Primer modelo celular para estudiar la hemofilia B (J Thromb Haemost)


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El Instituto de Investigación del Hospital Vall d'Hebron (VHIR) de Barcelona ha conseguido por primera vez crear un modelo para estudiar la hemofilia B, gracias a la tecnología de las células madre pluripotentes inducidas.

En un comunicado, el VHIR ha explicado que la hemofilia B es un trastorno hereditario que afectó a un elevado número de descendientes de la reina Victoria de Inglaterra y que la sufrieron las familias reales europeas durante el siglo XIX y hasta mediados del XX, por lo que se la conoció como “Enfermedad Real”.

Los detalles de la enfermedad, que afecta a la coagulación de la sangre provocada por la deficiencia de factor IX, no se conocieron hasta hace poco, dado que el último descendiente afectado, el príncipe Waldemar de Prusia, murió en 1945 y no se sabía si se trataba de una hemofilia A o B ni su gravedad.

En estudios previos realizados en Rusia a partir del ADN extraído de los huesos de los miembros de la familia Romanov, los últimos zares fusilados en 1918, se logró identificar la mutación que originaba la forma de hemofilia que afectaba las casas reales.

En concreto, la mutación se encontró en el gen del factor X de la coagulación y consistía en el cambio de una única letra de la secuencia ADN, concretamente en una región no codificante que afectaba gravemente la alteración.

Los grupos de investigación de la Vall d'Hebron, coordinados por Jordi Barquinero, junto al Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB) y otros grupos de Francia e Italia, ha sido capaz de crear un modelo celular fisiológico de esta enfermedad, que ha permitido estudiar la expresión del gen del factor IX.

Los investigadores trabajan con pacientes de hemofilia que sufren mutaciones a partir de pequeñas biopsias de piel realizadas al paciente y a su madre, y encontraron que uno de ellos tenía la misma mutación que las familias reales sin estar emparentado.

El estudio, publicado en el Journal of Thrombosis and Haemostasis, ha confirmado la predicción de que la mutación se degradaba por un mecanismo celular "que lo hace muy difícil de detectar", por lo cual han puesto de manifiesto la enorme capacidad de la tecnología basada en reprogramación para crear modelos de enfermedad humano, ha explicado el responsable del grupo del CMRB, Ángel Raya.

El trabajo también ha aportado pistas que podrían ayudar a explicar la aparente discrepancia entre la severidad de la enfermedad y la longevidad observada en algunos miembros afectados de las familias reales, en demostrar que a pesar de la presencia de la mutación en las células del hígado se encuentra una pequeña proporción del mensajero del factor X absolutamente normal.

 

En este tipo de mutaciones se ha descrito que la maquinaria celular afectada puede funcionar de forma muy diferente en cada persona, por lo que una misma mutación puede resultar en una enfermedad más o menos grave.