Pediatras y neonatólogos aconsejan la vacunación del rotavirus a los recién nacidos prematuros


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La Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Neonatología (SENeo) han elaborado un documento de consenso en el que abogan por la vacunación frente al rotavirus sin retraso de los neonatos pretérmino, aunque esto suponga administrarla durante la hospitalización.

A juicio de las organizaciones, esta medida podría beneficiar a un 10% de los recién nacidos prematuros. "Los prematuros y los neonatos con bajo peso al nacer presentan un mayor riesgo de enfermedad grave por rotavirus incluso varios meses después del nacimiento. Esto se debe a que han tenido una menor transferencia materna de anticuerpos y, a que la tasa de lactancia materna en ellos es menor que en aquellos recién nacidos a término", declara el presidente de la SENeo, Máximo Vento Torres.

Por este motivo, tal  como ha añadido Javier Álvarez Aldeán, del Comité Asesor de Vacunas de la AEP (CAV-AEP), resulta especialmente necesario protegerlos frente a la posible infección. "La vacunación frente a este virus en niños prematuros ha mostrado una eficacia similar a la comunicada en los niños nacidos a término y una relación beneficio-riesgo adecuada para su utilización", subraya.

La infección por rotavirus cursa en forma de vómitos, diarrea y, a veces, fiebre. Generalmente, suele evolucionar de forma favorable con la curación en pocos días, si bien, y especialmente en lactantes menores de dos años, si la diarrea y vómitos se producen con demasiada frecuencia, pueden surgir dificultades para reponer la pérdida de líquidos a través de la ingesta y aparece la deshidratación, que supone la principal causa de hospitalización por gastroenteritis aguda en España.

Desde la AEP y la SENeo se insiste en que los prematuros reciban la vacuna sin retrasos, incluso durante la hospitalización si fuera necesario. "Con frecuencia los prematuros, especialmente aquellos cuyo peso es inferior a 1500 gramos, suelen estar hospitalizados cuando les corresponde la administración de la primera dosis, y siempre que su la condición clínica del niño lo permita la vacunación debe realizarse a tiempo, incluso si están hospitalizados, ya que esperar hasta después del alta puede conllevar que se supere la edad para recibir la vacuna, y, en definitiva, que se reduzca la cobertura en esta población", añade Álvarez Aldeán.

Según recoge este documento, una de las razones por las que la vacuna se utiliza menos en prematuros hospitalizados que en recién nacidos llegados a término es el riesgo potencial de transmisión horizontal. En este sentido, Vento asegura que tanto el riesgo de diseminación a otros niños como consecuencia de la eliminación del virus vacunal en heces como el de infección nosocomial durante la hospitalización resultan bajos.

En cuanto a los efectos adversos, los análisis han probado que la frecuencia de fiebre, vómitos, diarrea e irritabilidad resultan similares entre niños vacunados y aquellos a los que se les ha administrado el placebo, lo que prueba su seguridad.

"En términos generales, se debe vacunar al recién nacido de acuerdo con su edad cronológica e independientemente de su edad gestacional, iniciar la vacunación a partir de las 6 semanas de vida y no retrasar la edad de vacunación, salvo en situaciones excepcionales. La efectividad de la vacunación en neonatos prematuros es elevada y la reactogenicidad es similar a la de los recién nacidos a término, por lo que la vacuna frente al rotavirus debería ser una práctica habitual en las unidades de neonatología cuando se alcanzan las 6 u 8 semanas de vida en prematuros clínicamente estables", concluye Álvarez Aldeán.