Primeras reflexiones sobre las consecuencias psicosociales de la pandemia por COVID-19 en el África francófona subsahariana

  • Pr Jacques Barrier, MD

  • Editorial
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Aunque se ha activado rápidamente un estudio que aborda las perspectivas de la región sobre la enfermedad, el mismo se ve obstaculizado por el toque de queda y por las medidas de confinamiento. ¿Cómo se podría encuestar de manera más adecuada a esta población? Algunos investigadores han comenzado a hacerlo por teléfono, en la medida de lo posible. Ante la urgencia asociada a la emergencia, presentamos algunas reflexiones iniciales que parte de la población ha compartido libremente durante dichas entrevistas llevadas a cabo por varios investigadores. Esperamos poder ofrecer resultados significativos rápidamente. Dichos resultados se actualizarán semanalmente.

Situación actual

1 - El 29 de marzo, la epidemia todavía no había alcanzado un nivel importante. No obstante, 39 países africanos se veían afectados con un aumento diario del número de casos importante, dado el alto contagio del coronavirus. El 28 de marzo, se identificaron 150 casos en Costa de Marfil y 113 casos en Camerún. En Madagascar hubo 3 fallecimientos, 2 recuperaciones y 24 casos en Madagascar. En Benín había ya 6 casos dos días antes. El 29 de marzo, Mali alcanzó los 18 casos, incluyendo 1 fallecimiento (el paciente llegó muerto al hospital).

Esceptuando Sudáfrica, donde la epidemia se ha generalizado, el número de muertes declaradas parece bastante bajo. ¿Podría estar relacionado con el grupo de edad mayoritario de la población que es bastante jóven?. Estos datos solo se refieren a casos comprobados y son simplemente un reflejo indirecto de la prevalencia real.

2 - La gran mayoría de la población, si no todos los ciudadanos, están bien informados al respecto, gracias a los medios de información o dispositivos electrónicos, como: televisión, internet, teléfonos móviles. El pánico entre parte de la población representa un elemento importante (habladurías y redes sociales a la búsqueda del culpable, que lo hallan principalmente en la élite, en los que viajan, en los extranjeros y llegan hasta tal punto que defienden la exclusión social). Por ejemplo, las redes sociales son capaces de transmitir la idea de que después de la esclavitud y la colonización, los responsables de las mismas quieren terminar con África por medio de la COVID-19. Esto se conoce como "colonización y coronación" (en palabras literales). Las noticias falsas están aumentando; algunas noticias europeas se transmiten en África a pesar de haber sido desacreditadas en Francia (como por ejemplo, la responsabilidad del Instituto Pasteur de la creación de la infección viral para vender vacunas). En Gabón, la hipótesis de la ingeniería biológica se evoca y difunde incluso en círculos educados. En Mali, se rumorea que el virus fue creado por error o incluso intencionalmente por China o los EE. UU, dado el contexto de las divergencias políticas actuales entre ambos países. Desafortunadamente, este tipo de retórica es común en situaciones de calamidades públicas (la teoría emblemática de los chivos expiatorios). En términos generales, surgirán fuertes tensiones sociales, especialmente de cara al miedo al futuro. De hecho, ocasionalmente, ya se han observado rebeliones y saqueos que han requerido intervención militar o policial más o menos violentas. El futuro próximo presenta sin duda una situación de riesgo.

3 - La organización del confinamiento es difícil en muchas zonas. Varios países decidieron cerrar muy pronto las escuelas y universidades (por ejemplo, a principios de marzo en Senegal). Aparentemente, los toques de queda y el confinamiento están relativamente bien aceptados en las zonas ricas; a menudo son rechazados en zonas muy pobladas porque vivir cerca, los unos de los otros, es esencial en la cultura africana. En culturas populares donde el contacto y la intimidad son primordiales, ¿cómo se puede respetar una cierta distancia entre las personas, especialmente cuando la negativa al contacto se considera un insulto; cuando todos están acostumbrados a comer juntos del mismo plato; cuando se piensa que el individuo aislado está en peligro y que solo el grupo puede ofrecer seguridad? Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las regiones que han experimentado epidemias anteriores (por ejemplo, el cólera) se adaptan más fácilmente a este confinamiento o al límite de horarios.

