Primer mapa genético del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (Nat Genet)


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Un estudio internacional, centrado en el análisis del genoma de más de 50.000 individuos de todo el mundo, ha identificado 12 fragmentos concretos del ADN relacionados con la susceptibilidad al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

En la investigación, publicada en Nature Genetics, participan más de ochenta autores, entre los que destacan varios investigadores españoles. Se trata del mayor estudio a escala genómica que se ha hecho hasta ahora sobre el TDAH, y se centra en el papel que tienen en él las variantes genéticas frecuentes en la población general.

Se ha analizado cerca de 10 millones de posiciones (loci) en el genoma de más de 50.000 individuos (entre pacientes y controles) de diversos países de Europa, así como de Estados Unidos, Canadá y China. Así, y mediante la metodología de estudio del genoma completo se han estudiado los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), los más abundantes en el genoma humano, descubriendo que estas variantes genéticas comunes tienen un peso del 21% en el total de la genética del TDAH.

Además, según ha argumentado el jefe del Grupo de Investigación de Neurogenética en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, Bru Cormand, la mayoría de las alteraciones genéticas que se han identificado se encuentran en regiones del genoma muy conservadas a lo largo de la evolución, hecho que apunta a su relevancia funcional.

En concreto, la investigación internacional identifica 12 segmentos genómicos (la mayoría correspondientes a genes concretos) que confieren susceptibilidad al TDAH. Muchos de los cambios genéticos relacionados con este trastorno afectan a elementos reguladores de la expresión génica en el cerebro.

Entre los fragmentos identificados destaca el gen FOXP2, uno de los más estudiados en relación con el desarrollo del lenguaje en humanos, que codifica una proteína con un papel destacado en la formación de las sinapsis neuronales y el aprendizaje.

Otro de los genes identificados, el DUSP6, está implicado en el control de la neurotransmisión dopaminérgica, que es un proceso diana para los tratamientos farmacológicos más habituales del TDAH. Del mismo modo, el gen SEMA6D, que se expresa en el cerebro durante el desarrollo embrionario, también podría tener un papel relevante en la formación de las ramificaciones neuronales.

Por otra parte, el estudio ha evidenciado también la posible base genética compartida entre el TDAH y más de 200 rasgos (tanto psiquiátricos como no). "Los resultados revelan solapamientos genéticos entre el TDAH y la depresión mayor, la anorexia, el nivel educativo, la obesidad, el éxito reproductivo, el tabaco o el insomnio, entre otros", ha comentado Cormand.

Varios estudios previos realizados en gemelos habían demostrado ya que el 75% del trastorno se explica por factores genéticos, si bien este nuevo estudio empieza a definir de forma más concreta el paisaje genético del TDAH, identificando alrededor de diez genes específicos que contribuyen a la vulnerabilidad al trastorno.

"Estos resultados muestran la importancia de impulsar estudios a gran escala, que únicamente son posibles a través de grandes consorcios internacionales, para explorar la base genética de las enfermedades complejas del cerebro", concluye Cormand.