indica si el paciente va a responder al tratamiento o no –precisa–. Te está diciendo algo sobre cómo el paciente metaboliza la medicación. Así que no me dice que sea un buen medicamento para el paciente, sino que no debo recetar este medicamento, o tal vez que debo ajustar la dosis, porque el paciente no lo metaboliza bien".