El transporte público, que es indispensable para la mayoría de los africanos para cualquier tipo de traslado (autobuses, taxis), plantea un verdadero problema de distanciamiento físico. Si bien puede haber prohibiciones absolutas de alejarse de las ciudades, o de viajar por ciertas carreteras principales, el transporte urbano plantea un problema incomprensible con respecto a las dificultades de la vida cotidiana (un punto señalado por la mayoría de los entrevistados).

4 - Regreso a las aldeas: mientras sea posible, mientras las carreteras permanezcan abiertas, se seguirán registrando movimientos de masas desde las ciudades densamente pobladas hasta las aldeas de origen (por ejemplo, desde Abiyán en cuanto se anunció el confinamiento). Es fácil imaginar la posible propagación del virus... No se trata simplemente de la llamada de la naturaleza, o del deseo de una mejor subsistencia o incluso supervivencia, ya que regresar a la aldea o pueblo de origen, junto a la propia comunidad, a la familia, siempre ha sido importante en la cultura africana cuando surge un problema existencial, personal o de grupo. Permite la posibilidad de establecer contacto con los ancianos, los sabios que guían las decisiones en la comunidad.

5 – En las arraigadas creencias de muchos africanos, el virus es parte del mundo de lo invisible... Para el mal, la enfermedad, o la malversación se debe encontrar a un responsable, ya sea en el mundo visible (sociedad, medio ambiente), o incluso también en el mundo invisible (donde se hace referencia a dios, los espíritus y a los antepasados ​). Un sistema explicativo es absolutamente necesario. Este mundo invisible es importante en la imaginación y en los mitos. En Mali se dice que "dios procura tanto la enfermedad cmo la muerte", aun si la mayoría de los imanes y tradicionalistas respetan las recomendaciones oficiales. Sin embargo, se observa que se siguen celebrando reuniones religiosas: cristianos con las muchas iglesias llamadas «de renovamiento», musulmanes (por ejemplo, los lugares sagrados donde ofician morabitos de hermandades, a veces con celebraciones importantes), animistas (celebraciones rituales, hermandades de Donsow en la comuna de Mandé). En un video reciente se ve una ceremonia carismática en la que el celebrante toca sucesivamente los rostros de todos sus fieles con la misma tela. La ceremonia tiene como objetivo evitar el mal invocando el coronavirus. En diferentes grupos étnicos, las diversas iniciaciones u otras ceremonias tradicionales no se posponen porque «los antepasados ​​son más importantes que la enfermedad». Pero en el pueblo Senufo (en Costa de Marfil), nos dijeron que la ceremonia de Poro sí que se ha pospuesto.

6 – En tres países diferentes la población ha manifestado tener esperanza en «el medicamento que salva vidas»: la hidroxicloroquina o cloroquina. Este medicamento, bien conocido en África (como antipalúdico), es casi un símbolo y las discusiones científicas francesas sobre este tema provocan debate o irritan. De hecho, ya hay gran demanda de este medicamento en las farmacias, que han informado de su escasez (fuente: Bamako). Los curanderos tradicionales también ofrecen tratamientos naturales (ejemplos provenientes de Gabón).

7 – El respeto de los ancianos, portadores de la palabra y maestros de las costumbres y discusiones. Ellos son los que están más amenazados. ¿Su sabiduría sabrá resistir el miedo? El hecho de seguir los consejos de los ancianos es real en algunos países, pero los efectos pueden contradecir la orientación oficial. Por ejemplo, las personas mayores de 60 años están invitadas a dejar de viajar en Benín, lo cual es una buena medida. Pero no se pueden evitar los funerales (dada la importancia de un rito ancestral en el que «los antepasados ​​son más importantes que la enfermedad»). Esto conlleva un problema importante, es decir, la falta de distanciamiento social y el contacto con los muertos. Por supuesto, se debe evitar la proximidad a personas al final de la vida y durante los funerales. Ya se ha visto que a menudo esto no es posible; por ejemplo, con la infección por Ébola. Cabe señalar que podrían tomarse decisiones para limitar el número de personas permitidas en un funeral (por ejemplo, un límite de 20 en Costa de Marfil, que ya es un número relativamente grande).

