Progresión de la pandemia de COVID-19 en el África subsahariana francófona: optimismo prudente

  • Pr Jacques Barrier
  • « COVID Africa U » Group

  • Editorial
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La progresión de la pandemia de COVID-19 en el África subsahariana de habla francesa no es tan rápida como se temía. ¿Cuáles son las hipótesis?

Introducción

El análisis diario de la curva de evolución de una epidemia es muy informativo: aparición de los primeros casos, pico, disminución y desaparición. Este es el perfil habitual de una epidemia por un virus respiratorio. ¿Podemos comparar unos países africanos con otros? Debe existir una forma única y universal de recopilar y expresar los datos epidemiológicos. Como mínimo, necesitamos que los países compartan sus métodos de cálculo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido criticada por no proporcionar información fiable sobre este asunto (1), a pesar de la ratificación del Reglamento Sanitario Internacional en 2005 siguiendo las lecciones aprendidas tras la epidemia de SARS.

Curvas de evolución africanas:

Lorsqu’on se base sur les résultats apportés par les pays, tels qu’ils sont affichés jour après jour  à partir des informations OMS / AFP / Gouvernements et autorités sanitaires des pays concernés, on est interpellé par les profils des courbes en Afrique lorsqu’on les compare à l’Europe :

Sobre la base de los resultados proporcionados por los países, mostrados día tras día de acuerdo con la información facilitada por la OMS/AFP/gobiernos y autoridades sanitarias de los países en cuestión, los perfiles de las curvas en África son sorprendentes en comparación con los de Europa:

www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus

En Francia, se cree que el primer caso de infección por SARS-CoV-2 se notificó el 29 de enero (pendiente de confirmación). El conglomerado de casos más importante se notificó tras una reunión religiosa en Mulhouse entre el 17 y el 24 de febrero. A continuación, la epidemia tuvo un crecimiento “exponencial”, por no decir explosivo.  Con el fin de observar su evolución, la Agencia Nacional de Salud Pública francesa ha publicado datos detallados a diario, recabados a partir de la información proporcionada por todos los hospitales del territorio.  El pico se observó el 31 de marzo (7578 casos nuevos). Si analizamos el número total de casos en relación con fechas seleccionadas de forma voluntaria para permitir la comparación con algunos países africanos: había 191 casos confirmados (incluidas 3 muertes) el 2 de marzo, 56 989 casos (incluidas 4032 muertes) el 1 de abril, 114 657 casos (12 513 muertes) el 20 de abril y 129 581 casos (15 244 muertes) el 30 de abril, teniendo en cuenta que el confinamiento absoluto llevaba en vigor 6 semanas. Posteriormente se añadieron los casos ocurridos en residencias de ancianos, pero hay casos sin contabilizar de pacientes que permanecieron en sus domicilios, lo cual indica una infraestimación del número de casos.

Veamos primero los datos de dos países africanos durante el mismo periodo y en las mismas fechas:

Senegal tuvo su primer caso el 2 de marzo (con un retraso de aproximadamente un mes con respecto a Francia), 190 casos el 1 de abril, 347 casos el 20 de abril, 933 casos (9 muertes) el 30 de abril y 1182 (solo 9 muertes) el 4 de mayo. La curva es, por tanto, muy diferente, más aplanada. El número de muertes es bajo. En teoría, el pico (si se produce a los 2 meses) está relativamente cerca.

Camerún es el país más afectado del África francófona y tuvo su primer caso el 6 de marzo. Había 233 casos el 1 de abril, 1016 casos el 20 de abril, 1832 casos (incluidas 61 muertes) el 30 de abril y 2077 casos (64 muertes) el 4 de mayo. Si bien el crecimiento es un poco más rápido que en Senegal, es mucho más lento que en Europa. En estos dos países, el número de casos nuevos por día era de unos cien, pero esta cifra ha disminuido recientemente.

Sin querer proporcionar nuevas cifras, el número de casos nuevos diarios en los países afectados relativamente pronto, como Burkina Faso, es comparativamente bajo (apenas hubo cambios la semana pasada: 645 en total (el 1 de mayo), 662 el 4 de mayo). Madagascar, que solo tenía 24 casos a finales de marzo (el 28 de marzo), registraba solo 128 casos a finales de abril y 149 el 4 de mayo. Los casos confirmados en otros países a fecha de 4 de mayo eran relativamente bajos, excepto en Costa de Marfil (1398) y Guinea (1650): RDC (682), Mali (593), Gabón (335), Benín (96) con su primer caso confirmado el 12 de marzo, Togo (124), Congo-Brazzaville (229), Chad (117).

El aumento del número de casos nuevos no se aceleró entre el 4 y el 7 de mayo.

Después de analizar todos los resultados de los países de África Occidental y Central y Madagascar, llegamos a la misma conclusión: en la región subsahariana del continente africano, la epidemia parece desarrollarse de una manera completamente diferente y con una evolución mucho menos inquietante que en Europa o EE. UU. Debe recordarse que el país más afectado, Sudáfrica, solo tenía 5647 casos (103 muertes) el 30 de abril.

