Para qué quiere Amazon un “symptom checker”.


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Amazon acaba de comprar una discreta empresa llamada Health Navigator que tiene varios productos de e-health, pero cuya base común es un sistema de los que se denominan “symptom checkers”. Se trata de una herramienta tecnológica que permite interrogar a un paciente sobre los síntomas que tiene, y hacer con ellos un primer triaje diagnóstico. 

Este tipo de sistemas (es difícil encontrar una expresión en español para denominarlos) tiene una gran utilidad, y en cambio no son las estrellas en el mundo de la salud digital. Instituciones de enorme prestigio médico, como la Clínica Mayo, no sólo han desarrollado sus propios modelos, sino que los usan de manera más o menos habitual. Permiten avanzar en la elaboración de la anamnesis tomando como base la información autoadministrada por el paciente. Su nivel de precisión y agudeza en el triaje puede llegar a ser muy alto, y si están bien hechos facilitan un abordaje inicial del paciente y ahorran tiempo de los equipos clínicos. Además, se puede acoplar a tecnologías de aprendizaje automático e inteligencia artificial, con lo que la información clínica que pueden ofrecer, debidamente analizada, es extraordinaria. 

Para el paciente, contar su caso a través de una pantalla puede resultar una novedad y habrá quien crea que este tipo de sistemas despersonalizan la asistencia sanitaria e incluso la deshumanizan. Todo lo contrario. En esto, como en muchas otras de las oportunidades que ofrece el nuevo mundo de la digitalización sanitaria, se trata de que el médico pueda emplear su tiempo en lo que más valor aporte al paciente. Además, un symptom checker se tiene que entender también como el resultado del trabajo de los médicos, puesto que es exclusivamente con su conocimiento con el que se pueden construir. Gracias a ellos, un paciente que esté citado para una primera consulta o una revisión podría, desde su domicilio, avanzar la información que necesita su médico marcando las casillas de un cuestionario electrónico, en su móvil o en el ordenador.  

 

 

 

El nacimiento de un gigante sanitario.

Volviendo a Amazon, ya es conocido que está desarrollando todo un ecosistema de salud. Algunas de las cosas que ha hecho recientemente son:

  • Sus servidores AWS se emplean por muchas organizaciones sanitarias para alojar datos clínicos, y en ellos han incorporado tanto protocolos de seguridad como sistemas de análisis inteligente vinculados a este tipo de información.

  • Su asistente de voz Alexa dispone de numerosas aplicaciones en el campo de la salud, soporta los protocolos de seguridad obligatorios para la información clínica, e incluso se emplea en hospitales para finalidades asistenciales específicas.

  • En Estados Unidos, vende por Internet una cantidad relevante de medicamentos sin receta.

  • Hace un año adquirió Pill Pack, una empresa especializada en envío a domicilio de prescripción médica, con lo que pasó a ser una farmacia completa con todo tipo de medicamentos.

  • Junto a otras dos grandes empresas, JP Morgan y Berkshire Hathaway, ha creado Haven, una iniciativa de la que se sabe poco pero que apunta hacia un nuevo modelo de aseguramiento y provisión sanitaria. 

  • Ha creado Amazon Care, su más reciente novedad. Es un sistema de acceso a la asistencia sanitaria para sus propios empleados (en una primera fase) en el que se combina asistencia remota mediante video consulta con recursos presenciales. 

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Con la compra de Health Navigator, Amazon comienza a cerrar un círculo. Health Navigator fue fundada en 2014, y aunque pequeña, es una empresa bien conocida en el sector médico norteamericano por desarrollar un conjunto de protocolos, llamado Schmitt-Thompson, que se convirtió en todo un estándar para que enfermeras y médicos puedan orientar a los pacientes hacia el recurso asistencial más adecuado a sus necesidades, y lo hacen a través de centros de atención telefónica.

Por tanto, constituye una especie de puerta de entrada a la estructura asistencial que Amazon está creando, en un principio para sus propios empleados, pero con una indudable intención más generalista. La posibilidad de que una herramienta de este tipo seleccione las mejores vías asistenciales, sean presenciales o en remoto, dota al conjunto del sistema de una mayor eficiencia y reduce los procedimientos redundantes o la frecuentación no necesaria. También para el paciente puede suponer un mayor grado de satisfacción, al resolver problemas de manera más adaptada a cada caso.

A partir de aquí, si Amazon considera que el sistema es funcional y eficiente, pasará con toda seguridad a una fase más amplia. De momento ya dispone de muchos ingredientes (tecnología, partenariados, productos, red comercial) como para constituirse en todo un sistema sanitario.