Pocos pacientes con alergia al cacahuete lo toleran después de suspender la inmunoterapia oral (Lancet)


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Una nueva investigación firmada por científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y publicada en The Lancet revela que pocas personas tratadas de alergia al cacahuete pueden tolerar este alimento cuando se suspende la inmunoterapia oral.

En un estudio que siguió a los participantes después de que la inmunoterapia oral los desensibilizó con éxito, la interrupción del tratamiento o su continuación a una dosis reducida condujo a una disminución de sus efectos protectores.

El estudio también descubrió que varios análisis de sangre administrados antes de la inmunoterapia oral podrían predecir su éxito. El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) estadounidense, puede ayudar a determinar quién puede beneficiarse de la inmunoterapia oral y qué cambios en este tratamiento experimental deben implementarse.

Los investigadores inscribieron a 120 personas de 7 a 55 años diagnosticados de alergia al cacahuete en el estudio POISED. Mientras se evitaba este alimento durante todo el ensayo, 95 participantes recibieron dosis diarias de proteína de cacahuete que aumentaron gradualmente hasta 4 gramos, y 25 participantes recibieron diariamente placebo de harina de avena con inmunoterapia oral.

Después de 24 meses, los participantes recibieron gradualmente cantidades crecientes de cacahuete en un ambiente controlado, para evaluar su tolerancia. De aquellos que recibieron inmunoterapia, el 83% no experimentó ninguna una reacción alérgica, algo que solamente ocurrió en el 4% del grupo placebo.

Aquellos en el grupo de inmunoterapia que pasaron la prueba fueron aleatorizados para recibir placebo o cambiaron a una dosis diaria de 300 mg de proteína. Un año después, más participantes con 300 mg de cacahuete (37%) superaron el desafío que aquellos del grupo placebo (13%), lo que confirma las conclusiones de ensayos más pequeños que mostraron que la desensibilización se mantiene solo en una minoría de participantes después de que se suspenda o reduzca la inmunoterapia.

Los participantes que superaron los desafíos alimentarios también tuvieron niveles iniciales más bajos de anticuerpos alérgicos a la proteína de cacahuete y otros indicadores de actividad alérgica en la sangre. La investigación futura se centrará en identificar regímenes óptimos de inmunoterapia que mantengan la protección después de la terapia y permitan el consumo regular de alimentos sin síntomas alérgicos.