Pongamos que hablo de Madrid

  • Dr.Miguel Álvarez Deza

  • Editorial
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Es lamentable la imagen que está dando nuestro país en el exterior tanto por la virulencia de la pandemia como por las frecuentes discrepancias entre las autoridades,  principalmente entre el Gobierno central y el de la Comunidad de Madrid a la hora de plantar cara al virus. No basta con contar con un buen sistema epidemiológico si detrás no hay una mente inteligente para interpretar los datos, tomar decisiones, corregir lo que sea necesario y trazar una buena estrategia global bien diseñada.

Esto no está ocurriendo en la gestión política de la pandemia en España y ha sido criticado muy duramente  hace unos días por el semanario británico The Economist.

El artículo titulado La venenosa clase política española ha agravado tanto la pandemia como la economía llega a afirmar que España está “bailando con la muerte”. En la publicación comentan que varias comunidades, especialmente Madrid, no lograron fortalecer la atención primaria de salud y el rastreo de contactos. El Gobierno no les exigió que lo hicieran ni estableció reglas claras para manejar los brotes del virus. El verano hizo el resto: se abusó del triunfalismo y los españoles volvieron a su feliz convivencia habitual en bares, discotecas y reuniones familiares, explica The Economist.

Tanto es así que  la pandemia de coronavirus en nuestro país está siendo objeto de análisis por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde hace semanas y pese a ello, aún no pueden determinar qué es lo que está fallando para que los datos de incidencia de la enfermedad sean los peores de Europa.

España es el país europeo más afectado por la Covid-19 en esta segunda ola, a pesar de que tiene las medidas restrictivas más estrictas, como lo son el uso obligatorio de mascarillas en todos los espacios tanto abiertos como cerrados. El comportamiento social, tanto en el ámbito familiar como entre los jóvenes es el mismo que en otros países del entorno que, sin embargo, ofrecen índices más favorables.

Las intervenciones tienen un coste social y económico y por eso hay que tener claro su eficacia y su impacto, sobre todo en una ciudad como Madrid. Los ciudadanos también tienen su parte de responsabilidad, pero la sensación es que la comunicación que se ha hecho en Salud Pública no ha sido de suficiente calidad, ni lo suficientemente pedagógica. Y la pedagogía no son sólo buenas palabras, han faltado algunas sanciones ejemplarizantes que no se pueden aplicar porque no se ha hecho la reforma legal después de todos estos meses.

Hay que empezar por lo más sencillo: los cribados masivos en aquellos barrios con mayor tasa de infección, que casualmente son los de menor nivel socioeconómico. 

Además de detectar precozmente los casos, rastrear los contactos e implantar medidas de aislamiento, también es necesario facilitar y hacer posible que las personas las cumplan. En ocasiones no se pueden cumplir las cuarentenas provocando focos familiares, en otras no se dan las condiciones habitacionales para cumplirlas y en muchas más  los ciudadanos tienen un trabajo precario y no tienen posibilidad de dejar de trabajar. Es muy complicado contener el virus en los entornos más vulnerables porque se trata de un problema estructural.

Protegerse exige gastos, empezando por las mascarillas, y distanciamiento social. Y estas personas no pueden cumplir esos requisitos. La adquisición de mascarillas se une a las facturas fijas de electricidad, gas, alquiler, comida,etc. Y para muchas familias elegir entre comer o mascarillas y gel hidroalcohólico, la decisión es clara.

Otra medida a corto plazo consiste en asegurar los aislamientos de los casos y las cuarentenas de los contactos en centros, hoteles o residencias que deben prepararse para ello. Es importante sacarlos del hogar y aislarlos fuera de sus entornos familiares, sin importar si son personas en situación irregular o no. Se ha hecho en otros países como China o Nueva Zelanda. Esto no es una medida compasiva, es una medida de salud pública para que la cuarentena salga bien y no generar más cadenas de transmisión.

“Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.” (J.Sabina)

El Dr.Miguel Álvarez Deza es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.