Primeras tablas de vida en España por nivel socioeconómico ligadas a la salud

  • Pura C. Roy

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Los determinantes sociales de la salud, como el nivel socioeconómico, tienen un gran impacto en la salud de la población. Un reciente estudio español publicado en Scientific Report confirma una vez más esta relación y concluyen que “las personas con pocos recursos económicos viven casi cuatro años menos que las personas ricas”. Los investigadores han desarrollado además unas tablas de vida en España por nivel socioeconómico que podrán utilizarse para estudiar y determinar la supervivencia ligada a distintas enfermedades como el cáncer. 

En el proyecto han participado equipos del Centro Nacional de Epidemiología-Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII), la Universidad de Granada y la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), todos ellos ligados al Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

El impulso para este estudio provino del área de Epidemiología y Salud Pública CIBERESP que está formada por 48 grupos de investigación de excelencia, de carácter multidisciplinar y multicéntrico. Centra sus actividades en dos aspectos clave: conocer la magnitud y la distribución de los problemas de salud pública y la identificación de los factores determinantes de los mismos.

Impacto de las desigualdades sociales en enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer

Investigaciones de distintos países han mostrado el impacto de las diferencias socioeconómicas en la incidencia, mortalidad y supervivencia del cáncer a nivel global, basándose en estudios a partir de los índices de privación.

Los investigadores del CIBERESP han observado patrones similares en España sobre todo en el acceso a ciertos tratamientos, diagnósticos y cribados del cáncer. 

La condición socioeconómica, como factor para desarrollar cáncer, fue uno de los ejes del proyecto de 2018 denominado Lifepath. Financiado por la Unión Europea el objetivo fue estudiar esta conexión en toda Europa. Sus investigaciones demostraron el impacto potencial de la posición socioeconómica sobre muchos procesos patológicos y sirvieron para establecer las disparidades sociales y su relación con el envejecimiento saludable. Por ello, este factor debe estar integrado en las políticas de salud, como se recoge en el resumen de sus investigaciones.

Un estudio publicado en JAMA hace unos años, que cruzó los datos censales recopilados por los organismos públicos estadounidenses ya venían apuntalando esta posibilidad. "Una renta más alta está asociada con una mayor longevidad, y las diferencias en la esperanza de vida según el volumen de ingresos ha aumentado con el paso de los años". Es decir, aquellas personas que pertenecen al decil más rico, al 1 %  más acaudalado del país, viven hasta 93 años. Mientras que aquellas más pobres, el 1 % con menos recursos, lo hacen 15 años menos.

¿Cómo se han elaborado estas tablas?

Para su desarrollo los investigadores extrajeron la información sobre decesos del censo español del periodo 2011-2013, y realizaron una modelizaron por sexo, grupo de edad y nivel socioeconómico. 

Para establecer el nivel de riqueza o pobreza de cada zona se utilizó un índice desarrollado por la Sociedad Española de Epidemiología. Este incluye información de seis indicadores: porcentaje de trabajadores manuales (con y sin empleo), trabajadores ocasionales, porcentaje de población sin estudios de secundaria y viviendas principales sin acceso a internet.

Las tablas de vida generadas gracias a la investigación están disponibles en el repositorio GitHub.

Resultados: mortalidad por nivel socioeconómico

Tras analizar la relación entre el nivel socioeconómico y la esperanza de vida al nacimiento, el estudio concluye que las mujeres y hombres que residen en las zonas más pobres viven entre 3,2 y 3,8 años menos, respectivamente, que en las zonas más ricas. Se podría decir que las personas más pobres viven casi 4 años menos que las más ricas.

Por sexos, las mujeres viven 5,6 años más que los hombres, siendo la esperanza de vida de 82,9 años y 77,3 respectivamente. Al estudiar por localización geográfica, esta fue mayor en la mitad norte de la península (tanto en hombres como en mujeres) y en las capitales. 

Los autores señalan en su artículo que “la expectativa de vida tiene relación con el lugar de nacimiento al reflejar posibles desigualdades sociales, pero también con la edad, el sexo y por supuesto los futuros estatus socioeconómicos.”

María José Sánchez, jefa de grupo del CIBERESP en la Escuela Andaluza de Salud Pública, expresó en nota de prensa: “Nuestras tablas de vida son fundamentales para calcular la esperanza de vida y la estimación de la supervivencia por cáncer, puesto que las desigualdades en esta enfermedad persisten y tienen un impacto económico en los costes sanitarios. Para ello, son necesarias tablas que estimen esta tasa de supervivencia basándose en los registros de cáncer que recojan la supervivencia neta, probabilidad de muerte, y años de vida perdidos debido a esta enfermedad, entre otros factores”.

Futuras aplicaciones de las tablas de vida

Estas tablas de vida van a ayudar a que en nuestro país sea más fácil estudiar la supervivencia en enfermedades crónicas como el cáncer, teniendo en cuenta las desigualdades sociales, como se está haciendo ya en otros países de nuestro entorno. Conocer y comprender qué factores influyen en el pronóstico de determinadas enfermedades es crucial para la generación de políticas de prevención o salud pública.

En palabras de otro de sus responsables, Daniel Redondo, permite “comprender que la asociación entre la esperanza de vida y el nivel socioeconómico podría ayudar a desarrollar programas de salud pública apropiados,y en esta línea, las tablas de vida son necesarias para estimar las medidas de supervivencia específicas del cáncer según el estatus social”, opinión que recoge la nota de prensa.