Primeras células inmunitarias humanas creadas en el laboratorio (Nat Cell Biol)


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Investigadores del Instituto de Investigación Infantil Murdoch de Melbourne (Australia) han producido, por primera vez en el laboratorio, células inmunitarias humanas.

Según explican en un artículo publicado en Nature Cell Biology, este avance podría conducir en el futuro a que las propias células de la piel del paciente se utilicen para producir nuevas células en la inmunoterapia del cáncer o para probar intervenciones de enfermedades autoinmunes.

Este trabajo, además, ha añadido pruebas definitivas sobre cómo se forman las primeras células inmunitarias del cuerpo. Los linfocitos son producidos por células que forman los primeros órganos del embrión en lugar de las células madre productoras de sangre que se encuentran dentro de la médula ósea.

La investigación combinó dos poderosas técnicas de laboratorio, la ingeniería genética y una novedosa forma de cultivar células madre. En primer lugar, el equipo diseñó células madre pluripotentes para que brillaran de color verde cuando se activara un marcador proteínico específico de las primeras células inmunitarias, llamado RAG1, que es responsable de crear la respuesta inmunitaria a las infecciones y a las vacunas.

Después, el equipo aisló las células de color verde brillante de RAG1 y demostró que también podían formar múltiples tipos de células inmunitarias, incluidas las células necesarias para conformar el desarrollo de todo el sistema inmunitario.

"Creemos que estas primeras células podrían ser importantes para la correcta maduración del timo, el órgano que actúa como vivero de los linfocitos T. Estas células RAG1 son como los pintores y decoradores que montaron ese vivero, lo que lo convierte en un entorno seguro y acogedor para las células inmunes que nacen más tarde", explica uno de los líderes del trabajo, Ed Stanley.

El otro principal responsable del estudio, Andrew Elefanty, explica que, aunque todavía faltan años para la aplicación clínica de la investigación, este avance podría utilizarse para probar ideas sobre cómo se desarrollan enfermedades como la leucemia infantil y la diabetes de tipo 1. "Entender más acerca de los pasos por los que pasan estas células, y cómo podemos empujarlas más eficientemente por un camino deseado, va a ser crucial para ese proceso", concluye.