Pace, el Zoom de la teleterapia.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Parece incontrovertible que la pandemia está repercutiendo en la salud mental de numerosas personas en los países occidentales. Un metaanálisis publicado en Psychiatry Research afirma que la actual situación impacta a corto plazo en el estado de ánimo de la población, y sin importar el género, el grupo poblacional o la región en la que se habite. 

Estudios previos, hace años, habían comprobado igualmente que los brotes de enfermedades infecciosas pueden asociarse con síntomas y trastornos tales como depresión, ansiedad, estrés postraumático o insomnio, tanto en los propios afectados, sus familiares, los trabajadores sanitarios o en otros miembros de sus respectivas comunidades.

También se ha acreditado que cuadros de estrés agudo y síntomas depresivos aumentaron significativamente en Estados Unidos correlativos al aumento de la mortalidad por COVID-19. En España, asumiendo que oficialmente ha muerto uno de cada mil ciudadanos, resulta casi imposible encontrar a alguien que no haya experimentado el daño de la epidemia en su propio entorno familiar o laboral, cuando no en primera persona.

También la información con tintes dramáticos sobre el COVID-19 que transmiten los medios de comunicación puede suponer un factor estresante secundario, asociado con el estrés agudo y los síntomas ansioso - depresivos. 

Los humanos, a diferencia de otras especies, vivimos en gran medida calibrando las expectativas de futuro, intentando anticipar y planificar lo que ocurrirá más adelante. Cuando las incertidumbres sanitarias y económicas son tan altas como ahora -fruto de un fenómeno disruptivo en la historia reciente-, se agudiza la sensación de falta de control, y de ahí que aparezca en muchas personas sintomatología mental en el espectro de la depresión y los síndromes de ansiedad.

En resumen, la pandemia está mostrando una amplia capacidad de producir daño en el estado de ánimo de numerosas personas, hasta el punto de que hay quien ha afirmado que sentirse deprimido hoy día es más lógico que patológico. 

A esta situación se une el hecho de que algunos pacientes que acudían a terapia han experimentado impedimentos para desplazarse con regularidad a sus sesiones, condicionados por las restricciones de movilidad impuestas por las autoridades.  

Precisamente por eso, han surgido algunas nuevas propuestas que pretenden aliviar este tipo de consecuencias del nuevo coronavirus, y como no podía ser de otra manera, varias de ellas son acercamientos innovadores desde la salud digital.

Una de las más referenciales es Pace, un sistema que permite realizar sesiones grupales a través de videoconferencia, que ya hay quien denomina como “el Zoom de la terapia mental”. 

Una característica inicialmente llamativa de Pace es que ha sido creado por un grupo de veteranos de Silicon Valley, personas que han trabajado o todavía trabajan en industrias tecnológicas como Pinterest, LinkedIn, Facebook o Google, y que contactaron con varios expertos en salud mental para colaborar en la idea.  

Se trata de una plataforma habilitada principalmente para la terapia grupal, a la que se puede acceder a través de la web en un ordenador o mediante el teléfono móvil. En ella se pueden realizar sesiones individuales y grupales para distintos trastornos. 

El servicio más utilizado de los que ofrece Pace consiste en participar en reuniones de autoayuda en la que participan personas con sintomatología similar, y que escogen libremente su grupo de acuerdo con unas características previamente seleccionadas, como una edad similar o un mismo perfil de interés. 

Esta modalidad se proporciona por una tarifa de 45 dólares a la semana. Junto a ello, se ofrecen a través del mismo canal sesiones de terapia individual (300 dólares cada una) y de coaching (250 dólares), que pueden concertarse de forma particular y que discurren por el mismo sistema de videoconferencia. 

Algunas de las primeras áreas en las que se ofrece apoyo psicológico son las relativas a problemas de pareja, conflictos profesionales, paternidad responsable, o programas para la reducción del estrés y la mejora de la resiliencia.

Los grupos a los que se puede acceder están cada uno de ellos dirigidos por unos facilitadores, que permiten orientar adecuadamente cada sesión. 

Realmente, Pace se ideó y se puso en marcha antes de la pandemia, pero al igual que ocurre con otras áreas de la telesalud, ha tenido un gran auge en estos últimos meses.

Sus cofundadores afirman que se inspiraron en la larga tradición que hay de desarrollo de clases grupales de autoayuda, y pensaron que "las formas de terapia grupal realmente podrían desarrollarse y aplicarse a través de una plataforma tecnológica que permitiera la participación de las personas dondequiera que estuvieran".

Pace no es la única iniciativa de estas características, ni mucho menos. Desde hace años funciona Talkspace, un servicio de terapia en línea con sede en Nueva York, en cuyas calles es muy habitual ver su publicidad. Afirman tener ya más de un millón de usuarios. Precisamente el auge de estos nuevos canales para la psicoterapia y la ayuda grupal se pone de manifiesto en el hecho de que Talkspace acaba de cerrar un acuerdo de venta a varios fondos de inversión y próximamente cotizará en el Nasdaq con el símbolo TALK.