8 - También hay cierto temor económico en países donde la economía es predominantemente informal o cuando están creciendo economías nacientes liberales o administradas. Existen diferencias de opinión entre los líderes políticos que abogan por salvaguardar la actividad económica a toda costa, a través de un periodo de descanso o reconstruyendo el sistema económico (palabras literales). Algunos gobiernos (por ejemplo, el presidente P Talon en Benín, durante la entrevista de ORTB el pasado 29 de marzo) insisten en la necesidad de mantener viva la economía porque ellos son diferentes a los estados occidentales que pueden permitirse detener la economía organizando una contención extendida hasta el final de la crisis. En la práctica, en casi todas partes, los mercados de los pueblos y aldeas, y los mercados de las grandes ciudades continúan su actividad porque son indispensables para la vida y la supervivencia de la poblaciones. En algunos casos, las medidas simbólicas se pueden aplicar sin problemas: aquí, antes de entrar y salir de las tiendas, es obligatorio lavarse las manos, lo cual es imposible en los mercados.

Recomendaciones:

Todos los participantes a la encuesta han indicado que hay similitudes en las reacciones psicosociales de las diferentes regiones francófonas de África. Los mismos determinantes podrían observarse en países afectados sucesivamente por la pandemia, desde Asia hasta Europa. Sin embargo, hay especificidades que deben tenerse en cuenta.

Un punto en común a nivel internacional es la cobertura objetiva de la crisis por parte de los medios de comunicación:

Los medios de comunicación solo deben difundir hechos científicos concluyentes a la población, pero esto no siempre es fácil debido a la novedad de esta enfermedad cuyo conocimiento evoluciona constantemente, con opiniones de expertos a veces divergentes.

La amplificación temprana de información engañosa (noticias falsas) a través de las redes sociales, especialmente de grupos influyentes, requiere un plan de comunicación urgente y específico (de «desintoxicación psicosocial») de los medios de comunicación nacionales. Esto requiere la intervención de expertos científicos reconocidos dentro de instituciones académicas y administraciones de salud pública.

También es necesario educar a través de medios y redes locales (gestos de barrera y distanciamiento). Se están creando centros de atención telefónica y centros de tratamiento especializados (Senegal). Este es uno de los temas de discusión más frecuentes.

La transparencia política es tanto deseable como deseada por las diferentes poblaciones. Existe la tentación de camuflar la epidemia durante algún tiempo (lo que Egipto y otros países parecen estar haciendo). Asegurar lo más posible respecto a los medios técnicos implementados para la prevención y el tratamiento (camas de la UCI, máscaras, guantes, pruebas de diagnóstico, etcétera). Este problema no es específico de África. Pero, ¿qué soluciones satisfactorias se pueden encontrar en los países en vías de desarrollo cuyos medios financieros son limitados? ¿Cómo dirigir y garantizar la ayuda internacional en una situación de crisis global? ¿Cómo pueden actuar las ONG que cuenten con una presencia local establecida?

Un punto más específico para el grupo de estudio a la espera de resultados:

Un plan de comunicación y acción que integre aspectos psicosociales africanos (inspirados en modelos extranjeros, particularmente occidentales o asiáticos) con una movilización inmediata de todos los actores posibles, algo que no se hizo durante epidemias anteriores, incluida la del virus del Ébola. El plan debe apuntar a directores económicos, incluidas todas las profesiones, directores de escuelas y universidades, y no solo en el campo de la salud. Sobre todo, no deben olvidarse los jefes tradicionales como puedan ser reyes, jefes de aldeas, ancianos y linajes de clanes, asociaciones de curanderos tradicionales, líderes religiosos (musulmanes, cristianos, tradicionalistas). El objetivo es definir prioridades con el mayor consenso posible, y luego lanzar un plan estratégico aceptable para toda la población en su diversidad: informar, tranquilizar y actuar para apoyar a los más débiles.

La implementación es, por supuesto, política. Sabemos que existen diferentes modelos para este tipo de movilización general, como el consenso estratégico nacional o la declinación en todos los niveles de responsabilidad a partir de un comité nacional. Lo importante es lograr tener en cuenta explícitamente la dimensión cultural específica de cada región.

En este contexto, parece inevitable definir una estrategia específica de comunicación y protección hacia los ancianos. Esto debe resolverse al más alto nivel y hacerse público. Algunos sugieren el confinamiento selectivo en situaciones en que sea difícil lograrlo a nivel general.

 

- Traducción de Laura C Collada Ali de Initial thoughts on the psychosocial consequences of the COVID-19 pandemic in French-speaking sub-Saharan Africa