También sería interesante contar con datos hospitalarios detallados de los países del África francófona. ¿Corroboran las declaraciones de las autoridades sanitarias?

Uno también puede preguntarse sobre el número de muertes notificadas. El porcentaje de muertes es de alrededor del 2 %, una cifra inferior a la del resto del mundo (6 %). Es baja en Senegal (solo 9) e incluso en Camerún (64). En el conjunto del continente africano, a fecha de 4 de mayo, había 40 575 casos confirmados, con 25 492 pacientes aún hospitalizados y 1692 muertes (3). Entre el 4 y el 7 de mayo, el número de muertes varió ligeramente, 13 en Senegal y 108 en Camerún.

Aunque parecen ser buenas noticias, ¿cómo es que hay menos casos en África, donde el confinamiento total excepto para realizar actividades esenciales es imposible? Camerún ha dejado sus bares y restaurantes abiertos hasta las 18:00 horas y solo se han prohibido las reuniones de más de 50 personas. Llevar mascarilla ha sido obligatorio desde el 13 de abril. En Dakar hay toque de queda, pero los mercados han permanecido abiertos como de costumbre... La hipótesis de la genética poblacional queda descartada: ya hemos recalcado que las personas de raza negra se ven afectadas igual o incluso más que otras poblaciones (véanse las estadísticas de la epidemia en EE. UU.).

¿Qué pensar?

  • El sesgo principal sería el escrutinio insuficiente debido a la falta de declaraciones:
    • por la falta de personal médico o trabajadores sanitarios en las zonas del interior;
    • por la carencia de pruebas diagnósticas, accesibilidad y fiabilidad;
    • por la reticencia de la población general;
    • si no se divulgan todos los datos reales (poco probable, en nuestra opinión, aunque las redes sociales puedan provocarlo a veces).
  • Es importante tener en cuenta los datos demográficos y, sin duda, estos desempeñan un papel: la población africana es mucho más joven (el 65 % es menor de 30 años) y la esperanza de vida en el momento del nacimiento es de apenas 62 años en el África negra (63,20 en Senegal y 62,30 en Camerún), mientras que en Europa es de 82 años (82,20 en Francia); no obstante, esta cifra también depende de la mayor mortalidad en menores de un año en África (2). ¿Es la juventud de la población el único factor?

  • ¿Ejerce el clima alguna influencia? Se trata de un hecho bien conocido en la epidemiología de otros virus respiratorios. Sin embargo, los datos extraídos a partir de una revisión de los estudios científicos (3) son contradictorios y, en consecuencia, no podemos esperar una mejora con el calor veraniego en los países occidentales y, por tanto, tampoco en climas intertropicales cálidos.

  • ¿Representa la prevalencia de enfermedades infecciosas específicas de estos mismos países cálidos, especialmente la elevada incidencia de paludismo entre la población africana, una reducción del riesgo de epidemias? El debate permanece abierto, así como también lo está la posible influencia de los tratamientos tradicionales y la cloroquina. Se trata de tratamientos ampliamente utilizados. Nuestro grupo los está evaluando actualmente.

 
  • Una esperanza razonable: cada epidemia tiene un ciclo natural. Pronto se sabrá si el pico es bajo en los países africanos, lo que confirmaría nuestra impresión favorable. De hecho, la mayoría de las veces una epidemia pierde su transmisibilidad y su virulencia a medida que se disemina. En esta pandemia, se sabe que SARS-CoV-2 está mutando, pero por el momento sin cambiar su comportamiento patógeno. Por tanto, siguen existiendo incertidumbres que exigen cautela. ¿En qué punto puede desaparecer por completo la pandemia a nivel mundial? Utilizaremos una metáfora esperanzadora: ¿será África su “cementerio de elefantes”?. 
  • Aunque existe un riesgo vinculado a las características de determinadas epidemias como la gripe: la posible estacionalidad. Algunos expertos temen una vuelta a Europa en otoño o invierno.

Este tipo de situación crítica solo podría resolverse mediante la creación y disponibilidad (sin ánimo de lucro…) de una vacuna eficaz. Así que esta esperanza debe ser moderada.

El peor caso, el de una pandemia incontrolable en grandes ciudades y en regiones del interior, parece ser una posibilidad que puede descartarse a la vista de los acontecimientos recientes. Se debe elegir entre precaución y confianza. ¿Qué se debe hacer? Después de varias semanas de alerta, algunos países africanos están considerando la elevación gradual de ciertas medidas de prevención tras la evaluación favorable de los indicadores epidemiológicos que poseen. Es posible que se produzca un repunte transitorio. Esta decisión temprana no está aprobada por la OMS, que también exige mantener fuertes medidas de control para combatir la propagación del nuevo coronavirus en el continente (4). Ya hemos mencionado la imposibilidad de las medidas más extremas (confinamiento total).

En conclusión: optimismo prudente.

Propos colligés par Jacques Barrier (France) Professeur émérite Université de Nantes (France) ancien Président du Conseil pédagogique de la CIDMEF, ancien président de la Fédération des Spécialités Médicales (France)